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miércoles, 31 de julio de 2013
Consejo de Bibliotecaria
Queridos colegas, conocidos y no conocidos:
El 26 de agosto cumplo 65 años y me jubilo como directora de la Biblioteca Pública del Estado en Guadalajara (España). Lo hago con mucha pena, porque nuestro trabajo es uno de los más apasionantes que existen.
A veces salen en Iwetel y en otros ámbitos profesionales polémicas sobre el sentido que tiene la biblioteca hoy en día. Por lo general yo no he participado en ellas, en parte porque prefería dedicar ese rato a trabajar un poco más (las jornadas siempre se quedan escasas para lo mucho que hay que hacer) y en parte porque la biblioteca me parece tan necesaria en cualquier sociedad (más o menos rica, más o menos avanzada, más o menos ilustrada) que no he necesitado desarrollar argumentos para demostrar algo tan evidente.
La biblioteca es un lugar que distribuye equitativamente la riqueza inmaterial, que da consuelo a los solitarios, que favorece la comunicación entre las generaciones, que tiene siempre algo que dar a cualquier persona, tenga la edad que tenga. Es un lugar abierto, iluminado por todo lo que atesora. La biblioteca es el paraíso para todos los que se acercan a ella, no sólo para Borges.
Yo he nacido de una bibliotecaria y he desarrollado más de cuarenta años de vida activa en la biblioteca; imaginad lo privilegiada que me siento. Y como me gusta ser agradecida, voy a seguir amando la biblioteca y defendiéndola desde mi nueva condición de jubilada. Para empezar, tengo la intención de hacer un viaje que me lleve a todas las bibliotecas municipales españolas que se abrieron durante la Segunda República, a ver cómo han evolucionado con los años. Quiero hablar con sus bibliotecarios y ver cómo está influyendo la crisis en sus centros. El resultado de ese viaje, que por ahora no tiene una cronología concreta, se publicará de una u otra manera.
Contad conmigo para cualquier iniciativa en favor de las bibliotecas. A partir del 26 de agosto dejará de funcionar la dirección desde la que os escribo, pero me podéis encontrar en bcalvoac@gmail.com. En esa misma dirección recibiré los mensajes de la lista de correos, así que seguiré en contacto con vosotros.
Termino con un consejo: aprovechad vuestro tiempo en activo. Es cierto que el ejercicio diario de nuestra profesión desgasta: hay días de desilusiones y problemas, yo también los he vivido. Pero nunca hay que olvidar lo mucho que se aporta a la sociedad desde una biblioteca. Sentirse útil es un sentimiento muy placentero; vividlo profunda y gozosamente, compañeros, que la vida corre muy veloz.
Un fuerte abrazo para cada uno de vosotros
Blanca Calvo
viernes, 22 de marzo de 2013
Comunicado de la Plataforma sobre el decreto del canon por préstamo de libros
La Plataforma contra el Préstamo de Pago comunicó hace unos días que estaba valorando la posibilidad de presentar una alegación al inminente decreto que va a empeorar el canon del préstamo.
Terminado el plazo de presentación de alegaciones, la Plataforma informa de que no ha llegado a presentar dicha alegación porque ha creído que sería un trabajo de nula eficacia. El gobierno aparenta dar la posibilidad de corregir los borradores de leyes, pero luego ni dice cuántas alegaciones ha recibido ni las acepta.
Sin embargo, la Plataforma considera que se pueden tomar medidas más eficientes. Veamos alguna:
1. Una vez publicado el decreto, se debería impugnar por la vía contencioso-administrativa. Esto sólo puede hacerlo una entidad administrativa que resulte directamente afectada: una comunidad autónoma o un ayuntamiento. La Plataforma conoce algún ayuntamiento que está dispuesto a hacerlo, y anima a los compañeros que trabajan en bibliotecas municipales a que informen sobre el tema a sus alcaldes y concejales, proponiéndoles que se sumen a esa posible impugnación. Cuantos más sean los recurrentes más fuerza tendrá el recurso. El decreto tiene suficientes puntos flacos (las obras de dominio público, el adelanto del pago por parte de las administraciones grandes, la opacidad del reparto de lo recaudado...) como para cargarse de razones jurídicas.
2. Por otra parte, cuando se promulgue el decreto, cualquier ciudadano puede presentar una reclamación ante la Defensora del Pueblo. Aquí se pueden utilizar argumentaciones más a pie de calle, por ejemplo que para la ciudadanía es una agresión que, con sus impuestos, sus ayuntamientos paguen dinero a entidades de gestión privada gastando un dinero que debería emplearse en comprar libros para su biblioteca pública. El Día del Libro podría ser una buena fecha para que los bibliotecarios empezáramos una campaña de recogida de firmas con un escrito en ese sentido.
3. La tercera cosa que se puede hacer es impulsar una campaña de desobediencia civil, de manera que los usuarios se nieguen a que se cuenten sus préstamos. Se puede invocar para ello la ley de protección de datos.
La Plataforma contra el Préstamo de Pago agradecerá las respuestas que los bibliotecarios quieran hacer a estas propuestas y, por supuesto, cualquier otra idea que sirva para defender a la biblioteca pública contra la voracidad de las entidades de gestión de derechos, en nuestro caso Cedro, interesada sólo en la búsqueda de su propio provecho.
No al préstamo de pago en bibliotecas públicas.
miércoles, 29 de agosto de 2012
Interinidades
Blanca Calvo, en la biblioteca de Dávalos.
Por Blanca Calvo*
Todos los humanos somos interinos porque todos estamos sometidos a la muerte. Algunos humanos, además, tienen una segunda interinidad porque viven situaciones con caducidad específica. Unos lo hacen por gusto –los políticos son un buen ejemplo: se presentan voluntariamente a las elecciones a pesar de que saben que su mandato está limitado–, pero a otros les empuja la necesidad de ganarse la vida, y ese es el caso de los funcionarios interinos, que saben que tendrán que marchar cuando un funcionario fijo cubra su plaza y que ahora, sin que se haya dado esa circunstancia, en Castilla-La Mancha acaban de ser despedidos en un 80% aunque se diga lo contrario.
En las últimas décadas, la Administración Pública española ha impuesto abusivamente el adjetivo “interino” a muchos de sus trabajadores, manteniendo a miles de personas en la provisionalidad durante años e incluso décadas. ¿Por qué lo ha hecho, cuando la propia Administración, al crear la figura de funcionario interino, dispuso que esa situación sólo podría durar dos años como máximo? ¿Por dejadez y pereza, para no tener que organizar las oposiciones que aseguraran definitivamente las plantillas de los centros públicos?
Quizá en parte haya sido por eso, pero sospecho que la verdadera razón es que la precariedad debilita y hace a la gente más manejable. O, lo que es lo mismo, a los interinos se les puede dominar, y la prueba es el despido masivo que están sufriendo en estos días en nuestra región. Quizá, por eso, han abusado de la figura de interino equipos de gobierno de todos los niveles gubernamentales y de todas, o casi todas, las ideologías.
En la Biblioteca Pública, el domingo pasado había ocho funcionarios interinos; hoy hay sólo dos. Con lágrimas en los ojos, los trabajadores fijos hemos tenido que decir adiós esta semana a seis personas –siete si contamos a la técnica de actividades que, por otra vía, ha sido cesada al mismo tiempo- con las que convivíamos desde hace muchos años (tantos como 21 en el caso de la interina más antigua). Se nos ha roto el corazón al verlos marchar sin poder hacer nada para evitarlo (supongo que hay muchos otros centros en nuestra región con el mismo estado de ánimo por esa misma razón, pero yo hablo del que mejor conozco).
Pero no sólo hemos perdido algo muy valioso nosotros. Tú, que estás leyendo este artículo, también. Porque gracias a Ana Alonso, Raúl Alcázar, Concha Carlavilla, Pilar Díaz Villalbilla, Elena Ferrer, Carmen Pérez Haro y Paloma Utrilla, los siete compañeros cesados, la Biblioteca ha sido hasta ahora lo que ha sido: un centro público abierto y cordial que ha atendido a cada persona como si fuera la única. Tú, lector, seguro que has visto muchos días a esos siete magníficos, les has preguntado algo, les has pedido ayuda. Pues debes saber que, a partir de ahora, no los vas a tener y que, al perderlos, has perdido unos servidores fabulosos: amables, trabajadores, competentes… Los has perdido tú porque, cuando estaban en horario de trabajo, estaban a tu servicio. Porque todo lo público es tuyo. Porque la Biblioteca es tuya.
El domingo pasado, la plantilla de TU Biblioteca, lector, era de 44 personas; hoy es de 31 tirando a 30, lo cual significa que ha perdido la tercera parte de su capital humano. Y ello se debe a que, en esta semana, el Diario Oficial ha publicado una nueva Relación de Puestos de Trabajo en la que TU Biblioteca pierde todas las plazas vacantes, tanto las que estaban cubiertas por los interinos arriba citados como las que estaban libres. El único criterio que se ha usado para “racionalizar” la plantilla es ese: que la plaza anulada no estuviera cubierta por un funcionario fijo, y ello ha dado como resultado que, ahora, TU Biblioteca sea un centro desequilibrado con más “jefes” que “subordinados”, y uso las comillas porque los trabajadores de TU Biblioteca procuramos ignorar las categorías laborales y todos hacemos lo que es necesario hacer en cada momento. Gracias a eso, a estar dispuestos a hacer lo que es necesario hacer en cada momento, los trabajadores fijos nos guardaremos nuestra pena dentro y, en los próximos días, procuraremos reorganizar los restos del naufragio para poder darte, a ti y a todos los demás dueños de la Biblioteca, el mejor servicio posible. Como siempre hemos intentado.
No va a ser fácil. La plantilla de la Biblioteca ha tenido 44 personas desde que, en 2004, se trasladó al Palacio de Dávalos, porque se calculaba que esa era la cantidad necesaria para un espacio tan grande, para una ciudad como la nuestra, para una biblioteca que, por fin, empezaba a parecerse a la que nos merecíamos. Los años han demostrado que ese cálculo estaba bien hecho: en este tiempo, cada una de esas 44 personas ha sido necesaria y ha tenido su función específica, tanto si era interina como si era fija, porque interino no es sinónimo de innecesario.
Tú, lector, sabrás disculparnos a partir de ahora cuando no podamos conseguir los mismos resultados que antes, cuando trabajaban en TU biblioteca Ana, Raúl, Concha, Pilar, Elena, Carmen y Paloma. Ya entonces hacíamos un esfuerzo para que no se notaran las vacantes no cubiertas, lo cual, con ellos a nuestro lado, no resultaba demasiado difícil. Sin ellos habrá que cerrar en algunas ocasiones -como ha sido necesario cerrar por las tardes en las dos semanas pasadas-, y algunos procesos que antes se hacían con inmediatez, podrían ralentizarse.
…A no ser que las autoridades reflexionen y echen atrás una decisión, la del despido de los interinos, que parece poco madurada. Esos procesos de marcha atrás no suelen darse en la política, pero quizá si tú, lector, lo pides… Recuerda que la Biblioteca es tuya. Y ahora te necesita.
(*) Blanca Calvo es directora de la Biblioteca Pública de Guadalajara desde 1981. Impulsora desde hace más de dos décadas de uno de los eventos más importantes de la ciudad, el Maratón de Cuentos, también ha desempeñado cargos públicos, entre los más destacados los que la pusieron al frente de la Alcaldía de Guadalajara en 1991-1992 y de la Consejería de Cultura de Castilla-La Mancha entre 2005 y 2007.
Más información:
http://elhexagono.wordpress.com/2012/08/26/interinidades/
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viernes, 11 de noviembre de 2011
La Biblioteca Pública, ¿otro “lujo” que no nos podemos permitir?
Pedro López López.
Rebelión
La crisis provocada por el actual capitalismo de casino va acompañada de un discurso reaccionario que nos quiere convencer de que es muy costoso mantener los derechos ciudadanos. Así, el trabajo decente es un privilegio, nos recuerdan continuamente; sanidad y educación han pasado a ser un lujo insostenible de ciudadanos mantenidos a la sopa boba; los funcionarios, una carga insoportable; las pensiones públicas no podrán mantenerse. El derecho a la cultura y a la información, en este contexto, ya parece un lujo extravagante.
Se trata de un ataque al estado del bienestar que viene ya de lejos y que se sustenta en una serie de falacias que autores como Vicenç Navarro han ido desmontando. En España el nivel de gasto social está por debajo de la media de la Europa de los 15, los países de “nuestro entorno” con los que debemos medirnos (España tiene un nivel de riqueza del 94% del promedio de la UE-15 y su gasto público social es sólo un 74%, según publicaba Navarro hace unos días); lo mismo ocurre con el número de funcionarios y otros indicadores del estado del bienestar, estado que es producto de una serie de luchas históricas para conseguir unos derechos sociales que permitan un nivel de vida digno, como proclama la Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 22 y 25). Los derechos económicos, sociales y culturales no son ningún lujo, sino una exigencia a la que no podemos renunciar si queremos pertenecer a una sociedad democrática. Y en una sociedad democrática no estaría mal que las prioridades económicas y la distribución de ingresos y gastos fueran cuestiones en las que la ciudadanía tuviera algún papel, y no sólo esos dos entes que se han convertido en la gran coartada: “Europa” y “los mercados”. Según la Constitución Española, tantas veces invocada cuando interesa e ignorada también cuando interesa, “la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general” (art. 128.1).
El ataque al estado del bienestar y la crisis económica y social provocada por prácticas económicas irresponsables socialmente, por políticas económicas erradas y por la ideología neoliberal, van enviando a millones de personas a engrosar las cifras de pobreza (¡casi 9 millones de pobres ya en nuestro país!) y exclusión social. Precisamente este escenario de crisis debería conducir a políticas de ayuda y protección a los sectores más vulnerables. Uno de los instrumentos más eficaces para ayudar a estos sectores es la educación, que, como estamos viendo va hacia un modelo de beneficencia para las capas de menor poder adquisitivo, anulando así su potencial para ayudar a que las personas puedan llevar a cabo sus proyectos vitales. Y muy directamente relacionadas con la educación están las bibliotecas públicas, que protegen los derechos de acceso a la cultura, a la información y a la educación para toda la población. Como no podría ser de otra forma dentro del modelo que se quiere imponer de “sálvese quien pueda”, las bibliotecas públicas también están sufriendo recortes inadmisibles de presupuestos, de horarios y de personal. Sin embargo, en épocas de crisis, las bibliotecas públicas sirven de refugio a millones de ciudadanos que tienen bajo nivel adquisitivo y, por consiguiente, pocos recursos.
