A menudo, cuando conoces a alguien del que admiras su obra, ya sea cantante, escritor, pintor o cualquier otro artista, temes que la persona no esté a la altura de su personaje, que te decepcione por su forma de ser o actuar. No es éste el caso de Kalvellido. Estuve con él varias horas el sábado, día de la inauguración de la exposición de Pazlestina, hablando de muchas cosas y me llevé una buenísima impresión de este gran artista que hace gala de una humildad propia de los grandes maestros.
Espero que él también lo pasara bien en San Fernando.
Se marchó Kalvellido pero su obra quedará todavía unos cuantos días más para que todos la podamos disfrutar.
Espero que él también lo pasara bien en San Fernando.
Se marchó Kalvellido pero su obra quedará todavía unos cuantos días más para que todos la podamos disfrutar.
