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sábado, 21 de marzo de 2015

Comunicado de la Comisión Técnica de Cooperación del Consejo de Cooperación Bibliotecaria

El pasado 12 de febrero se celebró en Pamplona el Pleno del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (CCB). Este órgano, de carácter colegiado y composición interadministrativa canaliza, de forma genérica, la cooperación bibliotecaria entre las administraciones públicas. Fue creado por la Ley 10, 2007, de 22 de junio de la lectura, del libro y de las bibliotecas y desarrollado legalmente a través del RD 1573/2007 de 30 de noviembre, por el que se aprueba su Reglamento.

El CCB funciona en Pleno y a través de Comisiones y entre ellas existe la Comisión Técnica de Cooperación (CTC) de Bibliotecas Públicas de la que forman parte representantes de todas las CC.AA. y de la FEMP, además del propio Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Desde hace tiempo, uno de los asuntos que ocupa y preocupa a la CTC de Bibliotecas públicas es la aplicación del derecho de remuneración a los autores por el préstamo de sus obras, realizados en determinados establecimientos accesibles al público. El conocido como canon bibliotecario. En este sentido y con motivo de la celebración del Pleno del CCB, desde la CTC de Bibliotecas públicas se elevó a dicho órgano el Posicionamiento de la Comisión frente a este asunto y que dado el consenso adquirido por la práctica totalidad de Comunidades Autónomas, consideramos de interés para el conjunto de la profesión y de las bibliotecas públicas afectadas, y por ello transcribimos a continuación su contenido íntegro:

La Unión Europea ha promulgado desde 1992 diversas Directivas encaminadas a la protección de los derechos de autor en los países miembros. Dichas Directivas han sido transpuestas en cada Estado a su realidad nacional, tanto en lo referente a sus infraestructuras culturales y sociales como a la de sus lenguas y la protección de sus autores.


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La Marea Amarilla marcó tendencia en el congreso de bibliotecas de Badajoz






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viernes, 22 de marzo de 2013

Comunicado de la Plataforma sobre el decreto del canon por préstamo de libros



La Plataforma contra el Préstamo de Pago comunicó hace unos días que estaba valorando la posibilidad de presentar una alegación al inminente decreto que va a empeorar el canon del préstamo.
Terminado el plazo de presentación de alegaciones, la Plataforma informa de que no ha llegado a presentar dicha alegación porque ha creído que sería un trabajo de nula eficacia. El gobierno aparenta dar la posibilidad de corregir los borradores de leyes, pero luego ni dice cuántas alegaciones ha recibido ni las acepta.

Sin embargo, la Plataforma considera que se pueden tomar medidas más eficientes. Veamos alguna: 

1.      Una vez publicado el decreto, se debería impugnar por la vía contencioso-administrativa. Esto sólo puede hacerlo una entidad administrativa que resulte directamente afectada: una comunidad autónoma o un ayuntamiento. La Plataforma conoce algún ayuntamiento que está dispuesto a hacerlo, y anima a los compañeros que trabajan en bibliotecas municipales a que informen sobre el tema a sus alcaldes y concejales, proponiéndoles que se sumen a esa posible impugnación. Cuantos más sean los recurrentes más fuerza tendrá el recurso. El decreto tiene suficientes puntos flacos (las obras de dominio público, el adelanto del pago por parte de las administraciones grandes, la opacidad del reparto de lo recaudado...) como para cargarse de razones jurídicas.

2.      Por otra parte, cuando se promulgue el decreto, cualquier ciudadano puede presentar una reclamación ante la Defensora del Pueblo. Aquí se pueden utilizar argumentaciones más a pie de calle, por ejemplo que para la ciudadanía es una agresión que, con sus impuestos, sus ayuntamientos paguen dinero a entidades de gestión privada gastando un dinero que debería emplearse en comprar libros para su biblioteca pública. El Día del Libro podría ser una buena fecha para que los bibliotecarios empezáramos una campaña de recogida de firmas con un escrito en ese sentido.

3.      La tercera cosa que se puede hacer es impulsar una campaña de desobediencia civil, de manera que los usuarios se nieguen a que se cuenten sus préstamos. Se puede invocar para ello la ley de protección de datos.

La Plataforma contra el Préstamo de Pago agradecerá las respuestas que los bibliotecarios quieran hacer a estas propuestas y, por supuesto, cualquier otra idea que sirva para defender a la biblioteca pública contra la voracidad de las entidades de gestión de derechos, en nuestro caso Cedro, interesada sólo en la búsqueda de su propio provecho.

No al préstamo de pago en bibliotecas públicas.






viernes, 15 de marzo de 2013

El préstamo de pago, corregido y aumentado







Mientras los bibliotecarios estamos distraídos, sufriendo las heridas de la crisis, las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual, que buscan únicamente su propio beneficio a costa de lo público, no descansan.

El Ministerio de Cultura ha hecho un nuevo borrador de decreto para “regular la remuneración a los autores" por los préstamos de obras. Lo ha puesto a información pública y ha dado un plazo para la presentación de alegaciones, que podrán presentarse en la Subdirección General de Coordinación hasta el 16 de marzo.

El nuevo borrador empeora la situación que teníamos hasta ahora, por dos razones fundamentalmente:

Primera: Porque admite que sea la administración central o la autonómica las que paguen a las entidades de gestión el canon de todas las bibliotecas (no sólo de aquellas de las que sean titulares) y que luego, en las transferencias periódicas que el Estado o las CCAA hacen a los ayuntamientos, se detraiga ese dinero. Eso significa que la administración central y la autonómica (el sector público) hacen de recaudador y de único cajero pagador para las entidades de gestión de derechos. Así las entidades, que son asociaciones privadas, no tendrán que molestarse en recaudar ayuntamiento por ayuntamiento: recibirán de una vez todo el dinero sin moverse de su domicilio. Y eso significa también que los ayuntamientos pagarán a las entidades de gestión de derechos sí o sí. No queda margen para la objeción de conciencia.
 
Segunda: Porque añade un nuevo parámetro para calcular lo que cada biblioteca tiene que pagar a las entidades de gestión. Hasta ahora estaba estipulado que las bibliotecas pagaran 0,20 € al año por cada libro que compraran para el servicio de préstamo. El borrador rebaja esos céntimos a 0,16 por cada libro que se compra, pero mete un nuevo concepto para calcular el canon: los usuarios que usan el préstamo. Así, si el decreto sigue adelante, habrá que pagar 0,05 céntimos por cada usuario que haga uso del préstamo cada vez: si yo saco 100 libros al año cuento como 100. Lo cual significa que, cuantos más préstamos haga una biblioteca, cuanto mejor trabaje, más tiene que pagar a las entidades de gestión.

¡Qué listos son los señores de la propiedad intelectual! Ahora que las bibliotecas no pueden comprar libros, porque las administraciones dicen que “no hay dinero”, quieren cobrar por los préstamos de los que compraron cuando sí lo había. Vaya paradoja: las administraciones no pueden dedicar fondos a renovar las colecciones públicas pero sí a llenar las arcas de las sociedades de gestión privadas. Y, además, es el sector público el que hace todo el trabajo: la recaudación y la promoción de los préstamos.

Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas

domingo, 27 de noviembre de 2011

9 Razones de peso para que la industria editorial deje de considerar las bibliotecas como enemigos y comience a agradecerles su labor

Por Bobbi Newman, Librarian by Day


(Traducción " a seis manos" de Maria Jesús del Olmo, Pedro Quílez Simón y Lorena Gómez Méndez)

1.-Las bibliotecas permiten que la gente lea vuestros libros.