En febrero de 2010 se redactó la Declaración de Murcia sobre la Acción social y educativa de las bibliotecas públicas en tiempo de crisis. En ella se dice que las bibliotecas cumplen una función social y educativa en todo momento, pero, “particularmente, pueden ser un recurso fundamental de inclusión y promoción social cuando la crisis económica incrementa el número de personas en paro, precariedad laboral, vulnerabilidad o exclusión social”. En épocas de crisis especialmente “hay que transmitir y hacer que la sociedad conozca la función de la biblioteca como institución de formación permanente, inclusión social y puerta de acceso a la sociedad de la información para todos”. Además, se dice, “la biblioteca debe atender especialmente las necesidades inclusivas y educativas de las personas y colectivos más vulnerables”.
Hace unas semanas el profesor José Antonio Gómez (Universidad de Murcia) decía en un foro de discusión: “Nos necesitan [refiriéndose a las bibliotecas] los cinco millones de personas en situación de desempleo, la mitad de la población española sin acceso a Internet en su hogar, los casi ocho millones de alumnos de la Educación obligatoria o más del 20% de la ciudadanía que se encuentra por debajo del umbral de la pobreza”.
No podemos seguir aceptando el discurso que sugiere que los derechos sociales no son derechos humanos, o bien que son para épocas de vacas gordas. Precisamente en épocas de crisis es cuando los derechos sociales son más necesarios, ya que son derechos solidarios y su función es garantizar un nivel de vida digno a todo ser humano, además de dar oportunidades a las capas más desfavorecidas. De hecho, en la crisis de 1929 los servicios públicos, concebidos precisamente para atender los derechos sociales, pasaron de ser un paliativo de los fallos del mercado a ser un instrumento de regulación del capitalismo.
La biblioteca es un servicio esencial para ejercer los derechos de acceso a la cultura, a la información y a la educación, sin los que el ciudadano no puede participar en la vida social y cultural. La crisis económica no debe ser una excusa para recortar presupuestos destinados a ella, sino un motivo para fortalecerla, si no queremos volver al modelo de beneficencia del siglo XIX, cuando los pobres no tenían derecho a nada, sino que recibían la vergonzante caridad de los ricos. La biblioteca pública es un derecho que debemos defender sin el menor titubeo, y más en un país líder en desigualdad económica como es España, según los últimos datos de Eurostat.
Pedro López López. Profesor de la Universidad Complutense. Miembro de la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas
Se trata de un ataque al estado del bienestar que viene ya de lejos y que se sustenta en una serie de falacias que autores como Vicenç Navarro han ido desmontando. En España el nivel de gasto social está por debajo de la media de la Europa de los 15, los países de “nuestro entorno” con los que debemos medirnos (España tiene un nivel de riqueza del 94% del promedio de la UE-15 y su gasto público social es sólo un 74%, según publicaba Navarro hace unos días); lo mismo ocurre con el número de funcionarios y otros indicadores del estado del bienestar, estado que es producto de una serie de luchas históricas para conseguir unos derechos sociales que permitan un nivel de vida digno, como proclama la Declaración Universal de Derechos Humanos (arts. 22 y 25). Los derechos económicos, sociales y culturales no son ningún lujo, sino una exigencia a la que no podemos renunciar si queremos pertenecer a una sociedad democrática. Y en una sociedad democrática no estaría mal que las prioridades económicas y la distribución de ingresos y gastos fueran cuestiones en las que la ciudadanía tuviera algún papel, y no sólo esos dos entes que se han convertido en la gran coartada: “Europa” y “los mercados”. Según la Constitución Española, tantas veces invocada cuando interesa e ignorada también cuando interesa, “la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general” (art. 128.1).
El ataque al estado del bienestar y la crisis económica y social provocada por prácticas económicas irresponsables socialmente, por políticas económicas erradas y por la ideología neoliberal, van enviando a millones de personas a engrosar las cifras de pobreza (¡casi 9 millones de pobres ya en nuestro país!) y exclusión social. Precisamente este escenario de crisis debería conducir a políticas de ayuda y protección a los sectores más vulnerables. Uno de los instrumentos más eficaces para ayudar a estos sectores es la educación, que, como estamos viendo va hacia un modelo de beneficencia para las capas de menor poder adquisitivo, anulando así su potencial para ayudar a que las personas puedan llevar a cabo sus proyectos vitales. Y muy directamente relacionadas con la educación están las bibliotecas públicas, que protegen los derechos de acceso a la cultura, a la información y a la educación para toda la población. Como no podría ser de otra forma dentro del modelo que se quiere imponer de “sálvese quien pueda”, las bibliotecas públicas también están sufriendo recortes inadmisibles de presupuestos, de horarios y de personal. Sin embargo, en épocas de crisis, las bibliotecas públicas sirven de refugio a millones de ciudadanos que tienen bajo nivel adquisitivo y, por consiguiente, pocos recursos.
En febrero de 2010 se redactó la Declaración de Murcia sobre la Acción social y educativa de las bibliotecas públicas en tiempo de crisis. En ella se dice que las bibliotecas cumplen una función social y educativa en todo momento, pero, “particularmente, pueden ser un recurso fundamental de inclusión y promoción social cuando la crisis económica incrementa el número de personas en paro, precariedad laboral, vulnerabilidad o exclusión social”. En épocas de crisis especialmente “hay que transmitir y hacer que la sociedad conozca la función de la biblioteca como institución de formación permanente, inclusión social y puerta de acceso a la sociedad de la información para todos”. Además, se dice, “la biblioteca debe atender especialmente las necesidades inclusivas y educativas de las personas y colectivos más vulnerables”.
Hace unas semanas el profesor José Antonio Gómez (Universidad de Murcia) decía en un foro de discusión: “Nos necesitan [refiriéndose a las bibliotecas] los cinco millones de personas en situación de desempleo, la mitad de la población española sin acceso a Internet en su hogar, los casi ocho millones de alumnos de la Educación obligatoria o más del 20% de la ciudadanía que se encuentra por debajo del umbral de la pobreza”.
No podemos seguir aceptando el discurso que sugiere que los derechos sociales no son derechos humanos, o bien que son para épocas de vacas gordas. Precisamente en épocas de crisis es cuando los derechos sociales son más necesarios, ya que son derechos solidarios y su función es garantizar un nivel de vida digno a todo ser humano, además de dar oportunidades a las capas más desfavorecidas. De hecho, en la crisis de 1929 los servicios públicos, concebidos precisamente para atender los derechos sociales, pasaron de ser un paliativo de los fallos del mercado a ser un instrumento de regulación del capitalismo.
La biblioteca es un servicio esencial para ejercer los derechos de acceso a la cultura, a la información y a la educación, sin los que el ciudadano no puede participar en la vida social y cultural. La crisis económica no debe ser una excusa para recortar presupuestos destinados a ella, sino un motivo para fortalecerla, si no queremos volver al modelo de beneficencia del siglo XIX, cuando los pobres no tenían derecho a nada, sino que recibían la vergonzante caridad de los ricos. La biblioteca pública es un derecho que debemos defender sin el menor titubeo, y más en un país líder en desigualdad económica como es España, según los últimos datos de Eurostat.
Pedro López López. Profesor de la Universidad Complutense. Miembro de la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas
domingo, 25 de septiembre de 2011
En defensa de la Biblioteca de Ciudad Rodrigo (Salamanca)
Desde la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas queremos mostrar nuestra solidaridad con las vecinas y vecinos de Ciudad Rodrigo (Salamanca), quienes llevan desde el mes de julio movilizándose y reclamando a su Alcalde que cumpla con su compromiso electoral y no cierre la Biblioteca de Verano ni elimine la programación invernal de animación a la lectura (“Biblioaventuras” y “Navidades en la Biblio”).
Desde esta Plataforma queremos manifestar que:
- Los servicios de biblioteca pública son servicios públicos y, como tales, deben garantizar el derecho de todas las personas al acceso a la cultura, la información, la formación y el ocio.
- La gestión de estos servicios, al tratarse de bibliotecas públicas municipales, es responsabilidad del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, en este caso.
- Las bibliotecas, como cualquier servicio público, no buscan una rentabilidad económica, sino social.
- Reconocidos organismos internacionales como la IFLA (Internacional Federation of Library Associations and Institutions) y la UNESCO definen perfectamente cuál es el papel de una biblioteca pública, y recomendamos a las autoridades responsables del cierre de la Biblioteca de Verano y de la supresión de la programación invernal de fomento de la lectura, la consulta de sus pautas y declaraciones para despejar cualquier duda (http://archive.ifla.org/VII/s8/unesco/span.htm y http://unesdoc.unesco.org/images/0012/001246/124654s.pdf).
- Es totalmente injusto que zonas que jamás han tenido los mismos recursos que otras (pueblos, barrios, periferias, etc.) ni en las llamadas “época de bonanza”, vean ahora cómo disminuyen sus opciones.
- Es inadmisible esta medida cuando en el programa electoral del Partido Popular, ganador en Ciudad Rodrigo de las elecciones municipales del pasado mes de mayo, se reflejaba un compromiso explícito con la Biblioteca y la consolidación de proyectos de animación a la lectura.
- La excusa del equipo de gobierno mirobrigense es, una vez más, la crisis económica. Pero la crisis no la hemos provocado los/as ciudadanos/as, y nos resulta una excusa manida y falsa. Por eso nos hacemos eco de un fragmento del manifiesto leído en la concentración del 18 de julio de 2011 en Ciudad Rodrigo: “Fondos económicos hay, es cuestión de prioridades, la nuestra está clara: ¡LA CULTURA!”.
Desde la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas queremos además mostrar nuestro apoyo a las diversas movilizaciones contra los recortes en la Biblioteca organizadas por FEVESA (Federación de Asociaciones de Vecinos, Consumidores y Usuarios de Salamanca y Provincia) Zona Ciudad Rodrigo, y felicitar y animar especialmente a las niñas y niños que acuden a reclamar su espacio y sus derechos.
Por eso queremos dar difusión a la nueva convocatoria y animar a toda persona que pueda a acudir a Ciudad Rodrigo el sábado 17 de septiembre a una manifestación que saldrá de la Avda. Agustín de Foxá, a las 12:00h.
El objeto de la convocatoria de FEVESA Zona Ciudad Rodrigo es doble:
“1.- Por una parte llevar a cabo al mediodía de ese día, el 17 de septiembre, un nuevo acto ciudadano de fomento y animación a la lectura consistente en la liberación masiva de libros para todas las edades: pequeños, jóvenes y adultos; acopio de libros que será el resultado de los que ya hemos conseguido las AA.VV. y de los que toda persona o colectivo que desee colaborar nos puede hacer llegar a cada Asociación de Vecinos desde ya.
2.- Por otra parte con esta nueva convocatoria vamos a seguir pidiéndole públicamente a nuestro Alcalde que cumpla su palabra, su compromiso del 22 de mayo: “Consolidar los proyectos de animación a la lectura como parte esencial del funcionamiento y dinamización de la Biblioteca Municipal”.
POR UNOS SERVICIOS BIBLIOTECARIOS PÚBLICOS, DE CALIDAD Y SIN RECORTES.
Desde esta Plataforma queremos manifestar que:
- Los servicios de biblioteca pública son servicios públicos y, como tales, deben garantizar el derecho de todas las personas al acceso a la cultura, la información, la formación y el ocio.
- La gestión de estos servicios, al tratarse de bibliotecas públicas municipales, es responsabilidad del Ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, en este caso.
- Las bibliotecas, como cualquier servicio público, no buscan una rentabilidad económica, sino social.
- Reconocidos organismos internacionales como la IFLA (Internacional Federation of Library Associations and Institutions) y la UNESCO definen perfectamente cuál es el papel de una biblioteca pública, y recomendamos a las autoridades responsables del cierre de la Biblioteca de Verano y de la supresión de la programación invernal de fomento de la lectura, la consulta de sus pautas y declaraciones para despejar cualquier duda (http://archive.ifla.org/VII/s8/unesco/span.htm y http://unesdoc.unesco.org/images/0012/001246/124654s.pdf).
- Es totalmente injusto que zonas que jamás han tenido los mismos recursos que otras (pueblos, barrios, periferias, etc.) ni en las llamadas “época de bonanza”, vean ahora cómo disminuyen sus opciones.
- Es inadmisible esta medida cuando en el programa electoral del Partido Popular, ganador en Ciudad Rodrigo de las elecciones municipales del pasado mes de mayo, se reflejaba un compromiso explícito con la Biblioteca y la consolidación de proyectos de animación a la lectura.
- La excusa del equipo de gobierno mirobrigense es, una vez más, la crisis económica. Pero la crisis no la hemos provocado los/as ciudadanos/as, y nos resulta una excusa manida y falsa. Por eso nos hacemos eco de un fragmento del manifiesto leído en la concentración del 18 de julio de 2011 en Ciudad Rodrigo: “Fondos económicos hay, es cuestión de prioridades, la nuestra está clara: ¡LA CULTURA!”.
Desde la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas queremos además mostrar nuestro apoyo a las diversas movilizaciones contra los recortes en la Biblioteca organizadas por FEVESA (Federación de Asociaciones de Vecinos, Consumidores y Usuarios de Salamanca y Provincia) Zona Ciudad Rodrigo, y felicitar y animar especialmente a las niñas y niños que acuden a reclamar su espacio y sus derechos.
Por eso queremos dar difusión a la nueva convocatoria y animar a toda persona que pueda a acudir a Ciudad Rodrigo el sábado 17 de septiembre a una manifestación que saldrá de la Avda. Agustín de Foxá, a las 12:00h.
