El poeta Marcos Ana, el preso antifascista que pasó 23 años en las cárceles franquistas, recibió el pasado viernes el homenaje del pueblo de San Fernando de Henares.
El acto se celebró en el Centro Cultural Gabriel Celaya, con la presencia del Alcalde de San Fernando de Henares, Julio Setién y el Concejal de Cultura, Javier Corpa, ambos glosaron la figura de este viejo militante comunista y le hicieron entrega de varios regalos, entre ellos un ejemplar del libro de la historia de San Fernando de Henares, “El sueño de un rey”.
Se leyeron varios poemas de Marcos Ana por parte de dos poetas, vecinos de la localidad, y se amenizó el acto con actuaciones de los alumnos de la Escuela Municipal de Música y Danza.
A continuación se procedió al descubrimiento de una placa con el nombre del poeta en el auditorio del cercano Centro Municipal de Asociaciones “en agradecimiento a Marcos Ana por su compromiso con la libertad, la tolerancia y la igualdad”.
Es increíble la vitalidad y la lucidez que tiene este hombre a sus 90 años, bueno, 90 menos 23, como él suele decir.
Nos presentó su libro “Decidme cómo es un árbol”, de la editorial Umbriel-Tabla Rasa. Según el poeta “He tratado de sorprender la dura realidad de mi vida por el costado más humano y cercano al corazón de la gente, pensando especialmente en la juventud”.
En palabras de José Saramago, que escribe el prologo del libro, “es una lección de humanidad. Un soplo de aire fresco que llega para derrotar al cinismo, a la indiferencia o a la cobardía”.
A pesar de haber estado tantos años encarcelado él considera que es un privilegiado. Desde que salió de la cárcel, Marcos Ana no paró de viajar por todo el mundo contando sus experiencias, explicando lo que significa la dignidad de los perseguidos por el único delito de ser un luchador comunista, un defensor de la libertad, la legalidad republicana y la democracia.
A lo largo del acto, Marcos Ana, haciendo gala de una gran humildad, agradeció varias veces los detalles de los representantes municipales, explicando que estaba muy agradecido y que era demasiado, que no había hecho tanto para merecer esas muestras de cariño.
El acto se celebró en el Centro Cultural Gabriel Celaya, con la presencia del Alcalde de San Fernando de Henares, Julio Setién y el Concejal de Cultura, Javier Corpa, ambos glosaron la figura de este viejo militante comunista y le hicieron entrega de varios regalos, entre ellos un ejemplar del libro de la historia de San Fernando de Henares, “El sueño de un rey”.
Se leyeron varios poemas de Marcos Ana por parte de dos poetas, vecinos de la localidad, y se amenizó el acto con actuaciones de los alumnos de la Escuela Municipal de Música y Danza.
A continuación se procedió al descubrimiento de una placa con el nombre del poeta en el auditorio del cercano Centro Municipal de Asociaciones “en agradecimiento a Marcos Ana por su compromiso con la libertad, la tolerancia y la igualdad”.
Es increíble la vitalidad y la lucidez que tiene este hombre a sus 90 años, bueno, 90 menos 23, como él suele decir.
Nos presentó su libro “Decidme cómo es un árbol”, de la editorial Umbriel-Tabla Rasa. Según el poeta “He tratado de sorprender la dura realidad de mi vida por el costado más humano y cercano al corazón de la gente, pensando especialmente en la juventud”.
En palabras de José Saramago, que escribe el prologo del libro, “es una lección de humanidad. Un soplo de aire fresco que llega para derrotar al cinismo, a la indiferencia o a la cobardía”.
A pesar de haber estado tantos años encarcelado él considera que es un privilegiado. Desde que salió de la cárcel, Marcos Ana no paró de viajar por todo el mundo contando sus experiencias, explicando lo que significa la dignidad de los perseguidos por el único delito de ser un luchador comunista, un defensor de la libertad, la legalidad republicana y la democracia.
A lo largo del acto, Marcos Ana, haciendo gala de una gran humildad, agradeció varias veces los detalles de los representantes municipales, explicando que estaba muy agradecido y que era demasiado, que no había hecho tanto para merecer esas muestras de cariño.