Ya, ya lo sé: sé que pensáis que si no fuese por las bibliotecas la gente compraría más libros. Pues lo siento, pero esto no es así: si no fuese por las bibliotecas, simplemente se leería menos, pero esto no quiere decir que se comprasen más libros. No hay ninguna garantía de que un usuario de biblioteca vaya a ser también un comprador de libros. Asumámoslo: nadie que pasa cuatro meses en una lista de espera para poder llevarse en préstamo la obra de su autor favorito está dispuesto a comprársela, ni en una edición de tapa dura o, ni siquiera, en una edición de bolsillo:(¿Tenéis en cuenta los precios de las ediciones de bolsillo últimamente?) En lugar de pensar que un libro que se pone a disposición del público en préstamo en una biblioteca es una pérdida de negocio, veámoslo como un libro más que se ha vendido y que, seguramente, no lo habría sido de otro modo. Y lo que es aún más importante: consideradlo como el acceso a la obra de un autor. Muchos lectores descubren a sus autores favoritos gracias a su biblioteca pública.

2.- Las bibliotecas crean vuestros lectores

Para los niños, las bibliotecas somos un lugar mágico de las que pueden llevarse a casa en préstamo 40 o 50 libros a la semana, leerlos por sí mismos o con sus padres. Hacemos actividades como “La hora del cuento”, así como otros programas educativos y de ocio que propician una larga trayectoria vital de amor a la lectura. De no tener esta temprana introducción a los libros, no tendríais tantos clientes adultos.
Cuando ya son mayores, les recomendamos lecturas. Sí eso que sucede cuando alguien llega a la biblioteca y te dice que le gustaría leer “algo”. Que conste que lo hacemos mucho mejor que Amazon, teniendo en cuenta que somos personas de carne y hueso, que escuchamos y, por supuesto, también leemos. No somos una máquina. Y veremos si nos necesitáis como asesores del público, dado que los lectores, y especialmente en épocas de crisis, no están precisamente dispuestos a arriesgarse comprando la obra de un autor nuevo.

3. Las bibliotecas festejamos todos los días del año a libros y autores.

Clubs de lectura, estantes de nuevas adquisiciones, exposiciones temáticas y más. Las bibliotecas organizamos verdaderas fiestas para celebrar la publicación de vuestros libros y vuestros autores. Animamos a la lectura de vuestros libros, compramos múltiples ejemplares de cada libro, y dedicamos gran parte de nuestro tiempo a comentar vuestras obras. Hacemos exposiciones de libros para promocionarlos y así ayudamos a la gente a que los descubra. Todas estas actividades conducen, sin duda, al incremento de vuestras ventas.

4. Archivos

Las bibliotecas son las únicas instituciones que conservan ejemplares de los libros más viejos, precisamente aquellos que las librerías ya han saldado o devuelto. Además siempre compramos ejemplares adicionales cuando los que teníamos están deteriorados, perdidos o han sido sustraídos.

5. Promoción y publicidad

Efectivamente; ya hemos mencionado la animación a la lectura mediante consejos y asesoría al lector, los clubes de lectura y los cuenta cuentos, pero es que además publicamos boletines de libros, tenemos estantes especiales para novedades editoriales y para libros recién devueltos. Y no solo eso, además organizamos maratones de lectura para todos los públicos, invitamos a los autores a hacer lecturas de su obra en la biblioteca y a firmar libros. Si es verdad que las librerías tal y como las conocemos van a desaparecer, vais a necesitar un espacio físico donde celebrar vuestras ceremonias de promoción de libros y donde los autores puedan ir a firmar su obra, sobre todo en ciudades pequeñas.

6. QUEREMOS comprar vuestros libros.

En esta época en la que estáis tan preocupados por la piratería, os ofrecemos no solo pagar, también un modo razonable para que la gente lea vuestros libros sin piratearlos. Incluso hemos aceptado vuestros incómodos y alambicados métodos anti-piratería que hacen que el proceso sea engorroso y frustrante para todos.

7. Nos encantan los libros también.

Claro que no por las mismas razones que a vosotros, pero también apostamos porque haya un futuro para los libros.

8. ¿Quién más estaría dispuesto a pagar los precios desorbitados de vuestras bases de datos y revistas?

Desde luego, no el público normal o los estudiantes. La biblioteca apenas puede pagarlos, nos estáis criticando con demasiada dureza en esto, muchachos.

9. Los usuarios de las bibliotecas son vuestros mejores clientes.

Sí, es verdad. Un estudio reciente de Library Journal y Bowker PubTrack Consumer dice: "Nuestros datos muestran que más del 50% de los usuarios de la biblioteca compraron libros de un autor que conocieron en la biblioteca", señaló Miller. "Esto echa por tierra el mito de que cuando una biblioteca compra un libro la editorial pierde ventas. Por el contrario, confirma que en la biblioteca pública no sólo se gesta y se apoya la alfabetización, como es bien sabido en nuestro ámbito cultural, sino que es un socio activo de la industria editorial en el desarrollo del mercado del libro, por no mencionar el creciente mercado de libros electrónicos.


Más información:
http://librarianbyday.net/2011/11/23/9-reasons-publishers-should-stop-acting-like-libraries-are-the-enemy-and-start-thanking-them/

jueves, 3 de febrero de 2011

El ocaso de la mediocracia

Carlo Frabetti, para Kaos en la Red.


Soy escritor profesional y vivo fundamentalmente de mis derechos de autor. Pero cada vez que en mis frecuentes viajes a Latinoamérica descubro una edición “pirata” de alguna de mis obras, lejos de indignarme o acongojarme me llevo una gran alegría, pues es una señal de que lo que escribo interesa a quienes no pueden pagar el excesivo precio que se suele cobrar por los libros. Y estoy radicalmente en contra del canon por el préstamo de libros en las bibliotecas públicas, que supuestamente nos beneficia a los autores y que en realidad no es sino una maniobra de los verdaderos piratas culturales (las grandes editoriales y las grandes gestoras de derechos) para incrementar aún más sus abusivos beneficios; o sea, un paso más hacia la destrucción de lo público en aras del lucro de unos pocos, un nuevo zarpazo del capitalismo salvaje.

Quienes fotocopian mis libros, o los leen gratis en las bibliotecas, o se los bajan de Internet, no me roban ni me amenazan, sino todo lo contrario: le dan sentido a mi trabajo y me animan a seguir haciéndolo; pues si he llegado al punto de ser “pirateado” es, sencillamente, porque mi obra ya ha alcanzado un grado de difusión y de remuneración superior al que merece. Y no se entienda esto último como un alarde de falsa modestia (y mucho menos de modestia auténtica), sino como el mero reconocimiento de que, en términos comparativos (en comparación con otros trabajos, quiero decir), cualquier autor con presencia en el mercado está recibiendo de la sociedad mucho más de lo que le ha dado. O devuelto, más bien, pues quienes podemos dedicarnos a alguna actividad vocacional y creativa, no hacemos más que restituir una pequeña parte de lo mucho que hemos recibido. Somos doblemente privilegiados: por el mero hecho de poder dedicarnos a algo que nos gratifica y enriquece, y por haber tenido acceso a la formación necesaria para poder desarrollar nuestras capacidades.

A lo largo de mi vida, he tenido el privilegio de conocer personalmente a un buen número de grandes artistas e intelectuales. Y cuanto mayor era su talento, más afortunados se sentían y más agradecidos se mostraban, aunque su actividad no siempre fuera acompañada de unos ingresos sustanciosos. Solo los mediocres se quejan; y cuando, por una u otra vía, consiguen encumbrarse, se aferran a sus inmerecidos privilegios como los politicastros a sus escaños y los ejecutivillos a sus maletines. Solo los mediocres que han conseguido el premio de consolación del “éxito” tienen miedo de las nuevas tecnologías, es decir, de las nuevas relaciones de intercambio que inevitablemente generan. Y con razón, porque solo ellos tienen algo que perder. Las nuevas formas de reproducción y difusión de textos, imágenes y sonidos amenazan tanto el monopolio de los grandes medios de comunicación como la hegemonía de los mediocres, anuncian el final de ambas mediocracias.

