domingo, 25 de noviembre de 2007

Brutalidad policial contra la manifestación antifascista de Madrid

Ayer estuve en la manifestación de protesta por el asesinato del joven antifascista Carlos Javier Palomino.
Ha sido verdaderamente una vergüenza ver cómo los antidisturbios pegaban indiscriminadamente y con una brutalidad innecesaria, más propia de los regímenes totalitarios y fascistas, que de policías de un gobierno demócrata y, según dicen ellos, socialista. El hecho de no ser una manifestación autorizada no justifica el ensañamiento policial. Algunas imágenes no se me van de la cabeza. He visto cómo entre cuatro o cinco de estos salvajes de uniforme sacaban de un bar a un chico, frente a la boca del metro donde un fascista acabó con la vida de Carlos, y le golpeaban por todo su cuerpo, aplastándole su cara contra la pared. En la misma zona otros diez o doce valientes antidisturbios con la ayuda de otro que iba de persona “normal” han perseguido a un joven y le han dado por todos los lados, porrazos y patadas. Hoy he sentido verdadero asco de esta gente, de los asesinos fascistas y de estos de uniforme; parece que aquí no ha cambiado nada y siguen machacando a los de siempre. Muy cerca, el gobierno permite una manifestación de respetables ciudadanos de derecha y extrema derecha sin molestarles en absoluto.
A pesar de todo hay que seguir en lucha contra el fascismo. Y también contra actuaciones policiales del estilo de ayer. Espero que a la delegación del gobierno de Madrid se le caiga la cara de vergüenza, si es que tienen, dimitan y asuman sus responsabilidades por lo sucedido en la tarde de ayer.