El objeto de la convocatoria de FEVESA Zona Ciudad Rodrigo es doble:
“1.- Por una parte llevar a cabo al mediodía de ese día, el 17 de septiembre, un nuevo acto ciudadano de fomento y animación a la lectura consistente en la liberación masiva de libros para todas las edades: pequeños, jóvenes y adultos; acopio de libros que será el resultado de los que ya hemos conseguido las AA.VV. y de los que toda persona o colectivo que desee colaborar nos puede hacer llegar a cada Asociación de Vecinos desde ya.
2.- Por otra parte con esta nueva convocatoria vamos a seguir pidiéndole públicamente a nuestro Alcalde que cumpla su palabra, su compromiso del 22 de mayo: “Consolidar los proyectos de animación a la lectura como parte esencial del funcionamiento y dinamización de la Biblioteca Municipal”.
POR UNOS SERVICIOS BIBLIOTECARIOS PÚBLICOS, DE CALIDAD Y SIN RECORTES.
jueves, 10 de febrero de 2011
Confirmado: los primeros despidos de bibliotecarios en la Comunidad de Madrid son en Fuente El Saz
A pesar de recomendación en contra del Ministerio de Trabajo, la Comunidad de Madrid ha aprobado este pasado martes el ERE en Fuente el Saz.
En concreto en la biblioteca el ERE va a suponer que a un compañero se le suspende de trabajo y sueldo durante un año y que a otra auxiliar de biblioteca se le reduce la jornada y salario a la mitad igualmente durante un año.
En la biblioteca viven con una lógica amargura esta situación. Primero por la difícil perspectiva personal de estos trabajadores a corto plazo y además por qué no se acaban de creer que la suspensión sea solamente por un año.
No entienden como se reduce a la mitad la plantilla de una biblioteca que ha logrado una fuerte implantación en el pueblo. Y las cifras así lo indican. Ya señalamos que casi el 50% de la población de Fuente el Saz es socio de la biblioteca.
En concreto en la biblioteca el ERE va a suponer que a un compañero se le suspende de trabajo y sueldo durante un año y que a otra auxiliar de biblioteca se le reduce la jornada y salario a la mitad igualmente durante un año.
En la biblioteca viven con una lógica amargura esta situación. Primero por la difícil perspectiva personal de estos trabajadores a corto plazo y además por qué no se acaban de creer que la suspensión sea solamente por un año.
No entienden como se reduce a la mitad la plantilla de una biblioteca que ha logrado una fuerte implantación en el pueblo. Y las cifras así lo indican. Ya señalamos que casi el 50% de la población de Fuente el Saz es socio de la biblioteca.
[+ Información]
viernes, 30 de abril de 2010
CEDRO, el canon por préstamo bibliotecario y el cuento de la lechera
Ramón Salaberria*
Vaya por dónde: CEDRO también está en crisis. En 2009 recaudó un 41% menos que el año anterior. La recaudación del canon por préstamo bibliotecario, aquello por lo que estaban dispuestos a dejarse el pellejo, les supone un 1´2% del total recaudado. Además, la Comisión Nacional de la Competencia ha publicado un duro informe sobre las entidades de gestión de derechos de autor en España. Y los ayuntamientos, de los que fundamentalmente depende la recaudación por el préstamo bibliotecario, evaporado el sólido valor del ladrillo, están a dos velas. Y crece la irritación social ante una avalancha de cánones propulsados por las grandes empresas del disco y la edición, las que crearon CEDRO y otras. Además de la irritación, también crece la organización ante el uso y abuso de los cánones.
Recaudación
Los últimos días de febrero CEDRO resumía el año 2009 en “2.000 socios más y un 41% menos de recaudación” (1). La recaudación de CEDRO se basa casi exclusivamente en el canon por copia privada (fotocopias). Y el último cambio de regulación del canon por copia privada aprobado por el Gobierno en 2008 supuso una bajada de las tarifas.
CEDRO ya ha anunciado que cierra la revista que desde 2007 venía publicando con distintas periodicidades y formatos y que, en fin, su drástica caída tendrá su reflejo “tanto en las cantidades que autores y editores recibirán de nuestra Entidad en el reparto anual de derechos como en las ayudas sociales y en la actividad de formación y promoción que llevamos a cabo en colaboración con las asociaciones de autores y editores” (2).
En 2009 CEDRO recaudó 24´46 millones de euros. De ellos, 22 millones provinieron del canon por copia privada. Del canon por préstamo público, unos 280.000 euros.
Reparto del botín bibliotecario
El 24 de noviembre pasado CEDRO repartió el botín correspondiente al canon por préstamo bibliotecario en 2007. La cantidad recaudada, 1´32 millones de euros, procedía del pago que el Ministerio de Cultura hizo a principios de 2008 por los préstamos de 2007, y por los aportados por alguna otra administración (Gobierno Foral de Navarra) o institución (Fundación Germán Sánchez Ruipérez). De esa cantidad había que descontar las cantidades para los autores de obras musicales, audiovisuales y plásticas, que CEDRO liquidó a sus entidades de gestión, SGAE, DAMA y VEGAP.
De los 974.000 euros que correpondían a autores de obras escritas, el 10´14% se destinó a los gastos de gestión, el 20% a financiar la función asistencial de CEDRO para autores, y un 30% se reservó “como provisión para atender posibles reclamaciones de derechos de autores no identificados por CEDRO”.
El resto, 490.000 euros, es el que se distribuyó entre 21.688 escritores y traductores de España y de otros países (9.800 autores representados por la entidad británica Authors' Licensing and Collecting Society y la francesa SOFIA). Es decir, una media de 22'6 euros anuales por autor; es decir, una media de 1'88 euros mensuales por autor. (La media es sólo una orientación dado que cada autor percibe en función del número de préstamos de sus obras. Unos pocos que recibirán unos miles de euros y una nutrida legión que no cobrará cinco euros al año. En la SGAE, unos 600 titulares -el 1´7% del total de titulares beneficiarios- concentran el 75% de lo que se reparte).
CEDRO ha informado (3) que se basó en la “información detallada de obras prestadas y cantidad de préstamos del año 2007 que ha obtenido de las consejerías de Cultura de 11 Comunidades Autónomas en el último trimestre del 2008 y durante el 2009”.
La ley del Libro, la Lectura y las Bibliotecas establece que son las administraciones titulares de las bibliotecas de los municipios con más de 5.000 habitantes las obligadas a pagar un canon por préstamo de libros, 20 céntimos de euro por cada obra adquirida con destino a préstamo.
Pero también la ley establece que el Real Decreto que ha de regular este canon debió publicarse en 2008, lo que no ha sucedido. Muchas administraciones han expresado, de palabra y hecho, que hasta que eso no suceda no están obligadas a pagar.
En 2009 la recaudación ha sido menor que en 2008. Si entonces pudieron repartir 1'88 euros mensuales en promedio a cada autor, en 2009 sólo 1´07 euros. Si el primer año pudieron repartir 490.000 euros, en el segundo sólo 280.000 euros. Una ruina.
Durante 2009 sólo pagaron el canon el Ministerio de Cultura, el Gobierno de Navarra (las bibliotecas dependen del gobierno foral), la Comunidad de Madrid (por los préstamos efectuados en bibliotecas públicas dependientes de la administración autonómica) y Aragón y Murcia, que han asumido el pago en nombre de los ayuntamientos “como gesto de voluntad política” (sic y recontrasic). Y es que de la cantidad a pagar por los préstamos efectuados en 2007 se hizo cargo el Ministerio de Cultura (por eso de ser el primer año, la confusión existente, bla bla bla). La cantidad por los préstamos de 2008 se quería que lo asumieran las administraciones autonómicas. Pero llegó la crisis y mandó parar.
Un caso de esta situación es la que presentaba el periódico Levante, bajo el título de “El canon por el préstamo de libros pasa de largo en la Comunitat Valenciana” (4). La Dirección General del Libro de la Conselleria de Cultura había calculado los importes a pagar y cuando iba a tramitar el pago se encontró con que Intervención de Economía lo bloqueaba. ¿Qué pasó? Ningún precepto legal ni administrativo dice que la Generalitat ha de acoger ese pago, que corresponde a los municipios.
¿Qué quiere CEDRO? Magdalena Vinent, su directora general, compareció el 20 de enero ante la Subcomisión de Propiedad Intelectual del Congreso de Diputados y solicitó una “nueva regulación de la remuneración por préstamo público para que este derecho sea efectivo y la compensación alcance una cuantía digna”. Esto, ya en corto, se traduce en que sea el Ministerio que dirige González-Sinde quien pague el canon. Es el deseo de CEDRO, que les entreguen la bolsa ya llena, de una sóla tacada, sin tener que ir microgestionando ayuntamiento por ayuntamiento. Y si eso no es posible, se intenta abrir la puerta a “convenios y mecanismos de cooperación” para facilitar los trámites. Ya lo dijo Pavese, trabajar cansa.
Así, el borrador del Real Decreto que ha de regular la remuneración por el préstamo, elaborado por el Grupo de Trabajo de Normalización (Ministerio de Cultura y Comunidades Autónomas) y entregado al pleno del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (Valladolid, febrero de 2010), en su artículo 9 (“Mecanismos de colaboración”), apartado 1, señala: “Sin perjuicio de otros mecanismos de colaboración, en el marco del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales podrán colaborar para el cumplimiento de las obligaciones de remuneración que afecten a establecimientos de titularidad pública. A estos efectos, la Federación Española de Municipios y Provincias tendrá la consideración de entidad colaboradora del Ministerio de Cultura”. Como si, con la que está cayendo, no tuviera otra cosa que hacer más que pasar los recibos de CEDRO.
Demoledor informe
El 19 de enero la Comisión Nacional de la Competencia presentó un demoledor informe, de casi cien páginas, sobre las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual en España, donde subraya que las entidades de gestión ejercitan derechos en representación de otros (los autores) “por cesión voluntaria o mandato legal” y que lo hacen desde una “posición monopolítica” –la SGAE, en el caso de la música, CEDRO con los libros-, que crea distorsiones y “facilita el establecimiento de tarifas inequitativas o discriminatorias”. Todo ello amparado en la actual ley de Propiedad Intelectual y la connivencia de muchos grupos políticos.
Al día siguiente, los abogados Pedro Bravo y Javier de la Cueva redactaron una denuncia contra el Estado español por el monopolio de las entidades de gestión y la pusieron a disposición de la ciudadanía que quiera sumarse a su interposición. En los cinco primeros días se descargaron 20.000 solicitudes por parte de ciudadanos.
Usted, lectora, lector de Educación y Biblioteca, si todavía no lo ha hecho, no se corte. Descargue la plantilla de la denuncia en, por ejemplo, http://noalprestamodepago.org y tras rellenarla dé un paseo hasta la oficina de Correo más cercana. Su denuncia sólo le costará 2´49 euros - el importe del franqueo del correo certificado- y caminará más ligero.
Vaya por dónde: CEDRO también está en crisis. En 2009 recaudó un 41% menos que el año anterior. La recaudación del canon por préstamo bibliotecario, aquello por lo que estaban dispuestos a dejarse el pellejo, les supone un 1´2% del total recaudado. Además, la Comisión Nacional de la Competencia ha publicado un duro informe sobre las entidades de gestión de derechos de autor en España. Y los ayuntamientos, de los que fundamentalmente depende la recaudación por el préstamo bibliotecario, evaporado el sólido valor del ladrillo, están a dos velas. Y crece la irritación social ante una avalancha de cánones propulsados por las grandes empresas del disco y la edición, las que crearon CEDRO y otras. Además de la irritación, también crece la organización ante el uso y abuso de los cánones.
Recaudación
Los últimos días de febrero CEDRO resumía el año 2009 en “2.000 socios más y un 41% menos de recaudación” (1). La recaudación de CEDRO se basa casi exclusivamente en el canon por copia privada (fotocopias). Y el último cambio de regulación del canon por copia privada aprobado por el Gobierno en 2008 supuso una bajada de las tarifas.
CEDRO ya ha anunciado que cierra la revista que desde 2007 venía publicando con distintas periodicidades y formatos y que, en fin, su drástica caída tendrá su reflejo “tanto en las cantidades que autores y editores recibirán de nuestra Entidad en el reparto anual de derechos como en las ayudas sociales y en la actividad de formación y promoción que llevamos a cabo en colaboración con las asociaciones de autores y editores” (2).
En 2009 CEDRO recaudó 24´46 millones de euros. De ellos, 22 millones provinieron del canon por copia privada. Del canon por préstamo público, unos 280.000 euros.
Reparto del botín bibliotecario
El 24 de noviembre pasado CEDRO repartió el botín correspondiente al canon por préstamo bibliotecario en 2007. La cantidad recaudada, 1´32 millones de euros, procedía del pago que el Ministerio de Cultura hizo a principios de 2008 por los préstamos de 2007, y por los aportados por alguna otra administración (Gobierno Foral de Navarra) o institución (Fundación Germán Sánchez Ruipérez). De esa cantidad había que descontar las cantidades para los autores de obras musicales, audiovisuales y plásticas, que CEDRO liquidó a sus entidades de gestión, SGAE, DAMA y VEGAP.
De los 974.000 euros que correpondían a autores de obras escritas, el 10´14% se destinó a los gastos de gestión, el 20% a financiar la función asistencial de CEDRO para autores, y un 30% se reservó “como provisión para atender posibles reclamaciones de derechos de autores no identificados por CEDRO”.
El resto, 490.000 euros, es el que se distribuyó entre 21.688 escritores y traductores de España y de otros países (9.800 autores representados por la entidad británica Authors' Licensing and Collecting Society y la francesa SOFIA). Es decir, una media de 22'6 euros anuales por autor; es decir, una media de 1'88 euros mensuales por autor. (La media es sólo una orientación dado que cada autor percibe en función del número de préstamos de sus obras. Unos pocos que recibirán unos miles de euros y una nutrida legión que no cobrará cinco euros al año. En la SGAE, unos 600 titulares -el 1´7% del total de titulares beneficiarios- concentran el 75% de lo que se reparte).
CEDRO ha informado (3) que se basó en la “información detallada de obras prestadas y cantidad de préstamos del año 2007 que ha obtenido de las consejerías de Cultura de 11 Comunidades Autónomas en el último trimestre del 2008 y durante el 2009”.