En esa última cena del antiguo régimen cultural en la que se coló un lúcido y valiente Amador Fernández Savater (la ministra debió de confundirlo con su padre), se vio claro quiénes son los verdaderos depredadores, los verdaderos enemigos de la cultura, que no son otros -y otras- que quienes quieren convertirla en un coto y un mercado. Si algo tienen en común los invitados a aquella bochornosa “cena del miedo” (con escasas y honrosas excepciones), es su condición de mediocres encumbrados, hombres y mujeres que en vano intentan compensar su falta de talento con una mezcla de oficiosidad, oportunismo y sumisión a los poderes establecidos. Y que tiemblan ante Internet de la misma manera -y por los mismos motivos- que el clero y la nobleza del Medioevo temblaron ante la imprenta.

Pues si la imprenta hizo posible la revolución humanista del Renacimiento y el telégrafo hizo posible la revolución socialista, Internet, heredera forzosa de la imprenta y de la telegrafía, propiciará una revolución humana y social cuyas consecuencias solo podemos vislumbrar. Y, como en todas las revoluciones, caerán las cabezas de los privilegiados y se levantarán las cabezas de los desposeídos. Ya se están levantando.



[+ Información]

sábado, 25 de diciembre de 2010

Insumisión


Según la noticia aparecida en el diario Público el pasado 2 de Diciembre, la aprobación de la Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas en 2007 no ha logrado persuadir a las instituciones responsables de pagar el canon por préstamo en las bibliotecas públicas. Ese mismo año, como excepción, el pago “simbólico” de nada menos que 1.300.000 euros corrió a cargo del Ministerio de Cultura, pero en 2008 sólo Madrid, Navarra, Aragón y Murcia abonaron la tasa correspondiente a sus bibliotecas, y en 2009 los pagadores se redujeron a los dos primeros. Más aún, tres Ayuntamientos contestaron por escrito a los requerimientos de CEDRO negándose a asumir el pago: Salamanca, en abierta rebeldía; Almería y Sevilla, advirtiendo que mientras no se publique el reglamento previsto en la normativa vigente no aplicarán el mandato.

El canon bibliotecario, pues, sigue sin ser una realidad en España por mucho que la letra de la ley trate de dar la imagen contraria. La Plataforma Contra el Préstamo de Pago continuará esforzándose para que esta insumisión de hecho se materialice en una realidad de derecho.

Más info: http://www.publico.es/349651/el-canon-que-casi-nadie-paga

viernes, 30 de abril de 2010

CEDRO, el canon por préstamo bibliotecario y el cuento de la lechera

Ramón Salaberria*

Vaya por dónde: CEDRO también está en crisis. En 2009 recaudó un 41% menos que el año anterior. La recaudación del canon por préstamo bibliotecario, aquello por lo que estaban dispuestos a dejarse el pellejo, les supone un 1´2% del total recaudado. Además, la Comisión Nacional de la Competencia ha publicado un duro informe sobre las entidades de gestión de derechos de autor en España. Y los ayuntamientos, de los que fundamentalmente depende la recaudación por el préstamo bibliotecario, evaporado el sólido valor del ladrillo, están a dos velas. Y crece la irritación social ante una avalancha de cánones propulsados por las grandes empresas del disco y la edición, las que crearon CEDRO y otras. Además de la irritación, también crece la organización ante el uso y abuso de los cánones.

Recaudación

Los últimos días de febrero CEDRO resumía el año 2009 en “2.000 socios más y un 41% menos de recaudación” (1). La recaudación de CEDRO se basa casi exclusivamente en el canon por copia privada (fotocopias). Y el último cambio de regulación del canon por copia privada aprobado por el Gobierno en 2008 supuso una bajada de las tarifas.

CEDRO ya ha anunciado que cierra la revista que desde 2007 venía publicando con distintas periodicidades y formatos y que, en fin, su drástica caída tendrá su reflejo “tanto en las cantidades que autores y editores recibirán de nuestra Entidad en el reparto anual de derechos como en las ayudas sociales y en la actividad de formación y promoción que llevamos a cabo en colaboración con las asociaciones de autores y editores” (2).

En 2009 CEDRO recaudó 24´46 millones de euros. De ellos, 22 millones provinieron del canon por copia privada. Del canon por préstamo público, unos 280.000 euros.

Reparto del botín bibliotecario

El 24 de noviembre pasado CEDRO repartió el botín correspondiente al canon por préstamo bibliotecario en 2007. La cantidad recaudada, 1´32 millones de euros, procedía del pago que el Ministerio de Cultura hizo a principios de 2008 por los préstamos de 2007, y por los aportados por alguna otra administración (Gobierno Foral de Navarra) o institución (Fundación Germán Sánchez Ruipérez). De esa cantidad había que descontar las cantidades para los autores de obras musicales, audiovisuales y plásticas, que CEDRO liquidó a sus entidades de gestión, SGAE, DAMA y VEGAP.

De los 974.000 euros que correpondían a autores de obras escritas, el 10´14% se destinó a los gastos de gestión, el 20% a financiar la función asistencial de CEDRO para autores, y un 30% se reservó “como provisión para atender posibles reclamaciones de derechos de autores no identificados por CEDRO”.

El resto, 490.000 euros, es el que se distribuyó entre 21.688 escritores y traductores de España y de otros países (9.800 autores representados por la entidad británica Authors' Licensing and Collecting Society y la francesa SOFIA). Es decir, una media de 22'6 euros anuales por autor; es decir, una media de 1'88 euros mensuales por autor. (La media es sólo una orientación dado que cada autor percibe en función del número de préstamos de sus obras. Unos pocos que recibirán unos miles de euros y una nutrida legión que no cobrará cinco euros al año. En la SGAE, unos 600 titulares -el 1´7% del total de titulares beneficiarios- concentran el 75% de lo que se reparte).

CEDRO ha informado (3) que se basó en la “información detallada de obras prestadas y cantidad de préstamos del año 2007 que ha obtenido de las consejerías de Cultura de 11 Comunidades Autónomas en el último trimestre del 2008 y durante el 2009”.

La ley del Libro, la Lectura y las Bibliotecas establece que son las administraciones titulares de las bibliotecas de los municipios con más de 5.000 habitantes las obligadas a pagar un canon por préstamo de libros, 20 céntimos de euro por cada obra adquirida con destino a préstamo.

Pero también la ley establece que el Real Decreto que ha de regular este canon debió publicarse en 2008, lo que no ha sucedido. Muchas administraciones han expresado, de palabra y hecho, que hasta que eso no suceda no están obligadas a pagar.

En 2009 la recaudación ha sido menor que en 2008. Si entonces pudieron repartir 1'88 euros mensuales en promedio a cada autor, en 2009 sólo 1´07 euros. Si el primer año pudieron repartir 490.000 euros, en el segundo sólo 280.000 euros. Una ruina.

Durante 2009 sólo pagaron el canon el Ministerio de Cultura, el Gobierno de Navarra (las bibliotecas dependen del gobierno foral), la Comunidad de Madrid (por los préstamos efectuados en bibliotecas públicas dependientes de la administración autonómica) y Aragón y Murcia, que han asumido el pago en nombre de los ayuntamientos “como gesto de voluntad política” (sic y recontrasic). Y es que de la cantidad a pagar por los préstamos efectuados en 2007 se hizo cargo el Ministerio de Cultura (por eso de ser el primer año, la confusión existente, bla bla bla). La cantidad por los préstamos de 2008 se quería que lo asumieran las administraciones autonómicas. Pero llegó la crisis y mandó parar.

