viernes, 9 de noviembre de 2007

Canonización de la sociedad

Canonizar, según la RAE:
1. Declarar solemnemente santo y poner en el catálogo de ellos a un siervo de Dios, ya beatificado. 2. Calificar de bueno a alguien o algo, aun cuando no lo sea. 3. Aprobar y aplaudir algo.
Pero canonizar ya no es lo que era, o para ser exactos, ya no es sólo lo que era. La definición más utilizada es la que tiene que ver con el clero. Pero de un tiempo a esta parte, otros personajes, que poco tienen que ver con sotanas, se han encargado de mostrarnos un significado más maléfico. Se trata de convertir algo que antes era gratuito en mercancía que hay que pagar, pero manteniendo la apariencia de lo contrario. Me explico, las bibliotecas son gratuitas, pero como parece que eso es demasiado revolucionario, pues los nuevos canonizadores de la sociedad de la información, los intermediarios, los que dicen representar a los autores, presionan para que esto no siga siendo así y se pague, dicen, por los derechos de autor; cosa que ya se ha pagado cuando se compra un libro. Pero como queda feo que te vuelvan a cobrar dos veces por lo mismo, los nuevos canonizadores dicen que es por que el libro se presta. Y así atacan al corazón de las bibliotecas, a su servicio de préstamo.
Los nuevos canonizadores es muy posible que terminen con las bibliotecas si no les paramos los pies. Nos pasan el cepillo con el que nos exigen un canon por préstamo público en bibliotecas, y a este cepillo, si no lo remediamos entre todos, no podremos dejar de echar moneda.

Publicado en Rebelión