La ley del Libro, la Lectura y las Bibliotecas establece que son las administraciones titulares de las bibliotecas de los municipios con más de 5.000 habitantes las obligadas a pagar un canon por préstamo de libros, 20 céntimos de euro por cada obra adquirida con destino a préstamo.
Pero también la ley establece que el Real Decreto que ha de regular este canon debió publicarse en 2008, lo que no ha sucedido. Muchas administraciones han expresado, de palabra y hecho, que hasta que eso no suceda no están obligadas a pagar.
En 2009 la recaudación ha sido menor que en 2008. Si entonces pudieron repartir 1'88 euros mensuales en promedio a cada autor, en 2009 sólo 1´07 euros. Si el primer año pudieron repartir 490.000 euros, en el segundo sólo 280.000 euros. Una ruina.
Durante 2009 sólo pagaron el canon el Ministerio de Cultura, el Gobierno de Navarra (las bibliotecas dependen del gobierno foral), la Comunidad de Madrid (por los préstamos efectuados en bibliotecas públicas dependientes de la administración autonómica) y Aragón y Murcia, que han asumido el pago en nombre de los ayuntamientos “como gesto de voluntad política” (sic y recontrasic). Y es que de la cantidad a pagar por los préstamos efectuados en 2007 se hizo cargo el Ministerio de Cultura (por eso de ser el primer año, la confusión existente, bla bla bla). La cantidad por los préstamos de 2008 se quería que lo asumieran las administraciones autonómicas. Pero llegó la crisis y mandó parar.
Un caso de esta situación es la que presentaba el periódico Levante, bajo el título de “El canon por el préstamo de libros pasa de largo en la Comunitat Valenciana” (4). La Dirección General del Libro de la Conselleria de Cultura había calculado los importes a pagar y cuando iba a tramitar el pago se encontró con que Intervención de Economía lo bloqueaba. ¿Qué pasó? Ningún precepto legal ni administrativo dice que la Generalitat ha de acoger ese pago, que corresponde a los municipios.
¿Qué quiere CEDRO? Magdalena Vinent, su directora general, compareció el 20 de enero ante la Subcomisión de Propiedad Intelectual del Congreso de Diputados y solicitó una “nueva regulación de la remuneración por préstamo público para que este derecho sea efectivo y la compensación alcance una cuantía digna”. Esto, ya en corto, se traduce en que sea el Ministerio que dirige González-Sinde quien pague el canon. Es el deseo de CEDRO, que les entreguen la bolsa ya llena, de una sóla tacada, sin tener que ir microgestionando ayuntamiento por ayuntamiento. Y si eso no es posible, se intenta abrir la puerta a “convenios y mecanismos de cooperación” para facilitar los trámites. Ya lo dijo Pavese, trabajar cansa.
Así, el borrador del Real Decreto que ha de regular la remuneración por el préstamo, elaborado por el Grupo de Trabajo de Normalización (Ministerio de Cultura y Comunidades Autónomas) y entregado al pleno del Consejo de Cooperación Bibliotecaria (Valladolid, febrero de 2010), en su artículo 9 (“Mecanismos de colaboración”), apartado 1, señala: “Sin perjuicio de otros mecanismos de colaboración, en el marco del Consejo de Cooperación Bibliotecaria, la Administración General del Estado, las Comunidades Autónomas y las Corporaciones Locales podrán colaborar para el cumplimiento de las obligaciones de remuneración que afecten a establecimientos de titularidad pública. A estos efectos, la Federación Española de Municipios y Provincias tendrá la consideración de entidad colaboradora del Ministerio de Cultura”. Como si, con la que está cayendo, no tuviera otra cosa que hacer más que pasar los recibos de CEDRO.
Demoledor informe
El 19 de enero la Comisión Nacional de la Competencia presentó un demoledor informe, de casi cien páginas, sobre las entidades de gestión de derechos de propiedad intelectual en España, donde subraya que las entidades de gestión ejercitan derechos en representación de otros (los autores) “por cesión voluntaria o mandato legal” y que lo hacen desde una “posición monopolítica” –la SGAE, en el caso de la música, CEDRO con los libros-, que crea distorsiones y “facilita el establecimiento de tarifas inequitativas o discriminatorias”. Todo ello amparado en la actual ley de Propiedad Intelectual y la connivencia de muchos grupos políticos.
Al día siguiente, los abogados Pedro Bravo y Javier de la Cueva redactaron una denuncia contra el Estado español por el monopolio de las entidades de gestión y la pusieron a disposición de la ciudadanía que quiera sumarse a su interposición. En los cinco primeros días se descargaron 20.000 solicitudes por parte de ciudadanos.
Usted, lectora, lector de Educación y Biblioteca, si todavía no lo ha hecho, no se corte. Descargue la plantilla de la denuncia en, por ejemplo, http://noalprestamodepago.org y tras rellenarla dé un paseo hasta la oficina de Correo más cercana. Su denuncia sólo le costará 2´49 euros - el importe del franqueo del correo certificado- y caminará más ligero.
Notas:
(1) Las cifras de CEDRO en el 2009: más socios, menos recaudación. Madrid, 22 de febrero 2010.
http://www.cedro.org/cedroinforma.asp?IDC=2778
(2) MOLLÁ, J.; Autores y editores en la sociedad del conocimiento: nuestro boletín dice hasta luego, Boletín informativo de CEDRO, n. 69, sept.-dic. 2009, p. 3.
(3) Los autores reciben por primera vez derechos de autor por el préstamo de sus libros en bibliotecas españolas, Boletín informativo de CEDRO, n. 69, sept.-dic. 2009, p. 9.
(4) GARCIA, A.: El canon por el préstamo de libros pasa de largo en la Comunitat Valenciana, Levante, 5 enero 2010.
(*) Ramón Salaberria Lizarazu es el ganador del I Premio de Ensayo "Teresa Andrés" por su obra "Autodidactas en bibliotecas". A juicio del jurado, el ensayo trata sobre un tema de gran interés: el aspecto educativo de la profesión bibliotecaria, centrándose, además, en una manera especial de aprender, el autodidactismo, para la que las bibliotecas parecen especialmente diseñadas.
martes, 27 de abril de 2010
¿Reconocimiento social sin compromiso social?
Pedro López López
Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense. Fundador del Colectivo de Docentes de Información y Documentación por el Compromiso Social
[Publicado en Educación y Biblioteca, nº 176, marzo/abril 2010, pp. 36-37]
Una de las quejas más extendidas en las profesiones del ámbito de Biblioteconomía y Documentación es, sin duda, aquella que se refiere a su escaso reconocimiento social. Desde mi punto de vista, nos encontramos ante una queja que tiene su razón de ser, pero que a menudo es formulada por aquellos que muy frecuentemente dan la espalda a problemas sociales que requieren compromiso social. En mi opinión, sin compromiso social no puede exigirse reconocimiento por parte de la sociedad.
Un sector de nuestros profesionales considera de muy mal gusto pronunciarse sobre problemas sociales y cuestiones políticas. Bajo su perspectiva, una cuestión como la condena del golpe de estado perpetrado en Honduras en junio de 2009, no es competencia de los profesionales. Intervenir como profesionales en un debate como el de la llamada recuperación de la memoria histórica ya cae a años luz de sus planteamientos pretendidamente asépticos. Reivindicar la República Española y condenar el golpe de estado de 1936 y la posterior dictadura criminal que dejó ciento y pico mil muertos en las cunetas y miles de niños robados, según está ya sobradamente documentado (y todo esto es una cuestión más actual de lo que parece a primera vista)… eso ya debería ser motivo para retirar el título a cualquier profesional, según los que creen ser neutrales.
Pero, entonces, si cuestiones de esta relevancia política y social, nos son ajenas, ¿qué reconocimiento puede pedirse a la sociedad? Si no hay compromiso con la democracia y los derechos humanos, ¿qué fuerza moral hay para pedir reconocimiento social?
En el mundo del que formo parte, la universidad, un sector no desdeñable del profesorado tiene un total desinterés por asuntos sociales y políticos, y no ve en absoluto la necesidad de que estos asuntos (responsabilidad social, promoción de los derechos humanos y los valores democráticos, ética…) se integren en la formación de los futuros profesionales. Cuando se programan actividades en una facultad, tampoco ve con buenos ojos que puedan rebasar el marco académico y profesional (un marco bien concreto y ceñido a cuestiones técnicas y gerenciales), desvinculándolo totalmente de todo aquello que pueda ser percibido como “político”. Pero esto hace que la asistencia a actos que son abiertos a todo el que quiera asistir, sea con frecuencia reducida y haya que “cazar a lazo” a alumnos, profesorado o incluso personal administrativo para no dar una imagen demasiado pobre del centro cuando hay una conferencia con ponente invitado, una mesa redonda o una presentación de libro. Los temas estrella son excesivamente técnicos y centrados en tareas que sólo pueden interesar a especialistas: metadatos, catalogación de materiales especiales, gestión de unidades de información… ¿cómo se quiere atraer la asistencia de personas ajenas a este mundo?
El sector que más se queja de la falta de reconocimiento es el que más limita la proyección social al intentar boicotear con su actitud cada vez que muchos de nosotros organizamos algún acto o publicamos una reflexión sobre asuntos como compromiso con los servicios públicos, abusos de la legislación en materia de propiedad intelectual, fomento de los valores democráticos y los derechos humanos, etc. Todo eso, para este sector, es visto con un desprecio que refleja una preocupante cortedad de miras intelectual y social.
Precisamente para combatir esta especie de fobia al compromiso social decidimos en noviembre de 2008 crear el Colectivo de Docentes de Información y Documentación por el Compromiso Social a partir de un manifiesto en el que los integrantes (en la actualidad, más de ochenta, tanto de España como de Portugal y de varios países latinoamericanos) declaramos que las enseñanzas de Información y Documentación “necesitan reforzar aspectos relacionados con el pensamiento social y con el compromiso democrático”. No inventamos la rueda con ello, sino que nos atenemos a directrices reflejadas en documentos de la UNESCO, el Consejo de Europa e incluso de la IFLA. Por mencionar un documento bastante reciente, y no citado, por tanto, en el manifiesto, en julio de 2009 la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior terminó con un comunicado que señalaba (punto 3) que "la educación superior debe no sólo proporcionar habilidades”… sino también promover el pensamiento crítico y la ciudadanía activa, y contribuir a la educación de un ciudadano comprometido con la construcción de la paz, la defensa de los derechos humanos y los valores de la democracia". El manifiesto firmado por los integrantes del colectivo sólo intenta recordar las obligaciones que tiene la universidad, y nos compromete a tratar en nuestra docencia temas y aspectos relacionados con las cuestiones y los valores que destacan el compromiso social de las titulaciones del ámbito de Biblioteconomía y Documentación, fomentar la investigación sobre estos temas y, “en definitiva, impulsar la conciencia social y el compromiso democrático de los futuros profesionales de la información y la documentación”.
Quizás convenga recordar que los más grandes científicos (puede servir para cotejar este dato la lista de premios Nobel) normalmente han sido personas comprometidas con la sociedad de su tiempo, con posiciones políticas significadas. Y, por referirme a nuestro área, es conocido que los considerados padres de la Documentación, Otlet y La Fontaine, fueron personalidades comprometidas con el pacifismo en su tiempo. La Fontaine llegó a ser senador socialista y a conseguir el Premio Nobel de la Paz. Otlet fue igualmente un destacado pacifista. A ninguno de los dos se le podría haber pasado por la cabeza que fuera posible que la mayoría de un órgano colegiado (una junta) de un centro universitario de su área de conocimiento considerara que era impertinente identificarse con el “No a la guerra” que la inmensa mayoría de la sociedad española y mundial reclamaba en 2003 ante la inminente ocupación ilegal y criminal de Iraq. Como puede suponer el lector, hablo con conocimiento de causa. Si desde el mundo universitario, desde el mundo de la cultura, no se está contra la guerra como método de resolución de conflictos, si la universidad en momentos así renuncia a estar con la ciudadanía, ¿qué reconocimiento cabe esperar de ésta?
Y para la fobia a “lo político” que tienen algunos colegas (que, por mucho que se empeñen, nunca conseguirán ser “apolíticos”), conviene refrescar que el autor del primer manual de Biblioteconomía, el francés Gabriel Naudé, era un bibliotecario político que además acuñó una expresión tan sumamente política como “golpe de estado” (ver artículo de Felipe Meneses en el enlace http://www.ofaj.com.br/colunas_conteudo.php?cod=449). Naudé concebía la biblioteca como un servicio para el ejercicio público de la razón, es decir, lo que posteriormente vino a llamarse “espacio público”, elemento indispensable para el ejercicio de la democracia desde el punto de vista liberal (nada que ver con el punto de vista neoliberal, que sólo quiere espacios de consumo para consumidores y aborrece sobremanera de espacios y personas que pueden ser calificados de “ciudadanos”).
Es conocida la anécdota del libro censurado al cineasta Michael Moore en 2001, tras el ataque a las torres gemelas de Nueva York. Ante la censura que la editorial pretendió sobre el libro, un foro de bibliotecarios protestó por el hecho e inundó de cartas a la editorial. La editorial tuvo que rectificar y dejar que Estúpidos hombres blancos se publicara tal y como había sido escrito. Ésta es una actuación modélica en pro de los derechos civiles y del compromiso social y político, una actuación que deja una huella de reconocimiento en la sociedad, que puede ver que los bibliotecarios “sirven” socialmente para algo, no sólo para estar en sus cubículos realizando con la mayor perfección sus tareas técnicas. Hay cosas más importantes que cumplimentar escrupulosamente tareas técnicas, y con ello no estoy diciendo que esto no sea necesario.
No quiero terminar sin un reconocimiento explícito de la importancia que Educación y Biblioteca ha dado al compromiso social de los bibliotecarios y archiveros, apoyando causas como las de la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas, la reivindicación del impulso de la República de 1931 a las bibliotecas y a la educación y otras que reflejan una ejemplar actitud cívica.