Un caso de esta situación es la que presentaba el periódico Levante, bajo el título de “El canon por el préstamo de libros pasa de largo en la Comunitat Valenciana” (4). La Dirección General del Libro de la Conselleria de Cultura había calculado los importes a pagar y cuando iba a tramitar el pago se encontró con que Intervención de Economía lo bloqueaba. ¿Qué pasó? Ningún precepto legal ni administrativo dice que la Generalitat ha de acoger ese pago, que corresponde a los municipios.

¿Qué quiere CEDRO? Magdalena Vinent, su directora general, compareció el 20 de enero ante la Subcomisión de Propiedad Intelectual del Congreso de Diputados y solicitó una “nueva regulación de la remuneración por préstamo público para que este derecho sea efectivo y la compensación alcance una cuantía digna”. Esto, ya en corto, se traduce en que sea el Ministerio que dirige González-Sinde quien pague el canon. Es el deseo de CEDRO, que les entreguen la bolsa ya llena, de una sóla tacada, sin tener que ir microgestionando ayuntamiento por ayuntamiento. Y si eso no es posible, se intenta abrir la puerta a “convenios y mecanismos de cooperación” para facilitar los trámites. Ya lo dijo Pavese, trabajar cansa.

Así, el borrador del Real Decreto que ha de regular la remuneración por el préstamo, elaborado por el Grupo de Trabajo de Normalización (Ministerio de Cultura y Comunidades Autónomas) y entregado al pleno del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (Valladolid, febrero de 2010), en su artículo 9 (“Mecanismos de colaboración”), apartado 1, señala: “Sin perjuicio de otros mecanismos de colaboración, en el marco del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales podrán colaborar para el cumplimiento de las obligaciones de remuneración que afecten a establecimientos de titularidad pública. A estos efectos, la Federación Española de Municipios y Provincias tendrá la consideración de entidad colaboradora del Ministerio de Cultura”. Como si, con la que está cayendo, no tuviera otra cosa que hacer más que pasar los recibos de CEDRO.

Demoledor informe

El 19 de enero la Comisión Nacional de la Competencia presentó un demoledor informe, de casi cien páginas, sobre las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual en España, donde subraya que las entidades de gestión ejercitan derechos en representación de otros (los autores) “por cesión voluntaria o mandato legal” y que lo hacen desde una “posición monopolítica” –la SGAE, en el caso de la música, CEDRO con los libros-, que crea distorsiones y “facilita el establecimiento de tarifas inequitativas o discriminatorias”. Todo ello amparado en la actual ley de Propiedad Intelectual y la connivencia de muchos grupos políticos.

Al día siguiente, los abogados Pedro Bravo y Javier de la Cueva redactaron una denuncia contra el Estado español por el monopolio de las entidades de gestión y la pusieron a disposición de la ciudadanía que quiera sumarse a su interposición. En los cinco primeros días se descargaron 20.000 solicitudes por parte de ciudadanos.
Usted, lectora, lector de Educación y Biblioteca, si todavía no lo ha hecho, no se corte. Descargue la plantilla de la denuncia en, por ejemplo, http://noalprestamodepago.org y tras rellenarla dé un paseo hasta la oficina de Correo más cercana. Su denuncia sólo le costará 2´49 euros - el importe del franqueo del correo certificado- y caminará más ligero.


Notas:
(1) Las cifras de CEDRO en el 2009: más socios, menos recaudación. Madrid, 22 de febrero 2010.
http://www.cedro.org/cedroinforma.asp?IDC=2778
(2) MOLLÁ, J.; Autores y editores en la sociedad del conocimiento: nuestro boletín dice hasta luego, Boletín informativo de CEDRO, n. 69, sept.-dic. 2009, p. 3.
(3) Los autores reciben por primera vez derechos de autor por el préstamo de sus libros en bibliotecas españolas, Boletín informativo de CEDRO, n. 69, sept.-dic. 2009, p. 9.
(4) GARCIA, A.: El canon por el préstamo de libros pasa de largo en la Comunitat Valenciana, Levante, 5 enero 2010.

(*) Ramón Salaberria Lizarazu es el ganador del I Premio de Ensayo "Teresa Andrés" por su obra "Autodidactas en bibliotecas". A juicio del jurado, el ensayo trata sobre un tema de gran interés: el aspecto educativo de la profesión bibliotecaria, centrándose, además, en una manera especial de aprender, el autodidactismo, para la que las bibliotecas parecen especialmente diseñadas.

martes, 6 de abril de 2010

Crónica del fin de la impunidad

EL FIN DE LA IMPUNIDAD

Las cumbres de ministros ya no son lo que eran
Vídeos, imágenes, sucesos y recortes de prensa

Bien. La semana pasada, en víspera de las vacaciones de Pascua, se ha acabado la cumbre de ministros de cultura de los 27 países de la UE y su encuentro con el Foro de las Industrias Culturales.

A través de la cumbre ciudadana paralela, (D’) Evolution Summit, creada para aportar propuestas concretas y demandas urgentes sobre derechos fundamentales en Internet y relatar en tiempo real lo que se estaba diciendo dentro del congreso oficial, la sociedad civil ha podido vigilar cuanto se estaba decidiendo sobre su futuro.

Algunos datos que, veremos más adelante, son… “representativos” :

Más de 5000 personas han podido conectarse a la retransmisión en directo y 700 redes sociales han trabajado espontáneamente para que las informaciones circulasen inmediatamente. Decenas de miles de blogs difunden (D’) Evolution

EL personaje del Cobrador del Track, un artista que intenta cobrar sus legítimos derechos de autor de obras en Creative Commons que las industrias culturales no le quieren pagar, tuvo en un sólo día más de 1000 fans.

La acción de (D’) Evolution junto con Leo Bassi titulada “No pagaremos el pato de una industria que no quiere reconvertirse” ha sido la imagen principal de todos los periódicos.

Cada día, media hora después de que acabarán las distintas sesiones del Congreso de las Industrias Culturales, emitíamos en directo los cortes con los momentos más destacados.El corte en el que Eduard Punset interpela directamente a la Ministra española, Ángeles González Sinde, colgado en la red con el título de La Lección de Punset ha tenido 90.000 visitas en los dos primeros días, entrando en el ranking de los 5 vídeos más vistos de la red. Al día de hoy tiene ya 140 000 visitas.

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miércoles, 3 de marzo de 2010

9 de cada 10 usuarios creen que el Gobierno sólo se preocupa por los intereses de la industria cultural

El 82% es contrario al mecanismo de cierre de 'webs' del anteproyecto de Ley de Economía Sostenible.

Nueve de cada diez consumidores creen que el Gobierno de España sólo está preocupado por los intereses de la industria cultural y no atiende los del conjunto de ciudadanos.

Así lo pone de manifiesto una encuesta realizada por FACUA-Consumidores en Acción sobre las medidas del Gobierno, en el ámbito de su política cultural, para regular los derechos de autores, editores y usuarios.

En la encuesta, efectuada entre el 24 y el 28 de febrero, han participado 2.957 usuarios.
Sólo el 8% de los encuestados considera que el Gobierno está preocupado por igual por los derechos e intereses de los consumidores y los de la industria cultural. El 91% valora que de las actuaciones del Ejecutivo se deduce que su única prioridad son los intereses de la industria y un 1% cree que sólo se centra en los de los usuarios.

Asimismo, el 97% de los usuarios está en contra del canon digital. El 41% de los encuestados cree que sólo sería justo si se aplicase a las obras originales y no a soportes de almacenamiento vírgenes y el 56% opina que es totalmente injusto y no debería aplicarse a ningún tipo de soporte. Tan sólo el 3% lo cree justo tal y como está concebido en la actualidad.

En cuanto al mecanismo de cierre de páginas web de enlaces que recoge el anteproyecto de Ley de Economía Sostenible, el 82% considera que con esta medida se vulnerarían derechos fundamentales, dándose más valor a los derechos de la industria cultural.

