miércoles, 3 de febrero de 2010

Alzaos, hasta que los corderos se conviertan en leones

Javier Parra. La República.es

Un país donde la derecha nos roba las calles, los obispos asaltan las tribunas y los lobos se afilan los dientes. Un país donde los políticos tienen un precio y los obreros votan a las derechas. Un país donde la cultura se cubre de polvo, la incultura se pone de moda y la televisión se llena de mierda. Un país donde la democracia es cosa de cuatro, los jueces se cubren de gloria y los reyes se hacen de oro. Un país donde la gente se muere de miedo, los patrones se mueren de risa y los banqueros nos quitan el sueño, ¿es un país de corderos?

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4 comentarios:

Clares dijo...

He leído el artículo completo. Toda la razón tiene, porque este no es un país de corderos, sino más bien de idiotas, pero no ellos, que son los listos, los que engañan y meten miedo, sino la gente, que parece estar cada día más idiotizada. A ver si se les va cayendo la venda del cerebro, que la de los ojos ya caerá sola.

Valzarest dijo...

Unas preciosas palabras! ojalá despertemos pronto!!
cuando los corderos quieran darse cuenta será tarde, como lo está siendo, y lo peor de todo es que el pueblo mismo lo permite, y los que no lo permiten son acallados como bien dice el artículo, ya hay medios ya para hacer callar, por las buenas o por las malas.

Qué triste! cómo me gustaría que dejasen de existir los políticos, prometen con la boca chica y en cuanto huelen el dinero hacen su agosto y nos da por saco al resto.... grrrrrrr

Ya no se ni que me digo, estos temas me hacen rabiar a no poder más!!!!

Eusebio dijo...

Es verdad, Clares, es muy decepcionante ver cómo la gente está como paralizada, resignada con la situación; otras veces algún que otro exabrupto con tintes racistas y xenófobos... y luego los sindicatos, harina de otro costal, o del mismo, que ya no sé.
Gracias. Un abrazo.

Eusebio dijo...

Comprendo tu cabreo, Bea, y comparto casi todo lo que dices.
Creo que no todos los que se dedican a la política son iguales. No sé el porcentaje de corruptos y honrados. Sé que la mayoría se tiran demasiados años en el sillón, y que luego les quedan unas pagas que no tienen nada que ver con las de la mayoría de los trabajadores.
Pero debemos pensar que son necesarios. Aunque deberían estar más controlados por el pueblo.

Un fuerte abrazo.