Profesor Titular de la Facultad de Ciencias de la Documentación de la Universidad Complutense. Fundador del Colectivo de Docentes de Información y Documentación por el Compromiso Social
[Publicado en Educación y Biblioteca, nº 176, marzo/abril 2010, pp. 36-37]
Una de las quejas más extendidas en las profesiones del ámbito de Biblioteconomía y Documentación es, sin duda, aquella que se refiere a su escaso reconocimiento social. Desde mi punto de vista, nos encontramos ante una queja que tiene su razón de ser, pero que a menudo es formulada por aquellos que muy frecuentemente dan la espalda a problemas sociales que requieren compromiso social. En mi opinión, sin compromiso social no puede exigirse reconocimiento por parte de la sociedad.
Un sector de nuestros profesionales considera de muy mal gusto pronunciarse sobre problemas sociales y cuestiones políticas. Bajo su perspectiva, una cuestión como la condena del golpe de estado perpetrado en Honduras en junio de 2009, no es competencia de los profesionales. Intervenir como profesionales en un debate como el de la llamada recuperación de la memoria histórica ya cae a años luz de sus planteamientos pretendidamente asépticos. Reivindicar la República Española y condenar el golpe de estado de 1936 y la posterior dictadura criminal que dejó ciento y pico mil muertos en las cunetas y miles de niños robados, según está ya sobradamente documentado (y todo esto es una cuestión más actual de lo que parece a primera vista)… eso ya debería ser motivo para retirar el título a cualquier profesional, según los que creen ser neutrales.
Pero, entonces, si cuestiones de esta relevancia política y social, nos son ajenas, ¿qué reconocimiento puede pedirse a la sociedad? Si no hay compromiso con la democracia y los derechos humanos, ¿qué fuerza moral hay para pedir reconocimiento social?
En el mundo del que formo parte, la universidad, un sector no desdeñable del profesorado tiene un total desinterés por asuntos sociales y políticos, y no ve en absoluto la necesidad de que estos asuntos (responsabilidad social, promoción de los derechos humanos y los valores democráticos, ética…) se integren en la formación de los futuros profesionales. Cuando se programan actividades en una facultad, tampoco ve con buenos ojos que puedan rebasar el marco académico y profesional (un marco bien concreto y ceñido a cuestiones técnicas y gerenciales), desvinculándolo totalmente de todo aquello que pueda ser percibido como “político”. Pero esto hace que la asistencia a actos que son abiertos a todo el que quiera asistir, sea con frecuencia reducida y haya que “cazar a lazo” a alumnos, profesorado o incluso personal administrativo para no dar una imagen demasiado pobre del centro cuando hay una conferencia con ponente invitado, una mesa redonda o una presentación de libro. Los temas estrella son excesivamente técnicos y centrados en tareas que sólo pueden interesar a especialistas: metadatos, catalogación de materiales especiales, gestión de unidades de información… ¿cómo se quiere atraer la asistencia de personas ajenas a este mundo?
El sector que más se queja de la falta de reconocimiento es el que más limita la proyección social al intentar boicotear con su actitud cada vez que muchos de nosotros organizamos algún acto o publicamos una reflexión sobre asuntos como compromiso con los servicios públicos, abusos de la legislación en materia de propiedad intelectual, fomento de los valores democráticos y los derechos humanos, etc. Todo eso, para este sector, es visto con un desprecio que refleja una preocupante cortedad de miras intelectual y social.
Precisamente para combatir esta especie de fobia al compromiso social decidimos en noviembre de 2008 crear el Colectivo de Docentes de Información y Documentación por el Compromiso Social a partir de un manifiesto en el que los integrantes (en la actualidad, más de ochenta, tanto de España como de Portugal y de varios países latinoamericanos) declaramos que las enseñanzas de Información y Documentación “necesitan reforzar aspectos relacionados con el pensamiento social y con el compromiso democrático”. No inventamos la rueda con ello, sino que nos atenemos a directrices reflejadas en documentos de la UNESCO, el Consejo de Europa e incluso de la IFLA. Por mencionar un documento bastante reciente, y no citado, por tanto, en el manifiesto, en julio de 2009 la Conferencia Mundial sobre la Educación Superior terminó con un comunicado que señalaba (punto 3) que "la educación superior debe no sólo proporcionar habilidades”… sino también promover el pensamiento crítico y la ciudadanía activa, y contribuir a la educación de un ciudadano comprometido con la construcción de la paz, la defensa de los derechos humanos y los valores de la democracia". El manifiesto firmado por los integrantes del colectivo sólo intenta recordar las obligaciones que tiene la universidad, y nos compromete a tratar en nuestra docencia temas y aspectos relacionados con las cuestiones y los valores que destacan el compromiso social de las titulaciones del ámbito de Biblioteconomía y Documentación, fomentar la investigación sobre estos temas y, “en definitiva, impulsar la conciencia social y el compromiso democrático de los futuros profesionales de la información y la documentación”.
Quizás convenga recordar que los más grandes científicos (puede servir para cotejar este dato la lista de premios Nobel) normalmente han sido personas comprometidas con la sociedad de su tiempo, con posiciones políticas significadas. Y, por referirme a nuestro área, es conocido que los considerados padres de la Documentación, Otlet y La Fontaine, fueron personalidades comprometidas con el pacifismo en su tiempo. La Fontaine llegó a ser senador socialista y a conseguir el Premio Nobel de la Paz. Otlet fue igualmente un destacado pacifista. A ninguno de los dos se le podría haber pasado por la cabeza que fuera posible que la mayoría de un órgano colegiado (una junta) de un centro universitario de su área de conocimiento considerara que era impertinente identificarse con el “No a la guerra” que la inmensa mayoría de la sociedad española y mundial reclamaba en 2003 ante la inminente ocupación ilegal y criminal de Iraq. Como puede suponer el lector, hablo con conocimiento de causa. Si desde el mundo universitario, desde el mundo de la cultura, no se está contra la guerra como método de resolución de conflictos, si la universidad en momentos así renuncia a estar con la ciudadanía, ¿qué reconocimiento cabe esperar de ésta?
Y para la fobia a “lo político” que tienen algunos colegas (que, por mucho que se empeñen, nunca conseguirán ser “apolíticos”), conviene refrescar que el autor del primer manual de Biblioteconomía, el francés Gabriel Naudé, era un bibliotecario político que además acuñó una expresión tan sumamente política como “golpe de estado” (ver artículo de Felipe Meneses en el enlace http://www.ofaj.com.br/colunas_conteudo.php?cod=449). Naudé concebía la biblioteca como un servicio para el ejercicio público de la razón, es decir, lo que posteriormente vino a llamarse “espacio público”, elemento indispensable para el ejercicio de la democracia desde el punto de vista liberal (nada que ver con el punto de vista neoliberal, que sólo quiere espacios de consumo para consumidores y aborrece sobremanera de espacios y personas que pueden ser calificados de “ciudadanos”).
Es conocida la anécdota del libro censurado al cineasta Michael Moore en 2001, tras el ataque a las torres gemelas de Nueva York. Ante la censura que la editorial pretendió sobre el libro, un foro de bibliotecarios protestó por el hecho e inundó de cartas a la editorial. La editorial tuvo que rectificar y dejar que Estúpidos hombres blancos se publicara tal y como había sido escrito. Ésta es una actuación modélica en pro de los derechos civiles y del compromiso social y político, una actuación que deja una huella de reconocimiento en la sociedad, que puede ver que los bibliotecarios “sirven” socialmente para algo, no sólo para estar en sus cubículos realizando con la mayor perfección sus tareas técnicas. Hay cosas más importantes que cumplimentar escrupulosamente tareas técnicas, y con ello no estoy diciendo que esto no sea necesario.
No quiero terminar sin un reconocimiento explícito de la importancia que Educación y Biblioteca ha dado al compromiso social de los bibliotecarios y archiveros, apoyando causas como las de la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas, la reivindicación del impulso de la República de 1931 a las bibliotecas y a la educación y otras que reflejan una ejemplar actitud cívica.
viernes, 23 de abril de 2010
30 años de Biblioteca Municipal, 30 años de bibliotecario
Hoy se cumplen 30 años de la creación de la Biblioteca Municipal de San Fernando de Henares. Y también se cumplen mis 30 años como bibliotecario.Sería imposible traer aquí las imágenes y los nombres de tantas usuarias y usuarios que han pasado por la biblioteca en todos estos años.
En Miguel Aranda, el usuario que aparece conmigo en las fotos, quiero simbolizar el agradecimiento a todas las personas que han pasado por la biblioteca y con las que he tenido una buena relación, no solo profesional sino, en muchos casos, de amistad personal.
Estas líneas pretenden ser un homenaje a todos ellos, a los que entraron por primera vez siendo niños y hoy traen a sus hijos y les explican cómo era la biblioteca cuando ellos la pisaron por primera vez y lo que ha mejorado desde entonces. A las parejitas de adolescentes que se conocieron haciendo trabajos para el instituto. También a los que solo iban a meter bronca y poco a poco, o mucho más tarde, fueron entrando a algo mucho más positivo y enriquecedor.
Todos, ellos y yo, hemos aprendido mucho en todos estos años.
Tengo un recuerdo muy grato de casi todas las compañeras y compañeros que han ido pasando por este trabajo. Les mando desde aquí un cariñoso saludo a los que todavía están y a los que lo han ido dejando, unas veces de forma voluntaria y otras obligados por las circunstancias. Y un sentido recuerdo también para Carmelo, un compañero que nos dejó para siempre y al que nunca olvidaremos.
Una de las cosas que más me gustan de este trabajo, lo más gratificante de todo, es la relación con los usuarios, cuando te recuerdan los buenos momentos que han pasado, cómo les ayudabas; algunos incluso te hablan de que les cuidaste, reemplazando quizás a unos padres demasiado ocupados con su trabajo. Da apuro cuando oyes estas cosas, pero sientes que tu trabajo ha valido la pena, que hay mucha gente que lo valora; eso se nota cuando te hablan y saludan por la calle. Percibes que te tratan como a alguien muy cercano para ellos.
En todos estos años ha habido buenos y malos momentos. Mi valoración es, en general, muy positiva, aunque estos últimos años la situación laboral se ha deteriorado considerablemente por razones que no voy a explicar aquí. Aún seguiré trabajando y todo lo que diga podría ser utilizado en mi contra, como se suele decir.
Conozcamos un poco la historia de nuestras bibliotecas.
La primera biblioteca pública municipal que se creó en San Fernando de Henares, se inauguró el 23 de abril de 1980, aunque se abrió al público a primeros de octubre de ese mismo año. Cosas de la política.
Era un antiguo piso piloto de unos 80 m2, sin ningún tipo de separación entre lectores infantiles y adultos; si a esto le añadimos que estaba situada en un parque público, con las ventanas al alcance de la mano de los gamberros de turno, nos podemos imaginar que el trabajo allí no era nada fácil, y los servicios que se ofrecían eran muy limitados. A pesar de estas dificultades, muy pronto se comenzaron a organizar algunas actividades de animación a la lectura y la primera feria del libro en la localidad.
En 1987 la situación en este pequeño local ya era insostenible y la biblioteca se traslada a la primera planta del Centro Cultural Federico García Lorca, muy alejado de la primera ubicación de la biblioteca. En estos nuevos locales la situación cambió mucho con respecto al viejo piso piloto. Aquí contábamos con dos salas independientes para niños y adultos de unos 130 m2 cada una, archivo, despacho, almacén, etc.
En 1991 se reforma totalmente el piso piloto y se abre una biblioteca infantil y juvenil que inaugura el poeta Rafael Alberti que da su nombre a esta nueva biblioteca.
Pero la población de San Fernando de Henares seguía aumentando y se hacía necesario ampliar las instalaciones, por ello se construyeron en 2003 dos nuevas bibliotecas, más grandes, y se cerraron las dos primeras, destinándose estos locales a otros usos culturales y asociativos.
De estas dos bibliotecas, una de ellas, la “Mario Benedetti”, es infantil y juvenil y está ubicada en un centro multifuncional del mismo nombre.
La otra, es la Biblioteca Central “Rafael Alberti”, situada en la Plaza de España. Tiene una superficie de unos 2000 m2, distribuidos en cuatro plantas. La planta sótano cuenta con un archivo-almacén, sala de conferencias, dos salas de estudio para niños y adultos y una sala de proceso técnico para el personal de la biblioteca. En la planta de acceso tenemos un vestíbulo que sirve también como sala de exposiciones y control de la asistencia al edificio, la sala infantil-juvenil y la bebeteca. En la primera planta se encuentra la sala de préstamo de adultos, la hemeroteca y el despacho de dirección. Por último, en la segunda planta, hay una sala de estudio con capacidad para unas 90 plazas, y la sala multimedia con ordenadores para la consulta de Internet.
El edificio cuenta con ascensor y montacargas.
Este edificio supone una gran mejora si lo comparamos con los que hemos tenido anteriormente, sin embargo, en muchos aspectos, y utilizando las propias palabras del arquitecto que la diseñó, “sufrimos el edificio” en vez de disfrutar de sus instalaciones. En estos últimos años se está intentando solucionar alguno de esos problemas, aunque otros tienen difícil solución. Tendremos que confiar en que, finalmente, podamos disfrutar de estas instalaciones. Ha sido un largo camino desde aquél viejo piso piloto de la plaza 1º de mayo y los vecinos y vecinas de nuestro pueblo se merecen una biblioteca con las mejores instalaciones y equipamientos.
Gracias. Nos vemos en la biblioteca.
viernes, 26 de marzo de 2010
¿Qué se busca en un nuevo bibliotecario, un nuevo profesional?
Estas son opiniones de profesionales amigas sobre cómo les gustaría que fueran los nuevos/as bibliotecarios/as. Pero a mí me gustaría conocer también vuestra opinión. La opinión de un usuario cualquiera de bibliotecas. Y no solo sobre el nuevo personal de las bibliotecas; también sobre el papel que juegan los bibliotecarios/as en la actualidad en vuestra ciudad. Cómo os gustaría que actuaran; qué tipo de trabajo deberían desarrollar; qué atención deberían dar a la población que atienden; sugerencias, reclamaciones, quejas, etc. En fin, lo que se os ocurra.
Premio para las cincuenta primeras respuestas.
martes, 2 de febrero de 2010
Insaciables
Las sociedades de gestión de ¿derechos? de autor son insaciables. Mientras se lo permitamos, ellos seguirán pidiendo, mejor dicho, exigiendo. Saben que tienen de su parte a los ministros de Cultura de turno. Y a sus gobiernos, claro.