El porcentaje de usuarios que se muestra de acuerdo con la medida al opinar que podrá proteger los derechos de los autores y editores que con la normativa actual se encuentran desprotegidos se reduce al 3%. Por su parte, el 15% de encuestados no opina al indicar que no conoce el alcance de la medida.

Por otro lado, sólo el 20% de los usuarios cree que adquirir copias pirateadas es una inmoralidad. El concepto piratería, eso sí, no es el mismo para todos los usuarios, ya que unos lo asocian a la compra de copias ilegales y otros también al intercambio o descarga de obras sin ánimo de lucro, asimilando el discurso de la industria y el Gobierno.

La existencia de consecuencias legales sólo frenaría la compra de copias piratas o el intercambio de archivos para el 31% de los encuestados. El 49% no dejaría de hacerlo y el 21% no se posiciona sobre esta cuestión.

Un precio asequible movería al 67% de los usuarios a comprar una obra original antes que una copia. La existencia de una mejor calidad en la versión original también llevaría a comprarla al 60% de los encuestados.

Asimismo, el 62% de los usuarios se queja de que faltan instituciones públicas donde puedan consultarse o tomarse prestadas obras culturales.

viernes, 5 de febrero de 2010

Pide un canon por tu trabajo

No te quedes atrás. Adapta tu profesión a los nuevos tiempos. No dejes a la SGAE disfrutar del monopolio.

Sería terrible vivir sin música, como dicen los de las sociedades de gestión de derechos de autor. Pero también lo sería vivir sin electricidad, ni fontanería, ni albañilería; sin medicina, sin arquitectura, sin ingeniería, sin pintura... El día en que TODOS queramos cobrar un canon a los que se benefician o disfrutan de nuestro trabajo (aparte de lo que nos pagan por realizarlo) será muy divertido. Tendremos follón asegurado.

¿Por qué un músico puede gozar de las rentas de una de sus creaciones de por vida y un electricista no?

Pide también tu canon. Tu trabajo también lo merece.

martes, 2 de febrero de 2010

Insaciables

Las sociedades de gestión de ¿derechos? de autor son insaciables. Mientras se lo permitamos, ellos seguirán pidiendo, mejor dicho, exigiendo. Saben que tienen de su parte a los ministros de Cultura de turno. Y a sus gobiernos, claro.

Antes fue Carmen Calvo, luego César Antonio Molina. Ahora González Sinde. Todos lo mismo.

¿Por qué los gobiernos les defienden tanto?

Cedro, sociedad de gestión de los derechos de autor, cobran varias veces por lo mismo y se quedan tan anchos. ¿Cómo se le llama a eso? Y el gobierno les mira satisfechos, con una sonrisa cómplice…

Eso sí, siempre con la cantinela de que los usuarios de las bibliotecas no pagarán nada.
¿De dónde sale si no, el dinero que se embolsa Cedro?

Sale de los presupuestos de los Ministerios, de las Comunidades Autónomas, de los Ayuntamientos, de las bibliotecas. De nuestros impuestos, en suma.
¿O sale de los sueldos de los ministros de Cultura?

Cuando las bibliotecas compran un libro ya pagan los derechos de autor. Si además los de Cedro quieren cobrar cada vez que la biblioteca preste un libro, está atacando a uno de los servicios fundamentales de la biblioteca pública.

Son los enemigos de las bibliotecas, les importa muy poco la difusión de la cultura y las propias bibliotecas.

Siempre nos tendrán enfrente a los bibliotecarios, a muchos autores que no se sienten representados por esta gente, a algunos editores y a la inmensa mayoría de lectores y usuarios de las bibliotecas públicas españolas.




Vi lo de Cedro donde el amigo Javier, después en Periodistas 21 y en algún sitio más...

sábado, 24 de octubre de 2009

Día Internacional de la Biblioteca Pública, 24 de octubre

Manifiesto de la UNESCO en favor de las Bibliotecas Públicas

Una puerta abierta sobre el conocimiento

La libertad, la prosperidad y el desarrollo de la sociedad y de la persona son valores humanos fundamentales que sólo podrán alcanzarse si ciudadanos bien informados pueden ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo dentro de la sociedad. La participación constructiva y la consolidación de la democracia dependen de una buena educación y de un acceso libre e ilimitado al conocimiento, el pensamiento, la cultura y la información.

La biblioteca pública, paso obligado del conocimiento, constituye un requisito básico de la educación permanente, las decisiones autónomas y el progreso cultural de la persona y los grupos sociales.

Este Manifiesto proclama la fe de la UNESCO en la biblioteca pública como fuerza viva de educación, cultura e información y como agente esencial de fomento de la paz y los valores espirituales en la mente del ser humano.

Así pues, la UNESCO alienta a las autoridades nacionales y locales a que apoyen las bibliotecas públicas y participen activamente en su desarrollo.

Esos eran los buenos deseos de la UNESCO plasmados en su Manifiesto.

Actualmente la Biblioteca Pública está en peligro. Y la amenaza no le viene por el Libro electrónico o porque el libro en formato papel vaya a desaparecer, no. Supongo que ambos soportes convivirán durante mucho tiempo todavía. Lo ideal, bajo mi punto de vista, sería que la gente pudiera elegir un soporte u otro dependiendo del momento o las circunstancias.

El mayor peligro para la Biblioteca Pública está en la avaricia desmedida y la mercantilización de la cultura que llevan a cabo, con el beneplácito de los gobiernos de turno, las sociedades de gestión de derechos de autor, empeñadas en que los usuarios paguen un canon por llevarse libros en préstamo de las bibliotecas.

Ese canon reducirá los presupuestos de las Bibliotecas Públicas, ya que las instituciones titulares de las mismas descontarán su importe de los presupuestos para la compra de libros y equipamientos y se lo tendrán que abonar a sociedades privadas de gestión como Cedro, entre otras.

Espero que la cordura vuelva a las cabezas de nuestros gobernantes e impidan que ese despropósito siga adelante.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

El Congreso de los Diputados contra el canon en las bibliotecas



El Congreso de los Diputados cuenta desde hace unos días con una pancarta reivindicativa, algo poco habitual en esta institución.

Hace varios años los miembros de la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas nos reunimos con los representantes de los partidos políticos en el Congreso para impedir que los usuarios de las bibliotecas tuviesen que pagar un canon por llevar en préstamo los libros de la biblioteca.

Nos sorprendió que autorizasen la colocación de una pancarta contra el canon en las bibliotecas y solicitamos reunirnos con el Presidente del Congreso y con los Portavoces Parlamentarios.

Después de asegurarnos que comprendían nuestra lucha, nos confesaron que se sentían avergonzados por haber votado a favor de la Directiva Europea 2006/115/CE, que obliga a las bibliotecas públicas a pagar un impuesto a una empresa privada (Cedro) en concepto de derechos de autor, y que era pagar dos veces por el mismo concepto.

Estos parlamentarios, representantes del Pueblo, nos dijeron que, en cuanto dejasen el cargo, harían todo lo posible desde sus partidos por acabar con este abuso, pero que ahora debían aceptar esa Directiva que no les gustaba pero que ya supondríamos que tenían que hacer muchas cosas con las que no estaban de acuerdo.

Les hicimos saber lo incongruente de su postura, pero ellos solo repetían que nos entendían y que ya nos estaban apoyando a través de las mociones de los Ayuntamientos.

Nada dijeron de dimitir todos y dejar paso a otras personas más coherentes y consecuentes con sus ideas.

* * * * *

Desgraciadamente casi nada de lo que has leído es verdad. Yo no lo he escrito. Todo ha sido producto de tu imaginación.
Todo parecido con la realidad es pura casualidad.
Y si lo vuelves a leer, te darás cuenta de que jamás podría ocurrir en la vida real.

sábado, 29 de agosto de 2009

Encuentro contra el canon en Milán

Con ocasión del congreso de la IFLA 2009 (Milán 23-27 de agosto), representantes de varias organizaciones bibliotecarias se reunieron para debatir el préstamo de pago y las consecuencias de las directivas europeas sobre propiedad intelectual.

