Mostrando entradas con la etiqueta pandemia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta pandemia. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de mayo de 2020

Trastornos de la pandemia


Estoy perdiendo mucho como “castellano viejo” (como diría bromeando mi hijo David); supuestamente, insensible e inmune a cualquier tipo de emociones o sensiblerías innecesarias, por lo menos a exteriorizarlas.

Esta pandemia, este virus dichoso, invisible y fugaz, está provocando en mí una incontrolable montaña rusa de emociones.

El deseo de que esta pesadilla nos cambie a todos o, por lo menos, seamos capaces de pensar y replantearnos nuestras actuaciones, con respecto al medio ambiente y a los más desfavorecidos, se tambalea cuando me doy cuenta de que hay sectores de la sociedad que nunca estarán por esa labor; para ellos, prima el interés económico a la vida de las personas. Eso me decepciona enormemente y me hace pensar que nunca deberíamos bajar la guardia.

Las lágrimas ahogan mi garganta al ver al personal sanitario darlo todo –hasta su vida– por nosotros. La hora de los aplausos es una forma simbólica de agradecerles el gran trabajo que realizan y cómo se sacrifican por los demás.

Pero siento que este agradecimiento público es poca cosa. Esos aplausos se deberían prolongar mucho más allá del fin de la pandemia, quizás en forma de reconocimiento y reivindicación de unas mejores condiciones laborales para estos profesionales. Y tener presente que debemos apoyar una Sanidad Pública y de calidad, sin recortes ni privatizaciones. Nos va la vida en ello.

El aplauso de las ocho lo vivo también como una forma de darnos fuerza y ánimos entre los vecinos. Nos cruzamos algunas sonrisas cómplices y un saludo de despedida hasta el día siguiente.

Cualquier iniciativa solidaria me emociona. Definitivamente, este ataque viral me está cambiando. Vete a saber si será para siempre o se queda en un trastorno pasajero.

Si no acaba pronto todo esto, mi reputación de “castellano viejo” acabará por los suelos sin remedio. Y lo que es más probable, si sigo así, voy a necesitar “ayuda profesional” para volver a ser como era.

O quizás no, y sigo con esta sensibilidad y emoción a flor de piel.



lunes, 23 de noviembre de 2009

sábado, 22 de agosto de 2009

¡Mierda de pandemia!

Koldo Campos Sagaseta, en Gara y Rebelión

Esa de la gripe A, qué pandemia de mierda, que antes fue porcina, mexicana y española, y que la llamen como la llamen es una mierda de pandemia! Y es que ya no hay pandemias como las de antes, cuando las pandemias mataban al por mayor, a lo grande, cuando arrasaban con millones de vidas, cuando decir pandemia era hablar de fosas comunes para enterrar a tantos que ni siquiera podían identificarse.

Las actuales pandemias no les llegan ni al tobillo a las antiguas. Ésas sí que se vestían por los pies, que tenían un par de cojones, no éstas tan subdesarrolladas. Actualmente, cualquiera tiene más posibilidades de que le toque la lotería o lo fulmine un rayo que de engrosar las ridículas cifras de una pandemia tan insustancial, tan tercermundista.

Pero los tiempos cambian, también los conceptos. Por ello es que, antes que nada, es preciso aclarar qué es una pandemia. Y no se me ocurre mejor modo que, parafraseando a Santiago Alba, explicarla definiendo lo que no es: que mil millones de personas, según publica la FAO, pasen hambre, no es una pandemia; que cada seis segundos muera un niño de hambre, no es una pandemia; que 13 millones de personas mueran al año por el deterioro del medio ambiente, no es una pandemia; que media humanidad no tenga acceso al agua potable, no es una pandemia; que cien millones de niños no vayan a la escuela, sufran malos tratos, abusos sexuales o tengan que trabajar, tampoco es una pandemia.

Pandemia es que el Arzobispado de Toledo pida a su feligresía que no besen ni el manto ni la medalla de la Virgen del Sagrario, para evitar posibles contagios de gripe A.

domingo, 9 de agosto de 2009

Más sobre la gripe A… o como la llamen ahora

Quiero compartir con todos vosotros este video que me envió el amigo Manchón, de El Faro Crítico, en el que se analizan datos y se ponen al descubierto las maniobras y estrategias de las empresas farmacéuticas y algunos personajes que sacan tajada de todo este asunto.

Ya me contaréis qué os parece.