Antes fue Carmen Calvo, luego César Antonio Molina. Ahora González Sinde. Todos lo mismo.
Antes fue Carmen Calvo, luego César Antonio Molina. Ahora González Sinde. Todos lo mismo.
¿Por qué los gobiernos les defienden tanto?
Cedro, sociedad de gestión de los derechos de autor, cobran varias veces por lo mismo y se quedan tan anchos. ¿Cómo se le llama a eso? Y el gobierno les mira satisfechos, con una sonrisa cómplice…
Eso sí, siempre con la cantinela de que los usuarios de las bibliotecas no pagarán nada.
¿De dónde sale si no, el dinero que se embolsa Cedro?
Sale de los presupuestos de los Ministerios, de las Comunidades Autónomas, de los Ayuntamientos, de las bibliotecas. De nuestros impuestos, en suma.
¿O sale de los sueldos de los ministros de Cultura?
Cuando las bibliotecas compran un libro ya pagan los derechos de autor. Si además los de Cedro quieren cobrar cada vez que la biblioteca preste un libro, está atacando a uno de los servicios fundamentales de la biblioteca pública.
Son los enemigos de las bibliotecas, les importa muy poco la difusión de la cultura y las propias bibliotecas.
Siempre nos tendrán enfrente a los bibliotecarios, a muchos autores que no se sienten representados por esta gente, a algunos editores y a la inmensa mayoría de lectores y usuarios de las bibliotecas públicas españolas.
Vi lo de Cedro donde el amigo Javier, después en Periodistas 21 y en algún sitio más...
sábado, 24 de octubre de 2009
Día Internacional de la Biblioteca Pública, 24 de octubre
Manifiesto de la UNESCO en favor de las Bibliotecas Públicas
Una puerta abierta sobre el conocimiento
La libertad, la prosperidad y el desarrollo de la sociedad y de la persona son valores humanos fundamentales que sólo podrán alcanzarse si ciudadanos bien informados pueden ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo dentro de la sociedad. La participación constructiva y la consolidación de la democracia dependen de una buena educación y de un acceso libre e ilimitado al conocimiento, el pensamiento, la cultura y la información.
La biblioteca pública, paso obligado del conocimiento, constituye un requisito básico de la educación permanente, las decisiones autónomas y el progreso cultural de la persona y los grupos sociales.
Este Manifiesto proclama la fe de la UNESCO en la biblioteca pública como fuerza viva de educación, cultura e información y como agente esencial de fomento de la paz y los valores espirituales en la mente del ser humano.
Así pues, la UNESCO alienta a las autoridades nacionales y locales a que apoyen las bibliotecas públicas y participen activamente en su desarrollo.
Esos eran los buenos deseos de la UNESCO plasmados en su Manifiesto.
Actualmente la Biblioteca Pública está en peligro. Y la amenaza no le viene por el Libro electrónico o porque el libro en formato papel vaya a desaparecer, no. Supongo que ambos soportes convivirán durante mucho tiempo todavía. Lo ideal, bajo mi punto de vista, sería que la gente pudiera elegir un soporte u otro dependiendo del momento o las circunstancias.
El mayor peligro para la Biblioteca Pública está en la avaricia desmedida y la mercantilización de la cultura que llevan a cabo, con el beneplácito de los gobiernos de turno, las sociedades de gestión de derechos de autor, empeñadas en que los usuarios paguen un canon por llevarse libros en préstamo de las bibliotecas.
Ese canon reducirá los presupuestos de las Bibliotecas Públicas, ya que las instituciones titulares de las mismas descontarán su importe de los presupuestos para la compra de libros y equipamientos y se lo tendrán que abonar a sociedades privadas de gestión como Cedro, entre otras.
Espero que la cordura vuelva a las cabezas de nuestros gobernantes e impidan que ese despropósito siga adelante.
Una puerta abierta sobre el conocimiento
La libertad, la prosperidad y el desarrollo de la sociedad y de la persona son valores humanos fundamentales que sólo podrán alcanzarse si ciudadanos bien informados pueden ejercer sus derechos democráticos y desempeñar un papel activo dentro de la sociedad. La participación constructiva y la consolidación de la democracia dependen de una buena educación y de un acceso libre e ilimitado al conocimiento, el pensamiento, la cultura y la información.
La biblioteca pública, paso obligado del conocimiento, constituye un requisito básico de la educación permanente, las decisiones autónomas y el progreso cultural de la persona y los grupos sociales.
Este Manifiesto proclama la fe de la UNESCO en la biblioteca pública como fuerza viva de educación, cultura e información y como agente esencial de fomento de la paz y los valores espirituales en la mente del ser humano.
Así pues, la UNESCO alienta a las autoridades nacionales y locales a que apoyen las bibliotecas públicas y participen activamente en su desarrollo.
Esos eran los buenos deseos de la UNESCO plasmados en su Manifiesto.
Actualmente la Biblioteca Pública está en peligro. Y la amenaza no le viene por el Libro electrónico o porque el libro en formato papel vaya a desaparecer, no. Supongo que ambos soportes convivirán durante mucho tiempo todavía. Lo ideal, bajo mi punto de vista, sería que la gente pudiera elegir un soporte u otro dependiendo del momento o las circunstancias.
El mayor peligro para la Biblioteca Pública está en la avaricia desmedida y la mercantilización de la cultura que llevan a cabo, con el beneplácito de los gobiernos de turno, las sociedades de gestión de derechos de autor, empeñadas en que los usuarios paguen un canon por llevarse libros en préstamo de las bibliotecas.
Ese canon reducirá los presupuestos de las Bibliotecas Públicas, ya que las instituciones titulares de las mismas descontarán su importe de los presupuestos para la compra de libros y equipamientos y se lo tendrán que abonar a sociedades privadas de gestión como Cedro, entre otras.
Espero que la cordura vuelva a las cabezas de nuestros gobernantes e impidan que ese despropósito siga adelante.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
El Congreso de los Diputados contra el canon en las bibliotecas
El Congreso de los Diputados cuenta desde hace unos días con una pancarta reivindicativa, algo poco habitual en esta institución.
Hace varios años los miembros de la Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas nos reunimos con los representantes de los partidos políticos en el Congreso para impedir que los usuarios de las bibliotecas tuviesen que pagar un canon por llevar en préstamo los libros de la biblioteca.
Nos sorprendió que autorizasen la colocación de una pancarta contra el canon en las bibliotecas y solicitamos reunirnos con el Presidente del Congreso y con los Portavoces Parlamentarios.
Después de asegurarnos que comprendían nuestra lucha, nos confesaron que se sentían avergonzados por haber votado a favor de la Directiva Europea 2006/115/CE, que obliga a las bibliotecas públicas a pagar un impuesto a una empresa privada (Cedro) en concepto de derechos de autor, y que era pagar dos veces por el mismo concepto.
Estos parlamentarios, representantes del Pueblo, nos dijeron que, en cuanto dejasen el cargo, harían todo lo posible desde sus partidos por acabar con este abuso, pero que ahora debían aceptar esa Directiva que no les gustaba pero que ya supondríamos que tenían que hacer muchas cosas con las que no estaban de acuerdo.
Les hicimos saber lo incongruente de su postura, pero ellos solo repetían que nos entendían y que ya nos estaban apoyando a través de las mociones de los Ayuntamientos.
Nada dijeron de dimitir todos y dejar paso a otras personas más coherentes y consecuentes con sus ideas.
* * * * *
Desgraciadamente casi nada de lo que has leído es verdad. Yo no lo he escrito. Todo ha sido producto de tu imaginación.
Todo parecido con la realidad es pura casualidad.
Y si lo vuelves a leer, te darás cuenta de que jamás podría ocurrir en la vida real.
jueves, 13 de agosto de 2009
El cierre de una biblioteca siempre es una mala noticia
Hoy hubo muchas malas noticias, demasiadas. Yo, como soy bibliotecario, entre otras cosas, quiero compartir con vosotros ésta:
domingo, 8 de marzo de 2009
Bibliotecas públicas para todos, cuando todos somos TODOS

Cortesía de Quino
Manifiesto de Asnabi (Asociación Navarra de Bibliotecarios / Nafarroako Liburuzainen Elkartea)
Manifiesto de Asnabi (Asociación Navarra de Bibliotecarios / Nafarroako Liburuzainen Elkartea)
Perogrullo estaría orgulloso del título de este manifiesto, si no fuera porque la afirmación obvia que plantea el título se está hoy cuestionando en las bibliotecas públicas de Navarra y en la sociedad navarra por extensión. Los bibliotecarios estamos alarmados. Los ciudadanos, por supuesto, también lo estamos.
La alarma ha saltado cuando de la biblioteca pública de Barañain han desaparecido (no por su propio pie) dos de los periódicos que acostumbraban a compartir espacio con el resto. El motivo de su desaparición ha sido que un ciudadano (en su calidad de concejal), al que esos periódicos no le acababan de gustar, lo ha decidido así. También que otro ciudadano (en su calidad de Jefe del Servicio de Bibliotecas), por motivos desconocidos, lo ha decidido así.
Las bibliotecas, mal que les pese a algunos ciudadanos, no son así. Las bibliotecas no rechazan. Las bibliotecas públicas están hechas de un tejido inusual, un tejido no comercializable, no ideológico, un tejido que se expande, un tejido no censor. Ahí radica su grandeza, en su permeabilidad y su infinita capacidad. Cuando se edita un nuevo libro, una nueva revista, un nuevo periódico, un nuevo pensamiento manuscrito, la biblioteca se hace de inmediato unos centímetros más grande, con el único fin de acoger al recién llegado, de hacerle un sitio. De esta forma, todo lo ya creado y lo aún por crear tiene un lugar, la biblioteca pública, en el que poder respirar, codearse con los de su especie (la magnífica especie de lo escrito)y hacerse accesible al mundo, a los lectores. Y si no es así, la biblioteca pública enferma; y la única terapia para reconstituirla será tejerla de nuevo ese traje elástico, reconstruir ese continente de contenido infinito que nunca se debió quebrar.
La biblioteca pública es uno de los enclaves básicos de la cultura. Y la cultura, la civilización, no es sino esto:
Que una bibliotecaria ultraurbanita preste con su mejor sonrisa un libro sobre la corteza del abedul.
Que conviva un libro de física cuántica, apoyado tapa con (no contra) tapa, al lado de uno que apueste firmemente por la teoría de la relatividad.
Que haya libros en papel, y que haya otros que podamos leer en Internet.
Que se crucen y saluden en la entrada de la biblioteca el que porta un disco de Salieri y el que va en busca de otro de Mozart.
La cultura es que todo, todas, todos, tengamos cabida en la biblioteca pública.
Hemos dicho una y mil veces “hay un libro para cada lector”, con la aspiración soñada de que todos podemos ser amantes de un libro, para después convertirnos en concubinos de cientos. ¿Qué sucede entonces si no hay un libro para un lector?, y aún peor, ¿qué sucede si hay un libro para un lector y ese libro se lo quitamos a ese lector de las manos?
Si un libro, una revista, un periódico, un papel lleno de tinta significante, no es bienvenido a las bibliotecas públicas, no nos engañemos, eso significará que un lector, y tal vez otra, y otra, y otro lector, tan ciudadanos como el resto, no son bienvenidos a las bibliotecas públicas.
No, no nos engañemos:
es como si instalamos una cuerda con la señal de “prohibido” en la puerta de la biblioteca y la extendemos o no, en función de quién se acerca,
es como si editamos carnés de biblioteca de primera y segunda categoría, unos magenta, otros de otro color;
es como si colgamos en el día del libro grandes letreros que digan “lean, pero no lean todo”;
es como si a un lector de un periódico, le damos otro periódico, le damos el periódico que a mí me gusta, y no el periódico que él quiere leer;
es como si ponemos entre comillas (y no subrayado, como debiera) el “pública” de la biblioteca pública.
Los que suscribimos este manifiesto sentimos que haya llegado este triste momento en que este manifiesto se ha tenido que idear, y firmar.
La alarma ha saltado cuando de la biblioteca pública de Barañain han desaparecido (no por su propio pie) dos de los periódicos que acostumbraban a compartir espacio con el resto. El motivo de su desaparición ha sido que un ciudadano (en su calidad de concejal), al que esos periódicos no le acababan de gustar, lo ha decidido así. También que otro ciudadano (en su calidad de Jefe del Servicio de Bibliotecas), por motivos desconocidos, lo ha decidido así.
Las bibliotecas, mal que les pese a algunos ciudadanos, no son así. Las bibliotecas no rechazan. Las bibliotecas públicas están hechas de un tejido inusual, un tejido no comercializable, no ideológico, un tejido que se expande, un tejido no censor. Ahí radica su grandeza, en su permeabilidad y su infinita capacidad. Cuando se edita un nuevo libro, una nueva revista, un nuevo periódico, un nuevo pensamiento manuscrito, la biblioteca se hace de inmediato unos centímetros más grande, con el único fin de acoger al recién llegado, de hacerle un sitio. De esta forma, todo lo ya creado y lo aún por crear tiene un lugar, la biblioteca pública, en el que poder respirar, codearse con los de su especie (la magnífica especie de lo escrito)y hacerse accesible al mundo, a los lectores. Y si no es así, la biblioteca pública enferma; y la única terapia para reconstituirla será tejerla de nuevo ese traje elástico, reconstruir ese continente de contenido infinito que nunca se debió quebrar.
La biblioteca pública es uno de los enclaves básicos de la cultura. Y la cultura, la civilización, no es sino esto:
Que una bibliotecaria ultraurbanita preste con su mejor sonrisa un libro sobre la corteza del abedul.
Que conviva un libro de física cuántica, apoyado tapa con (no contra) tapa, al lado de uno que apueste firmemente por la teoría de la relatividad.
Que haya libros en papel, y que haya otros que podamos leer en Internet.
Que se crucen y saluden en la entrada de la biblioteca el que porta un disco de Salieri y el que va en busca de otro de Mozart.
La cultura es que todo, todas, todos, tengamos cabida en la biblioteca pública.