Nuestra compañera Blanca Calvo, representante de la Plataforma contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas, participó en este encuentro con la siguiente ponencia:


El canon sobre el préstamo bibliotecario
Comunicación sobre la situación española


1.- La gran marcha atrás

En el asunto del canon del préstamo, el Estado español ha hecho un largo recorrido hacia atrás, como el cangrejo, desde diciembre de 1994, fecha en que publicó la Ley de incorporación al Derecho español de la Directiva 92/100/CEE, hasta junio de 2007, momento en que se aprueba la Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas.

La Ley de 1994 había dejado muy claras dos cosas:
Primero, que las bibliotecas y otros establecimientos de titularidad pública –archivos, museos, hemerotecas, filmotecas- no necesitaban autorización de los autores para prestar los materiales a sus usuarios.
Y segundo, que todos esos establecimientos estarían eximidos del pago de cualquier remuneración por realizar préstamos.
No se puede decir que los legisladores no supieran lo que hacían, porque en su declaración de principios, la Ley justificaba esas dos medidas en el servicio que las bibliotecas -y los archivos, museos, hemerotecas y filmotecas- “prestan al interés general de la cultura”.

Trece años después, en 2007, la primera Ley nacional de bibliotecas que ha tenido España reafirma sólo la primera de esas dos disposiciones: la no necesidad de que los autores den autorización para prestar sus obras. Pero ha introducido de lleno el préstamo de pago, no sólo afirmando que se “remunerará a los autores por los préstamos que realicen de sus obras”, sino además renunciando a que sea el propio Estado quien gestione esa remuneración, al añadir que ésta “se hará efectiva a través de las entidades de gestión de los derechos de propiedad intelectual”.
Nuestra Ley de 2007 deja exentas del pago únicamente a las bibliotecas del sistema educativo (que son muy pocas, porque las bibliotecas escolares son “las grandes ausentes” de nuestro sistema bibliotecario) y a las públicas situadas en municipios de menos de 5.000 habitantes. En España, esos municipios no están obligados por ley a ofrecer a sus ciudadanos el servicio bibliotecario, y los legisladores han debido pensar que no sería justo penalizar económicamente a los pequeños pueblos que, a pesar de la debilidad presupuestaria propia de las poblaciones pequeñas, hacen el esfuerzo de mantener una biblioteca abierta.

Es una dolorosa paradoja para muchos bibliotecarios españoles que, cuando por fin se ha hecho una Ley nacional de bibliotecas en nuestro país, una ley tan deseada haya servido para consagrar el canon del préstamo, una medida contraria a la esencia misma de la biblioteca, a su filosofía y a su carácter de servicio público gratuito. Tener que pagar con dinero público un canon por prestar materiales que, en el momento de su adquisición ya han satisfecho el porcentaje correspondiente a los derechos de autor, es algo incomprensible e inaceptable. Es pagar dos veces por lo mismo. Es el mundo al revés: el sector privado –las sociedades de gestión de derechos- aplicando un “impuesto” al sector público.
La Ley española de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas de 2007 no concreta la forma en la que se va a hacer la recaudación y el reparto del canon, pero dice que en el plazo máximo de un año se aprobará un decreto para regular los detalles. Y aunque ese plazo de un año ya se ha excedido con creces, todavía no hay un texto definitivo. A pesar de lo cual, el Estado Español ya está pagando por las bibliotecas públicas de las que es titular el canon de préstamo a una sociedad de gestión de derechos, aplicando una disposición transitoria de la Ley que dice que “hasta que se apruebe el Real Decreto, la cuantía de la remuneración será de 0,2 euros por cada ejemplar de obra adquirido con destino al préstamo”, incluidas las obras clásicas si en su edición contribuye algún autor actual.
Esa misma cantidad, 0,20 € por cada obra adquirida, es la que mantiene el avanzado borrador de Decreto que hemos podido conocer extraoficialmente, aunque se dice en él que esta cifra será revisable anualmente, aplicándosele la subida que marque el Índice de Precios al Consumo. La entidad de gestión no está nada contenta con esa cifra, y aboga por que, al menos, los veinte céntimos se apliquen cada vez que la obra se preste.
Según el borrador de Decreto –que acaba de salir de las manos de los técnicos, sin haber superado todavía el filtro político-, las bibliotecas no sólo han de pagar por los ejemplares adquiridos sino que, además, deberán proporcionar los datos de sus préstamos a las entidades privadas de gestión de derechos, para que ellas hagan el reparto de los beneficios (de nuevo el sector público trabajando para el privado).
Hay en nuestro borrador de decreto una disposición que conviene destacar porque, si permaneciera en la versión definitiva, podría marcarnos un camino de trabajo futuro a los bibliotecarios españoles. Se trata de que los autores, o sus herederos si éstos ya han muerto, pueden renunciar al cobro del canon. ¿Tendremos que dedicarnos a convencer a los autores para que renuncien? Volveré a este tema en la tercera parte de mi exposición, cuando hable de las posibles acciones contra el canon que nos hemos planteado los bibliotecarios de mi país.

2.- La triste historia

Y ya comienzo la segunda parte, en la que me gustaría contar qué es lo que ha ocurrido desde 1994 para que nuestro gobierno haya caminado hacia atrás en el tema que nos ocupa.
Aparentemente, desde 1994 hasta 2003 no pasó nada. La Ley de incorporación al Derecho español de la Directiva 92/100/CEE, citada antes, había adaptado nuestra legislación al ordenamiento europeo dejando exentas a todas las bibliotecas, y eso nos daba mucha tranquilidad a los bibliotecarios. Pero en esos años, la entidad de gestión de derechos que se encarga en nuestro país del canon del préstamo no perdía el tiempo:
Por un lado hacía una amplia campaña de proselitismo entre los escritores para tener un número grande de afiliados. Si hemos de creer la cifra que da su página web, en la actualidad los socios son 16.813, entre autores (15.285) y editores (1.528).
Al mismo tiempo, la entidad Cedro –que así es como se llama la sociedad gestora española- se esforzaba en convencer a las instituciones de que están obligadas a pagar por las fotocopias que hacen, consiguiendo ingresar cada vez más dinero por ese concepto, dinero que se reparte con la mayor opacidad imaginable porque es imposible saber qué obras se fotocopian.
Y mientras se asentaba en uno y otro terreno, la entidad de gestión no dejaba de mirar hacia Bruselas, donde por aquellos años estaban ocurriendo cosas muy de su gusto.

A lo largo de los años noventa, la Comisión Europea, en mi opinión instigada por las entidades europeas de gestión de derechos, fue iniciando pleitos contra los estados miembros que, a su entender, no habían adaptado bien su legislación a la Directiva 92/100. Y en octubre de 2003 las cosas se aceleran de golpe, cuando el Tribunal de Justicia europeo condena a Bélgica en un procedimiento legal que se había abierto dos años antes porque la Comisión Europea no estaba conforme con que Bélgica hubiera eximido del pago del canon a todas las bibliotecas.
Esa condena llena de entusiasmo a la entidad de gestión española, ya muy animada en ese momento por su reciente asistencia a un seminario que acababan de celebrar en Londres las asociaciones europeas de escritores con el fin de elaborar un plan común para el desarrollo del PLR.
Es en ese momento, el otoño de 2003, cuando los bibliotecarios españoles nos damos cuenta del peligro que se cierne sobre unas bibliotecas públicas que, a pesar de haber mejorado mucho en los últimos veinte años, todavía son demasiado pobres. Unas bibliotecas que en el año 2000 tienen sólo 1 libro por habitante cuando la media europea de 1998 ya es de 2,10[1] y que en el año 2000 hacen 0,77 préstamos por habitante cuando la media europea de 1998 es de 4,93[2].

