miércoles, 28 de marzo de 2012

Mensaje a l@s voluntari@s de las bibliotecas públicas madrileñas

Si usted es un voluntario que de verdad ha ido voluntariamente a colaborar en una biblioteca, le pedimos por favor que lea las líneas que van a continuación.

Somos bibliotecarios, y queremos decirle que las bibliotecas públicas españolas, que hasta hace bien poco eran malas y pobres, han ido consolidándose como servicio público de calidad en los últimos cuarenta años. Todavía les falta bastante para llegar a tener los recursos de que disfrutan las de otros países europeos, pero han alcanzado niveles que podemos calificar como dignos.

Pero en estos momentos, con la excusa de la crisis, las bibliotecas están sufriendo un rápido deterioro. Se están recortando sus presupuestos –a veces hasta la desaparición total-, se están acortando sus horarios de apertura y se están reduciendo sus plantillas de personal. En unos meses estamos retrocediendo a niveles que creíamos superados por completo.

Algunos políticos, que no han debido de visitar una biblioteca en su vida, opinan que las bibliotecas pueden funcionar con personas voluntarias. O con personas que, mientras encuentran trabajo, son nombradas voluntarias por decreto.

Nosotros queremos decirle que eso no es cierto. Las bibliotecas, tradicionalmente, agradecen mucho todo tipo de colaboraciones y abren sus puertas de par en par a los voluntarios. Pero no para hacer los trabajos básicos, que necesitan los conocimientos de un bibliotecario profesional, sino para colaborar en tareas de alguna manera complementarias que, aun cuando los presupuestos de la biblioteca son aceptables, no se podrían hacer si no fuera gracias a colaboraciones voluntarias. Nos referimos, por ejemplo, a ir a domicilios de personas que no pueden salir de casa, para llevarles libros o leer para ellas en voz alta; a ayudar a hacer los deberes a los niños en la biblioteca; a coordinar un club de lectura… Nos referimos a tareas que, aunque las realice un voluntario, no implican la desaparición de un puesto de trabajo.

Lo que han planteado ahora algunos políticos -abrir bibliotecas con voluntarios-*, significa suprimir puestos de trabajo cualificados, algo manifiestamente ilegal. Quienes plantean eso simulan creer que cualquier persona sin cualificar puede hacer ese tipo de trabajo, y eso no es cierto.

Le pedimos por favor que piense si la tarea que le han encomendado como voluntario contribuye a esa degradación del trabajo bibliotecario. Le pedimos que sólo admita ser voluntario en una biblioteca si es para hacer una tarea que no implica la desaparición de un puesto de trabajo.

Si es usted un voluntario forzoso, le pedimos que, dentro de sus posibilidades, no colabore con una medida que significa trabajar sin percibir un sueldo. Hay que recordar a los políticos que los trabajos necesarios para la sociedad hay que pagarlos.

Y si es un bibliotecario que contempla la realización de prácticas voluntarias como forma de enriquecer su currículum, por favor no persista en esa idea. Piense que, si en esta difícil situación hay bibliotecarios que aceptan trabajar en una biblioteca sin sueldo, se alejará cada vez más, para ellos y para todos los demás, la posibilidad de ganarse la vida con su profesión.

Plataforma Contra el Préstamo de Pago en Bibliotecas

* La Ley 3/1994, de 19 de mayo, del Voluntariado Social en la Comunidad de Madrid (BOCM 24-5-1994), dice que uno de sus principios básicos es “Impedir que la fórmula del Voluntariado pueda utilizarse para encubrir el fraude de derechos laborales o sustraer indebidamente puestos de trabajo”.

Y en el marco más general, la Ley 6/1996, del Voluntariado (BOE 17-1-1996), dice en su artículo 3: “La actividad de voluntariado no podrá en ningún caso sustituir al trabajo retribuido”.