Hemos dicho una y mil veces “hay un libro para cada lector”, con la aspiración soñada de que todos podemos ser amantes de un libro, para después convertirnos en concubinos de cientos. ¿Qué sucede entonces si no hay un libro para un lector?, y aún peor, ¿qué sucede si hay un libro para un lector y ese libro se lo quitamos a ese lector de las manos?
Si un libro, una revista, un periódico, un papel lleno de tinta significante, no es bienvenido a las bibliotecas públicas, no nos engañemos, eso significará que un lector, y tal vez otra, y otra, y otro lector, tan ciudadanos como el resto, no son bienvenidos a las bibliotecas públicas.
No, no nos engañemos:
es como si instalamos una cuerda con la señal de “prohibido” en la puerta de la biblioteca y la extendemos o no, en función de quién se acerca,
es como si editamos carnés de biblioteca de primera y segunda categoría, unos magenta, otros de otro color;
es como si colgamos en el día del libro grandes letreros que digan “lean, pero no lean todo”;
es como si a un lector de un periódico, le damos otro periódico, le damos el periódico que a mí me gusta, y no el periódico que él quiere leer;
es como si ponemos entre comillas (y no subrayado, como debiera) el “pública” de la biblioteca pública.
Los que suscribimos este manifiesto sentimos que haya llegado este triste momento en que este manifiesto se ha tenido que idear, y firmar.
Enviar adhesiones a la Biblioteca Pública de Pamplona-Yamaguchi (bibliyam@cfnavarra.es), con el nombre, los apellidos, el DNI y el puesto de trabajo.
Herri Liburutegiak denontzat, denok den-denak garenean
Pellokeria adierazpen honen izenburuan ezta? Horrela izanen litzateke Nafarroako gizartean eta Nafarroako Liburutegi Publikoetan bertan erraten dena gaur egun dudetan ez balego. Liburuzainok kezkatuta gaude. Baita hiritarrak ere, jakina.
Alarma piztu da Barañaingo Liburutegi Publikotik bertzen artean ziren bi egunkari desagertu direlarik (eta ez ospa egin dutelako). Zergatia arras sinplea da: hiritar batek -zinegotzia dena- ez zituen gustokoak, eta honela erabaki du. Eta bertze hiritar batek –Liburutegi Zerbitzuen Zuzendaria dena- ezjakinak diren arrazoiengatik, baita honela ere erabaki du.
Hiritar batzuen gustokoak ez badira ere, liburutegiak ez dira horrelakoak. Liburutegiek ez dute baztertzen. Liburutegi publikoak oso ehun berezi batez eginak dira, sal-erosgai ez den ehun batez eginak. Ehun hori ez da ideolojikoa, handitu daiteke neurririk gabe eta ez da sekulan ehun zentsuratzaile izanen. Horren iragazkor izatean eta bere bukaezinezko zabaltasunean datza bere handitasuna. Liburu berri bat, aldizkari berri bat, egunkari berri bat, eskuz izkribatutako pentsakera berri bat kaleratzen den momentu berean liburutegia zentimetro batzuk zabalago egiten da, heldu berriari lekutxo bat egiteko asmoz. Honela sortu den guztiak eta sortzeko dagoenak badu bere tokia liburutegi publikoan. Honela arnas dezake, honela alderatu daiteke, honela munduaren eskura jartzen da. Eta horrela ez bada, liburutegi publikoa gaixotu egiten da, eta duen sendagai bakarra honako hau da: berregin berezkoa duen soineko elastiko hori, berregin barnean infinitoa jaso dezakeen ehuna, sekulan ez zena hautsia izan behar.
Liburutegi publikoa kulturaren oinarrizko ardatzen artean dago. Eta kultura, zibilizazioa zera baino ez da:
Erabat hiritarra den libuzain batek urkiaren azalari buruzko liburu bat maileguan eman dezan bere irribarre hoberenarekin.
Azalez azal (eta ez azal azalaren kontra) elkarbizi daitezen fisika kuantikoaz mintzatzen den liburua eta erlatibitatearen teoria irmoki defendatzen duena.
Paperetan irakurri daitezken liburuak eta Interneten irakurtzekoak egon daitezen.
Liburutegiko atarian topo egin eta elkarri agurtu diezaioten Salieriren diska bat daramanak eta Mozarten disko bila doanak.
Gauza, pertsona eta idea guztiak liburutegi publikoan lekua izatea da kultura.
Mila aldiz erran izan dugu “bada liburu bat irakurle bakoitzarentzat”, eta horrela adierazten genuen gure ametsik preziatuena: denak izan gaitezen liburu baten maitaleak ondoren bertze mila liburuen amoranteak bilakatzeko. Zer gertatzen da, irakurle batentzat ez bada bere liburua? Eta okerrago, zer gertatzen da liburua egonik eskuetatik kentzen badiogu?
Liburu bat, aldizkari bat egunkari bat edo zentzuz idatzitako paper bat ez bada ongietorria liburutegi publikoetan, ez tronpatu: horrek esan nahi duena da, irakurle bat, eta agian bertze bat, eta bertze bat, eta bertze hori ere -zuk bezain besteko eskubideak dituen hori- ez diren ongi etorriak liburutegi publikoetara.
Alarma piztu da Barañaingo Liburutegi Publikotik bertzen artean ziren bi egunkari desagertu direlarik (eta ez ospa egin dutelako). Zergatia arras sinplea da: hiritar batek -zinegotzia dena- ez zituen gustokoak, eta honela erabaki du. Eta bertze hiritar batek –Liburutegi Zerbitzuen Zuzendaria dena- ezjakinak diren arrazoiengatik, baita honela ere erabaki du.
Hiritar batzuen gustokoak ez badira ere, liburutegiak ez dira horrelakoak. Liburutegiek ez dute baztertzen. Liburutegi publikoak oso ehun berezi batez eginak dira, sal-erosgai ez den ehun batez eginak. Ehun hori ez da ideolojikoa, handitu daiteke neurririk gabe eta ez da sekulan ehun zentsuratzaile izanen. Horren iragazkor izatean eta bere bukaezinezko zabaltasunean datza bere handitasuna. Liburu berri bat, aldizkari berri bat, egunkari berri bat, eskuz izkribatutako pentsakera berri bat kaleratzen den momentu berean liburutegia zentimetro batzuk zabalago egiten da, heldu berriari lekutxo bat egiteko asmoz. Honela sortu den guztiak eta sortzeko dagoenak badu bere tokia liburutegi publikoan. Honela arnas dezake, honela alderatu daiteke, honela munduaren eskura jartzen da. Eta horrela ez bada, liburutegi publikoa gaixotu egiten da, eta duen sendagai bakarra honako hau da: berregin berezkoa duen soineko elastiko hori, berregin barnean infinitoa jaso dezakeen ehuna, sekulan ez zena hautsia izan behar.
Liburutegi publikoa kulturaren oinarrizko ardatzen artean dago. Eta kultura, zibilizazioa zera baino ez da:
Erabat hiritarra den libuzain batek urkiaren azalari buruzko liburu bat maileguan eman dezan bere irribarre hoberenarekin.
Azalez azal (eta ez azal azalaren kontra) elkarbizi daitezen fisika kuantikoaz mintzatzen den liburua eta erlatibitatearen teoria irmoki defendatzen duena.
Paperetan irakurri daitezken liburuak eta Interneten irakurtzekoak egon daitezen.
Liburutegiko atarian topo egin eta elkarri agurtu diezaioten Salieriren diska bat daramanak eta Mozarten disko bila doanak.
Gauza, pertsona eta idea guztiak liburutegi publikoan lekua izatea da kultura.
Mila aldiz erran izan dugu “bada liburu bat irakurle bakoitzarentzat”, eta horrela adierazten genuen gure ametsik preziatuena: denak izan gaitezen liburu baten maitaleak ondoren bertze mila liburuen amoranteak bilakatzeko. Zer gertatzen da, irakurle batentzat ez bada bere liburua? Eta okerrago, zer gertatzen da liburua egonik eskuetatik kentzen badiogu?
Liburu bat, aldizkari bat egunkari bat edo zentzuz idatzitako paper bat ez bada ongietorria liburutegi publikoetan, ez tronpatu: horrek esan nahi duena da, irakurle bat, eta agian bertze bat, eta bertze bat, eta bertze hori ere -zuk bezain besteko eskubideak dituen hori- ez diren ongi etorriak liburutegi publikoetara.
Ez. Ez tronpatu:
Segun eta nor hurbiltzen den “Sarrera debekatuta” errango zuen txartel bat zabalduko bagenu bezalakoxea da.
Lehenengo eta bigarreneko mailako irakurle txartelak egingo bagenitu bezala izango litzateke, segun eta nori, kolore batekoa edo bertzekoa emateko.
Liburuaren egunean txartel handi batean “Irakur ezazu baina ez irakur denetarik” idatziko bagenu bezala izango litzateke
Egunkari baten irakurleari gustokoa eta irakurri nahi duena eman beharrean niri gustatzen zaidan egunkaria emango bagenio bezalakoxea da
Azpimarratua joan behar dena liburutegi publikoa -n azpimarratu beharrean “publikoa” komatxoen artean jartzea da
Idazki hau sinatzen dugunak, idazki hau idazteko momentua heldu izanak tristuraz betetzen digu.
Enviar adhesiones a la Biblioteca Pública de Pamplona-Yamaguchi (bibliyam@cfnavarra.es), con el nombre, los apellidos, el DNI y el puesto de trabajo.
miércoles, 4 de marzo de 2009
Trabajo voluntario en Bolivia con las Brigadas Internacionalistas de Bibliotecarios y Archiveros
Queridos amigos:
Bolivia abre sus puertas a cuantos profesionales solidarios deseen participar de este proceso de cambio. El próximo mes de julio parten las II Brigadas de archiveros y bibliotecarios solidarios con la Revolución Boliviana. Las asociaciones profesionales bolivianas facilitan el alojamiento y la manutención de los brigadistas, quienes se tienen que costear el viaje al país andino. Los trabajos voluntarios se realizarán en archivos y bibliotecas de las ciudades de La Paz, El Alto, Oruro, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra. Igualmente, quienes puedan viajar en otra fechas que no sean los meses de julio, agosto o septiembre, los profesionales bolivianos recibirán a los brigadistas en las mismas condiciones citadas.
Las personas interesadas en participar en las II Brigadas, pueden enviar un mensaje a cualquiera de estas direcciones de correo:
jgimeno@buc.ucm.es
Cordiales saludos,
Javier Gimeno Perelló (España)
El pasado 25 de febrero culminaron con todo éxito las I Brigadas Internacionalistas Solidarias para el Fomento y Desarrollo de las Bibliotecas, los Archivos y los Centros de Documentación de Bolivia. Las Brigadas han significado un magnífico ejemplo de solidaridad y de compromiso social de los profesionales de la información con el proceso de transformación que está viviendo Bolivia para construir un mundo mucho más justo y solidario sin exclusiones, sin pobreza y sin marginación. En esa nueva sociedad que el pueblo boliviano está conformando y que se hace patente en la Nueva Constitución Política del Estado, aprobada en referéndum por una mayoría superior al 61% de votantes, quedan garantizados los derechos humanos y los derechos de los pueblos indígenas originarios, sus cosmovisiones, sus lenguas y su cultura, así como su memoria y su patrimonio cultural, histórico, intangible y documental. Entre los derechos ciudadanos fundamentales que se garantizan figura el derecho a la educación, a la cultura y al acceso a la información y al conocimiento, y el fomento y creación de bibliotecas y archivos.
Bolivia abre sus puertas a cuantos profesionales solidarios deseen participar de este proceso de cambio. El próximo mes de julio parten las II Brigadas de archiveros y bibliotecarios solidarios con la Revolución Boliviana. Las asociaciones profesionales bolivianas facilitan el alojamiento y la manutención de los brigadistas, quienes se tienen que costear el viaje al país andino. Los trabajos voluntarios se realizarán en archivos y bibliotecas de las ciudades de La Paz, El Alto, Oruro, Potosí, Cochabamba y Santa Cruz de la Sierra. Igualmente, quienes puedan viajar en otra fechas que no sean los meses de julio, agosto o septiembre, los profesionales bolivianos recibirán a los brigadistas en las mismas condiciones citadas.
Las personas interesadas en participar en las II Brigadas, pueden enviar un mensaje a cualquiera de estas direcciones de correo:
jgimeno@buc.ucm.es
Más información en el blog de de las brigadas:
Cordiales saludos,
Javier Gimeno Perelló (España)
Mario Urquiola (Chile)
Karin Ballesteros (Chile)
Luis Oporto (Bolivia)
Coordinadores de las Brigadas Internacionalistas Solidarias para el Fomento y Desarrollo de las Bibliotecas, los Archivos y los Centros de Documentación de Bolivia
viernes, 27 de febrero de 2009
Sobre la censura en la biblioteca de Barañain (Navarra)
Ante el conocido episodio de censura e injerencia profesional ocurrido en la Biblioteca Pública de Barañain (Navarra), 167 bibliotecarios y bibliotecarias de Navarra presentaron ayer un escrito en la sede del Departamento de Cultura del Gobierno de Navarra, mediante el que exigieron al Director del Servicio de Bibliotecas del Gobierno de Navarra, D. Fermín Guillorme, que revoque la orden que hizo llegar a las bibliotecarias de dicha localidad y según la cual les ha prohibido ofertar 2 periódicos desde el 1 de febrero.
A este respecto, cabe recordar que esta orden fue instigada por la voluntad expresada por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barañain, algo para lo cual éstos últimos no tienen potestad según lo recogido en el convenio para la gestión de la biblioteca, y que está suscrito por el propio Ayuntamiento y el Gobierno de Navarra.
A este respecto, cabe recordar que esta orden fue instigada por la voluntad expresada por el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Barañain, algo para lo cual éstos últimos no tienen potestad según lo recogido en el convenio para la gestión de la biblioteca, y que está suscrito por el propio Ayuntamiento y el Gobierno de Navarra.
El acto de la entrega del escrito firmado por 167 profesionales navarros ha sido recogido por la prensa- las radios locales todavía no nos ofrecen los podcasts-:
Diario de Noticias.
Berria.