Los bibliotecarios españoles nos vimos obligados a actuar contra el canon porque sabíamos que significaba un mayor empobrecimiento para unas pobres bibliotecas, y la unidad en la acción que se dio en nuestra profesión ha sido la única cara buena de esta triste historia.
A principios de 2004 se organizan las primeras Jornadas Nacionales contra el préstamo de pago, que marcan varios caminos a seguir. En los meses siguientes más de 2000 bibliotecarios/documentalistas y 125 entidades avalan el Manifiesto a favor del préstamo público. Al mismo tiempo se buscan alianzas entre los autores, los editores y otros profesionales del libro y también entre los usuarios. 438 autores (entre ellos el Nobel José Saramago) firman una declaración de rechazo al canon. Más de 225.000 usuarios firman un escrito dirigido al Defensor del Pueblo. El 23 de abril, Día del Libro, se rodea con una cadena humana la Biblioteca Nacional de Madrid. Con todas esas actuaciones, y otras que sería largo enumerar, se consigue llevar la polémica a los medios de comunicación escritos, hablados y visuales de alcance local, regional y nacional.
En paralelo, se hace un trabajo de sensibilización hacia las instituciones de las que dependen las bibliotecas, como resultado del cual más de 20 ayuntamientos de grandes ciudades y pequeños pueblos toman acuerdos contra el canon. También se manifiestan en este sentido otras instituciones provinciales y regionales.

Pero en el otro lado las cosas tampoco están quietas. En ese mismo año de 2004, la Comisión europea abre un procedimiento contra España similar al de Bélgica porque tampoco está conforme con que nuestro gobierno haya declarado a todas las bibliotecas públicas territorio libre de canon. La sentencia llega en 2006 y es condenatoria. El Estado español la acata, sin haber hecho en mi opinión una oposición suficientemente firme, y aprovecha la redacción en curso de la Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas para introducir el préstamo de pago en el ordenamiento jurídico.
Antes de la aprobación definitiva de la Ley vuelve a surgir con fuerza la protesta bibliotecaria, que no se había apagado, y de nuevo los medios de comunicación dedican al tema abundantes espacios. Otra vez se dejan oír voces de escritores contra el canon. Los bibliotecarios imprimen 45.000 postales que se reparten por las bibliotecas para que los usuarios las envíen al Congreso, institución que debe aprobar la Ley. El Congreso queda inundado de postales, pero el canon acaba por introducirse en España, actuando la Ley de la Lectura, del Libro y de las Bibliotecas como vergonzoso caballo de Troya.
Es muy probable que la fuerte oposición bibliotecaria y el gran esfuerzo desarrollado para concienciar a la sociedad haya dado fuerza al Ministerio de Cultura para negociar el canon a la baja y dejarlo en 0,20 € por pieza adquirida. Pero ese es un pobre consuelo, porque con el canon lo que está en juego es algo más valioso que el dinero. Lo que nos jugamos es una forma de entender la cultura y los servicios públicos.

3.- Para andar hacia adelante es bueno unirse

Los bibliotecarios españoles creemos que hay que trabajar para conseguir la derogación de la Directiva 92/100 –o 2006/115-, y creemos que hay dos buenas razones para pedir su desaparición:
La primera es que se basa en un argumento falso: que los préstamos de las bibliotecas hacen bajar las compras de libros y otros materiales bibliotecarios. Es justo lo contrario: cuando se despierta el hambre de lectura –y las bibliotecas son los lugares donde más se despierta- son necesarias muchas fuentes de suministro. En las localidades donde funcionan bien las bibliotecas se venden más libros, al igual que venden más libros aquellas librerías que están situadas al lado de otras librerías.
La segunda razón que tenemos para pedir la derogación de la Directiva es que no satisface a nadie. Ni siquiera a los países nórdicos que en un momento muy concreto de su historia se inventaron la compensación económica por los préstamos bibliotecarios, compensación que aplicaron exclusivamente a sus autores nacionales. La Comisión Europea ha intentado que hagan extensivo ese pago a los autores de todos los demás países europeos y, al ver su fuerte oposición, ha tenido que dejarlo como estaba. El espíritu que anima a la Directiva no gusta en el norte, y ya hemos visto cómo ha conseguido la Comisión Europea imponer el canon a algunos países del sur: a golpe de sentencias condenatorias del Tribunal Europeo. A gusto no lo ha hecho ninguno.

Algunos bibliotecarios españoles estamos convencidos de que la derogación de la Directiva no es una utopía. Pensamos que, si nos unimos todos los profesionales europeos y desarrollamos una estrategia anti-canon, podremos conseguirlo. Las sociedades de gestión de derechos saben muy bien que unirse les da fuerza: desde 1999 celebran una conferencia bianual que refuerzan desde 2003 con un seminario cada año. Los bibliotecarios tenemos más dificultades materiales para organizar reuniones de ese tipo; por eso es tan importante aprovechar esta ocasión que nos han brindado nuestros colegas italianos, a quienes agradecemos mucho su trabajo.

Ese optimismo respecto a nuestras posibilidades contra la Directiva se apoya en dos realidades: La impopularidad de una concepción cada vez más delirante de la propiedad intelectual y la fuerza que pueden proporcionar los numerosos usuarios que están detrás de las bibliotecas.
En España los cánones relacionados con los derechos de autor son cada vez más rechazados por la población. Recientemente ha habido dos casos de localidades que representan obras del teatro clásico español ambientadas en esos dos pueblos. Son representaciones populares: la gente de la calle lo hace todo: actúa, prepara los trajes, la escenografía… y todo lo hace gratis, con la única finalidad de divertirse. En los últimos días ha sido noticia muy comentada en toda la prensa nacional la rebelión de esos dos pueblos ante la pretensión de la entidad que gestiona los derechos de los autores teatrales, que les ha pasado una buena factura en concepto de derechos de autor, ¡¡por unas obras cuyos autores llevan más de trescientos años muertos!!
Tal idea de la propiedad intelectual es ridícula a los ojos de la gente normal. En el caso del canon bibliotecario, si explicamos bien que cuando la biblioteca compra un libro el derecho de autor ya está incluido en el precio que abona, los usuarios ven claramente el abuso que supone tener que pagar dos veces por la misma cosa. Alguien lo ha comparado con tener que pagar cada vez que se mira un cuadro en un museo después de haber comprado la entrada.

Creo que esta reunión será muy útil si conseguimos elaborar una estrategia común contra esa forma de entender la propiedad intelectual que en nuestro caso toma forma de canon al préstamo. Voy a trasmitir unas cuantas sugerencias basadas en ideas que hemos manejado en la Plataforma contra el préstamo de pago española, el grupo de bibliotecarios más militantes contra el canon en estos años, al que hoy represento.
Nosotros creemos que hay varios campos donde actuar:
1. En primer lugar, en las instituciones, especialmente las europeas.
a. Celebrar entrevistas con los diferentes grupos del europarlamento nos permitiría defender nuestro punto de vista y podríamos encontrar apoyos en ellos. Ese contacto personal se podría reforzar con el envío de postales a los eurodiputados por parte de los usuarios, como ya hicimos en España.
b. Por otro lado está el Defensor del Pueblo Europeo. Dada la índole de su misión –la defensa de lo común- debería actuar contra el canon, al que muchos vemos como un atropello para un servicio público de primera necesidad.
c. Y hay otra institución europea, la Comisión de Peticiones, que en este momento ha admitido a trámite una petición de derogación de la Directiva presentada por la Plataforma española contra el Préstamo de pago. En realidad se presentó ante el Defensor del Pueblo español, en octubre de 2008 con más de 80.000 firmas. Nuestro Defensor es el que debe habérsela mandado, y hace unos meses hemos recibido la siguiente respuesta:
“Tengo el honor de comunicarle que la Comisión de Peticiones ha examinado su petición y que ha decidido admitirla a trámite, debido a que las cuestiones que se plantean en ella inciden en el ámbito de actividades de la Unión Europea.
Con vistas al posterior examen de su petición, la Comisión de Peticiones ha solicitado a la Comisión Europea que inicie una investigación preliminar sobre el fondo de la petición. La Comisión de Peticiones proseguirá el examen de su petición tan pronto como disponga de la información necesaria.
Además, la Comisión de Peticiones considera que las cuestiones que plantea su petición deben ser transmitidas igualmente a la comisión del Parlamento Europeo en cuyo ámbito de actividades entran y, por consiguiente, ha decidido transmitir su petición a la Comisión de Cultura y Educación solicitando su opinión o con atribución de competencias
Naturalmente le mantendremos informado del progreso del examen de su petición.”Firmado: Marcin Libicki (presidente de la Comisión de Peticiones)

2. Además de lo que podamos hacer en el campo institucional, hay una interesante labor a desarrollar entre los autores. Si algún autor prestigioso renunciara públicamente al cobro del canon, podría ser un ejemplo a imitar por otros. En España hay un viejo y muy respetado autor de novelas, economista por más señas, que expresa su firme voluntad de renuncia en su página web. Cuando nuestro reglamento sea firme y haya una metodología para la renuncia, se lo propondremos. Y seguramente otros le seguirán.
(“En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio
b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación? ¿Acaso dejaron de cobrar por el libro vendido? ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas? ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra. Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña. ¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!”)

3. En tercer lugar deberíamos pensar en acciones de sensibilización para desarrollar en la calle. Si se hiciera algo simultáneamente en varios países -rodear las bibliotecas nacionales, o alguna acción rápida y muy llamativa, del tipo de las que hace Greenpeace- conseguiríamos un fuerte reflejo mediático.

4. Y el cuarto y último camino que voy a abrir –aunque hay mil más que podemos ver- es el de las acciones que podemos hacer los profesionales. Deberíamos imaginar algún tipo de protesta que pudiéramos plantear a nuestros colegas y fuera aceptada por la mayor cantidad posible. Por ejemplo, declararse objetor de conciencia en la entrega de los datos de los préstamos, o algo similar.

No quiero terminar de una manera apocalíptica diciendo que el futuro de las bibliotecas está en peligro, porque en el fondo no lo creo. Los que pensamos que la cultura tiene que estar abierta y totalmente accesible vamos a ser capaces de encontrar fórmulas para oponernos a una concepción de la cultura que, en vez de abrir mundos a la gente pretende abrirle sólo los bolsillos. Seguramente en la reunión de hoy vamos a encontrar alguna de esas fórmulas.

[1] En 2008, 1,42 por habitante
[2] En 2008, 1,15 préstamos por habitante

Bibliotecas públicas de pago

Por si no había suficiente con el préstamo de pago, el canon bibliotecario, hay ayuntamientos como el de Mayorga de Campos que pretenden cobrar 12 € anuales por la utilización de la biblioteca. Ante el revuelo que se formó por el anuncio de tan descabellada medida, el alcalde del PP dio marcha atrás "por la polémica suscitada en el municipio”.

Hay que estar vigilantes y denunciar estos abusos, los mercaderes de la cultura, en este caso del PP, no descansan y aprovechan cualquier oportunidad para cobrar por un servicio que debe ser gratuito.

martes, 18 de agosto de 2009

Sigue la lucha contra el préstamo de pago en bibliotecas, ahora en Milán

Luca Ferrieri y los compañeros bibliotecarios italianos nos piden que difundamos el siguiente mensaje:

Queridos colegas y amigos,

Con ocasión de IFLA 2009 (Milán 23-27 de agosto), hemos pensado en promover un encuentro de todos los colegas interesados en el tema del préstamo de pago y de otras consecuencias de las directivas europeas sobre propiedad intelectual.

La reunión tendrá lugar en Milán el día 27 de agosto h. 10.00-13.00 en la Biblioteca “Accursio”, Piazzale Accursio 5, situada en las inmediatas cercanías de la Fiera donde se celebra IFLA.

El programa provisional del encuentro es el siguiente:

1) Situación en varios países: Italia (por Rosa Maiello), España (por Blanca Calvo), Portugal (por Vera Oliveira), Países nórdicos (por Mikael Böök), etc.
2) Perspectivas de resistencia y/o coexistencia: modificación de la directiva, moratoria, gestión del pago del canon, objeción de conciencia etc.
3) La lucha contra el pago por préstamo en el marco de la cuestión más general de los derechos de propiedad intelectual, de la digitalización y de defensa de los bienes comunes.
4) Hipótesis de coordinación europea, de un blog y lista de correo electrónico.

Os invitamos a difundir esta iniciativa entre vuestros colegas.

www.nopago.org

Luca Ferrieri
Servizi culturali e bibliotecari

lunes, 22 de junio de 2009

PSOE y PP rechazan una moción del BNG para suprimir el canon del préstamo de libros en la UE

Santiago de Compostela.- Una moción del BNG en favor de que la Unión Europea suprima el canon para préstamo de libros en las bibliotecas públicas fue rechazada el pasado jueves por el PP y el PSOE en el Senado, informó en un comunicado la formación nacionalista gallega.

La moción, impulsada por el BNG, pretendía que el Gobierno español promoviera, durante su presidencia de la Unión Europa en el primer semestre de 2010, la supresión del canon por préstamo de libros en las bibliotecas públicas.

Este canon, regulado tras la entrada en vigor en 2007 de la Ley de las Bibliotecas, conforme a una normativa comunitaria, obliga a los ayuntamientos de más de 5.000 habitantes a pagar un canon por cada libro adquirido por las bibliotecas públicas.

El senador del BNG Xosé Manuel Pérez Bouza alegó que "las bibliotecas públicas son las que mejor defienden los derechos de los autores" puesto que pagan a los autores y fomentan la lectura, según la nota.

En este sentido, Bouza subrayó que "en un contexto de crisis económica" en el que ya se han reducido los presupuestos de adquisición de algunas bibliotecas, "es inadmisible cargarlas de un nuevo gasto".


No se entiende cómo en los ayuntamientos de todo el Estado español, tanto PP como PSOE, firman mociones contra el préstamo de pago en las bibliotecas públicas y luego en el Senado votan a favor del canon.

Aunque son instituciones distintas y personas diferentes, son del mismo partido, deberían seguir la misma política.

¿O es que no pasa nada por votar diferente sobre un mismo asunto según seas concejal, diputado o senador?

¿Alguien puede explicar este misterio?

martes, 16 de junio de 2009

Admitida en la Comisión de Peticiones del Parlamento Europeo, nuestra petición de derogación de la Directiva del canon

De vez en cuando nos llegan buenas noticias de la Unión Europea.
Transcribo a continuación la comunicación recibida hace pocos días de la Comisión de Peticiones de la UE:

"Tengo el honor de comunicarle que la Comisión de Peticiones ha examinado su petición y que ha decidido admitirla a trámite, debido a que las cuestiones que se plantean en ella inciden en el ámbito de actividades de la Unión Europea.

Con vistas al posterior examen de su petición, la Comisión de Peticiones ha solicitado a la Comisión Europea que inicie una investigación preliminar sobre el fondo de la petición. La Comisión de Peticiones proseguirá el examen de su petición tan pronto como disponga de la información necesaria.

Además, la Comisión de Peticiones considera que las cuestiones que plantea su petición deben ser transmitidas igualmente a la comisión del Parlamento Europeo en cuyo ámbito de actividades entran y, por consiguiente, ha decidido transmitir su petición a la Comisión de Cultura y Educación solicitando su opinión o con atribución de competencias.

Naturalmente le mantendremos informado del progreso del examen de su petición”.

Firmado: Marcin Libicki (presidente de la Comisión de Peticiones)