(esta información, en euskera)
Por último, Asnabi- Asociación Navarra de Bibliotecarios- debe manifestar que no va a entrar en calculados debates políticos que no nos aportan absolutamente nada como profesionales, pero queremos dejar meridianamente claro que vamos a apoyar hasta el final a nuestros colegas, porque para defender la profesión y la profesionalidad creamos esta asociación, y porque estos episodios son muy peligrosos, ya que nos dejan desamparados ante el capricho o los cálculos del equipo de gobierno de turno- sea del color que sea-.
Muchas gracias por vuestra atención.
Iñaki Suso
Secretario de ASNABI
lunes, 23 de febrero de 2009
Van culminando con los mejores resultados las I Brigadas Internacionalistas Solidarias con Bolivia
Queridas y queridos amigos y brigadistas:
Como el viajero que retorna de Ítaca, los brigadistas regresamos a nuestros lugares llenos de aventuras, llenos de conocimientos. Pero, al revés que al viajero de Kavafis, Ítaca nos ha enriquecido, y al igual que a aquél, nos ha concedido un hermoso viaje, rico de cuánto hemos ganado en el camino. Regresamos de Ítaca para volver. Bolivia nos ha abierto el corazón, nos ha enseñado que la utopía, como señala Eduardo Galeano, sirve para caminar. En Bolivia, hemos caminado, caminamos junto a los bolivianos hacia ese horizonte que ahora se ve tangible y real. Horizonte que las gentes afables y acogedoras de este gran país hermano está alcanzando con su lucha constante y el afán de reproducir los sueños de un mundo posible, hermoso, humano, solidario.
Las brigadistas no vamos a olvidar ya nunca esta maravillosa aventura, este bagaje de conocimiento que los bolivianos nos han transmitido: el conocimiento de la ternura de un pueblo afanado en su emancipación y en su soberanía plena.
Regresamos para volver. En julio, en agosto, acaso también en septiembre, acaso también en junio, aquí estaremos de nuevo, continuando la labor que iniciaron nuestros amigos bolivianos en sus archivos y en sus bibliotecas, construyendo con ellos, con nuestra pequeña aportación solidaria de afecto y de cariño, ese otro mundo real maravilloso que anhelamos y que soñamos. En Bolivia, ese mundo se está haciendo posible.
Desde Bolivia, un abrazo solidario
Javier Gimeno
Como el viajero que retorna de Ítaca, los brigadistas regresamos a nuestros lugares llenos de aventuras, llenos de conocimientos. Pero, al revés que al viajero de Kavafis, Ítaca nos ha enriquecido, y al igual que a aquél, nos ha concedido un hermoso viaje, rico de cuánto hemos ganado en el camino. Regresamos de Ítaca para volver. Bolivia nos ha abierto el corazón, nos ha enseñado que la utopía, como señala Eduardo Galeano, sirve para caminar. En Bolivia, hemos caminado, caminamos junto a los bolivianos hacia ese horizonte que ahora se ve tangible y real. Horizonte que las gentes afables y acogedoras de este gran país hermano está alcanzando con su lucha constante y el afán de reproducir los sueños de un mundo posible, hermoso, humano, solidario.
Las brigadistas no vamos a olvidar ya nunca esta maravillosa aventura, este bagaje de conocimiento que los bolivianos nos han transmitido: el conocimiento de la ternura de un pueblo afanado en su emancipación y en su soberanía plena.
Regresamos para volver. En julio, en agosto, acaso también en septiembre, acaso también en junio, aquí estaremos de nuevo, continuando la labor que iniciaron nuestros amigos bolivianos en sus archivos y en sus bibliotecas, construyendo con ellos, con nuestra pequeña aportación solidaria de afecto y de cariño, ese otro mundo real maravilloso que anhelamos y que soñamos. En Bolivia, ese mundo se está haciendo posible.
Desde Bolivia, un abrazo solidario
Javier Gimeno
domingo, 15 de febrero de 2009
Atropello y censura en la biblioteca pública
Esta es una carta que nunca hubiésemos deseado publicar, ésta es una denuncia que ojalá nunca debiera haberse hecho, éste es un momento preocupante para la neutralidad ideológica y la autonomía de la biblioteca pública, para el derecho de los ciudadanos a la información (derecho básico recogido desde la Constitución) y la potestad de los bibliotecarios en la formación de las colecciones. Ésta es una situación que tira por tierra uno de los principios básicos del Manifiesto de la UNESCO a favor de las bibliotecas públicas (1994): “Ni los fondos, ni los servicios han de estar sujetos a forma alguna de censura ideológica, política o religiosa, ni a presiones comerciales”, ni siquiera económicas, nos permitimos añadir en este tiempo en que la “crisis” se esgrime para justificarlo todo.
Y, tenemos que publicar y denunciar la injerencia del Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Barañain, Sr. Pablo Gómez, en la adquisición o no de determinados periódicos y la censura expresa de dos de ellos ordenando no comprarlos. Hecho ya de por sí grave que se refuerza con la rúbrica y conformación de este proceder por parte del Director del Servicio de Bibliotecas, Sr. Fermín Guillorme, justificando el proceder del edil en el origen municipal de lo fondos. Hecho éste que, como trabajadores en la Red de Bibliotecas, nos sume en el más absoluto abandono a los vaivenes o caprichos de los próceres municipales.
Apenas en dos líneas, sin explicación ni razón, con un lenguaje tan reminiscente de otros tiempos como: “Yo…, tomo la decisión de no comprar…”, se produce la injerencia y la censura del Sr. Concejal y en pocas más la corroboración del Sr. Director del Servicio de Bibliotecas. Ausente la argumentación, es un mal ejemplo de comunicación y respeto hacia los profesionales de la biblioteca que han presentado, a ambos, escritos razonados y justificados de su proceder en las adquisiciones, basándose siempre en pautas y directrices, no solo internacionales o nacionales, sino autonómicas, como la Ley de Bibliotecas de Navarra (2002) cuando afirma que “… es conveniente organizar y garantizar el libre acceso de los ciudadanos a la información” e, incluso, locales, como el propio Convenio para la gestión de la biblioteca, firmado en 2004 entre Gobierno y Ayuntamiento, en el que se establece que “la dirección técnica de la biblioteca y la gestión de sus servicios y recursos serán ejercidas por el personal bibliotecario…”
La Biblioteca Pública de Barañain adquiere siete periódicos (Diario de Navarra, Diario de Noticias, El País, El Mundo, Gara, Berria y ABC), el orden en que los hemos situado no es casual, así figuran como los más leídos en nuestra Comunidad, según el Estudio General de Medios. Dos de ellos han dejado de comprarse desde el 1 de febrero. Intencionadamente no citamos los periódicos, porque, desde ASNABI, la denuncia hubiese sido la misma fuese cual fuese su título, su tendencia y su idioma y, a tenor de cómo se ha procedido, mañana puede ser cualquier otro, cuando cambie el gusto del concejal o el signo en el Ayuntamiento… O puede ser que se nos prohíba comprar a alguna editorial, o sobre determinado tema, o a algún autor concreto.
¿Por qué no?… consentida la primera intromisión y censura, consentidas todas…, los ejemplos que hemos puesto pudieron suceder o quizá estén sucediendo y no lo sabemos… (la indefensión del bibliotecario no es nueva), pero ésta es un hecho, documentado por escrito, y ésta nuestra denuncia, ante ustedes, los ciudadanos de Barañain o de cualquier municipio Navarra, en particular lectores y usuarios en nuestras bibliotecas. Porque son ustedes, a través de las desideratas –de sus solicitudes de compra- quienes nos orientan en la formación de las colecciones, esa parte tan delicada de nuestro trabajo que ha de atender a muchos con poco, y la compra de los dos periódicos retirados proviene de no pocas solicitudes… ¿Qué les explicaremos a esos lectores cuando no encuentren los diarios? …, lo aquí expuesto, sin más argumentación, porque la desconocemos.
Todas las profesiones debieran regirse por un código ético, en la nuestra existen. En ASNABI no hemos redactado un código propio pero disponemos de otros como referente, sirva el de nuestros colegas catalanes para sintetizar nuestro discurso: “Los fondos documentales gestionados por los bibliotecarios han de reflejar la diversidad cultural e ideológica”. Ojalá también hubiese un código ético para el ejercicio de la tarea política y alcaldes, concejales, directores y demás próceres…, lo tuviesen presente en sus deliberaciones. Quizá entonces tuviesen sentido conceptos como “el libre acceso a la información, al conocimiento y a la cultura” o “la construcción de una sociedad de la información, democrática, abierta y transparente” como pregona en su Exposición de Motivos de la Ley de Bibliotecas de Navarra, a falta de otros códigos y su propio desarrollo, sin duda, una directriz. O, sencillamente, fuese cierta la autonomía y la libertad de los profesionales en el ejercicio de sus funciones.
Pamplona, 10 de febrero de 2009
Asun Maestro Pegenaute
Presidenta de la Asociación de Bibliotecarios de Navarra-
Nafarroako Liburuzainen Elkartea (ASNABI)
sábado, 7 de febrero de 2009
ÉXITO ABSOLUTO DE LAS I BRIGADAS INTERNACIONALISTAS SOLIDARIAS DE BIBLIOTECARIOS Y ARCHIVEROS CON LA REVOLUCIÓN BOLIVIANA
Queridas/os amigos. Queridas y queridos brigadistas:
En el 4º día de trabajo brigadista, podemos confirmar sin ningún reparo el éxito absoluto de las I Brigadas Solidarias con Bolivia.
En estos momentos estamos trabajando diez brigadistas internacionales: cinco compañeros argentinos, cuatro chilenos y un español, junto con varios compañeros bolivianos que se han sumado a las brigadas.
Siete brigadistas más tienen confirmada su asistencia en los próximos días: tres chilenos, dos colombianos y dos argentinos.
Estamos trabajando en dos localidades: en El Alto y en Cochabamba. A partir del 9 de febrero iniciaremos también los trabajos en Oruro y en Potosí.
En la ciudad de El Alto, localidad situada a 30 minutos y a unos 600 metros por encima de La Paz (4200 metros sobre el nivel del mar), siete brigadistas están trabajando duramente en los archivos de la Corporación Minera de Bolivia (COMIBOL), realizando diversas labores de acondicionamiento de depósitos y limpieza y ordenación de documentos, además de diferentes tareas técnicas con los archiveros bolivianos relacionadas con la gestión de las bases de datos, descripción y clasificación documental, etc.
Los compañeros de la COMIBOL, dirigidos por el archivero y minero, líder histórico del movimiento revolucionario minero de Bolivia, "Huracán" Edgar Ramírez, nos han recibido con los brazos abiertos, nos han ofrecido un hospedaje de primera categoría en las dependencias del archivo y todos los días nos obsequian con suculentos almuerzos, desayunos, cenas y el calor de su hospitalidad y de su cariño hermano.No hay suficientes palabras de agradecimiento para todas y todos ellos.
Los archivos de la COMIBOL constituyen el mayor sistema de archivos especializados en minería de todo el mundo, con más de 25 km de estanterías. Estos archivos se han formado con la nacionalización de la minería boliviana y reúnen documentos de las más importantes empresas mineras que durante los gobiernos anteriores al de Evo Morales explotaban los recursos mineros naturales para beneficio privado, dejando apenas unas migajas -menos del 16%- al estado boliviano. Ahora es la COMIBOL la empresa estatal que explota las minas de Bolivia y el beneficio extraído del mineral queda en manos del pueblo boliviano, cuyo gobierno lo invierte en educación o en sanidad públicas.
Los archivos de la minería de Bolivia son de una especial importancia estratégica para la Revolución boliviana, pues albergan documentos de enorme relevancia para el estudio y la explotación de las actuales y de futuras minas en todo el país, como las del litio. Este mineral es muy abundante en Bolivia, cuya explotación va a ser estratégica en un futuro cercano, al ser el litio el material que sustituirá a combustibles fósiles como el petróleo y usarse, por ejemplo, en las baterías de los teléfonos móviles y otro tipo de baterías.
A Cochabamba nos hemos llegado el martes 3 de febrero tres brigadistas con el hijo pequeño de Karin, brigadista chilena. Aquí nos ha recibido espléndidamente una delegación formada por bibliotecarios y archiveros de la REDOC, la Red de Bibliotecas, Archivos y Centros de Documentación de Cochabamba. Las gentes de esta hermosa ciudad tienen fama en todo el país de ser acogedores y hospitalarias. Nosotros hemos podido corroborar esta fama tan merecida.
El miércoles 4 de febrero nos recibieron con un acto inaugural en las dependencias del CEDIB, el Centro de Información y Documentación de Bolivia, una institución dedicada al estudio, la investigación y proyectos de desarrollo de los movimientos sociales, campesinos e indígenas de Bolivia. CEDIB trabaja en proyectos de cooperación al desarrollo (construcción de escuelas, de viviendas, de infraestructuras urbanas, etc.) con la ONG española ACSUR-Las Segovias.
Durante la estancia nuestra en Cochabamba estamos visitando diversas bibliotecas y archivos, impartiendo charlas y asistiendo a coloquios con compañeros bibliotecarios y archiveros.
Al término de nuestro trabajo en Cochabamba, retornaremos a El Alto y La Paz para reanudar allí nuestra labor.
El 9 de febrero tienen prevista su llegada dos brigadistas argentinos y dos colombianos a la ciudad de Oruro, donde serán recibidos por una delegación de bibliotecarios bolivianos para emprender diversas tareas en dependencias de archivos y bibliotecas de esa hermosa ciudad andina, situada a unas dos horas y media de La Paz.
Asimismo, un grupo de brigadistas se dirigirá en los próximos días a la bellísima ciudad minera de Potosí, a unas doce horas en bus desde La Paz, igualmente para desarrollar varios trabajos en sus archivos.
Amigas y amigos: esta experiencia inolvidable nos está dando unas lecciones de reciprocidad y de hermanamiento con el pueblo boliviano que van a permanecer para siempre en nuestros corazones y nos está dando fuerzas y ánimos descomunales para continuar esta preciosa labor en las II Brigadas Solidarias de julio y agosto.
No dejéis de participar en esa oportunidad.
Os seguiremos informando en los próximos días.
Un cordial abrazo,
Javier Gimeno
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