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viernes, 21 de marzo de 2014

Llegan las Marchas de la Dignidad del 22M



Llegan a Madrid
hartos de injusticias,
llenos de dignidad.


Esta tarde llegan a Madrid las Marchas de la Dignidad: Cientos, miles de ciudadanos a pie y en diferentes medios de transporte para exigir a este gobierno ultraconservador, por decirlo de una forma suave, pan, trabajo digno, techo y dignidad.

Les recibiremos como se merecen, por su valentía, porque piden lo que es justo, lo que les pertenece.

Espero que estemos a la altura de su gesto.

martes, 13 de noviembre de 2012

Con el pueblo Saharaui


Crónica de una manifestación anunciada

Las nubes y el frío no pudieron con la fuerza y la ilusión de miles de personas que recorrieron las calles de Madrid al grito de un SAHARA LIBRE.
Con ellos también estaba el Bubisher y una de sus más preciadas joyas: La poesía del gran escritor saharaui Limam Boisha.
La lucha por la libertad del pueblo saharaui tiene muchos camino y nosotros hemos elegido el camino de las palabras, de la poesía, de la cultura. El Bubischer, editando “Ritos de jaima”, quiere contribuir a esa lucha justa del pueblo saharaui.
Eran las 11:ooh de la mañana cuando el equipo bubishero madrileño hacia acto de presencia en la calle Atocha. Mesa de campig, maletas llenas de libros, melfas, bandera saharaui…y muchas ganas de lanzar la buena nueva.
Estaban perfectamente organizados: el fotógrafo, el tesorero, las promotoras, las relaciones públicas y ¡cómo no! EL AUTOR, bolígrafo en mano.

 ¿Conoce el proyecto?, ¿Conoce el libro? ¿Sabe que significa Bubisher?… Las preguntas iban y venían para difundir y comunicar este gran proyecto nuestro.
Mucha gente se acercaba preguntando si Limam era el poeta que había hablado en Radio 3, muchos otros decían conocer el proyecto, pero la crisis no les había dejado ni un céntimo para comprar el libro, aunque lo desearan.
Todo esto ocurría al principio de la  manifestación. La gente empezó a marchar por la calle y el pequeño stand formado por los bubisheros también se trasladó a la plaza del Ministerio de Exteriores donde, con música de Mariem Hassan como fondo,  se iba a leer un comunicado.
A esa hora, el boca a boca  había difundido la noticia de que Limam Boisha firmaba su libro “Ritos de jaima”, y fue un sin parar de gente interesada en adquirir el libro y en preguntar por el proyecto.
Limam, con su amabilidad y dulzura cautivó a todos, no se cansaba de firmar y dar las gracias. Y nosotros estábamos felices viendo cómo la cultura era reconocida como arma potente en la lucha por la libertad.
Finalmente, los besos , los abrazos, las gracias y la satisfacción del trabajo realizado despedían a los amigos hasta la próxima reunión.






[Más imágenes]

viernes, 28 de septiembre de 2012

Querido policía



David Torres

Querido policía, déjame felicitarte por lo de ayer. Te portaste como un hombre, te ganaste a base de porrazos la paga extra que te habían quitado y cumpliste a la perfección el encargo de apalear al pueblo. Es cierto que para otras cosas, la verdad, no vales, por ejemplo, eres incapaz de distinguir un hueso de pollo de un hueso de niño, con lo cual una simple investigación por asesinato acaba transformándose en un circo mediático y un pobre paleto te chulea durante meses, pero es que tú no estás para eso, querido policía, a ti no te pagan para pensar ni para sumar dos y dos siquiera. Lo tuyo es intimidar, montar follón, colarte dentro de una pacífica multitud y caldear los ánimos, manejar la porra y pegar hostias. Y lo cierto es que para eso no tienes precio, aunque el despliegue militar de ayer (con casi 1.500 efectivos, carretadas de lecheras, helicópteros, caballos, vallas, pelotas de goma) le haya salido por un pico al contribuyente. Con lo que te pagaron ayer a ti y a tus colegas por acojonar y romper huesos, se podía haber construido un colegio.

Da la casualidad de que ayer pasé frente al Congreso, no por Neptuno, sino por la Carrera de San Jerónimo, y vi la tremenda multitud a la que tenías que hacer frente: muchos jubilados, algunos con bastón, una señora armada de un silbato, otra con una camiseta contra los recortes, un montón de jóvenes de ambos sexos, unos cuantos fotógrafos, e incluso una pareja de ciegos que paseaba de arriba abajo tentando el aire. Aunque para ciego tú, querido policía, ciego y sordo, blindado de arriba abajo, envuelto en tu escudo y tu casco pretoriano para demostrar una vez más que no estás ahí para defender al pueblo sino para todo lo contrario. Al verte, tan chulo, tan orgulloso de tu fuerza, recordé a aquel anti-disturbios que me tropecé ventitantos años atrás, en una manifestación universitaria, un tipo grande como una montaña al que oí gruñir mientras acariciaba la porra: “Qué ganas tengo de repartir hostias”.

Querido policía, sigues siendo la misma bestia sin ojos y sin alma de toda la vida, la misma máquina de golpear de hace veinte años y de hace cincuenta años. Te conocemos ya porque te hemos visto antes, te hemos visto muchas veces, vestido con ese o con otro uniforme, el perro de presa del dinero, el esbirro imprescindible de todo poder y toda época: el mismo cosaco a caballo que golpeó al pueblo hambriento hasta la muerte en la Plaza Roja, el policía gordo que apaleaba negros en Mississipi, el tanquista ruso que entró a sangre y fuego en las calles de Praga.

Querido policía, debes de sentirte muy hombre sabiendo que enfrente sólo tienes manos desnudas y palabras, debes de sentirte justificado en tu violencia cuando hasta tú te tragas tus propias mentiras y acabas por creer que estabas haciendo frente a tácticas de guerrilla urbana cuando allí sólo había gente que no venía ni a tomar el Congreso ni a secuestrar diputados sino a expresar su rabia, a gritar que ya están hartos de tanta mentira y tanto expolio. El Congreso ya está tomado por una banda de cuatreros que ha incumplido todas sus promesas, unos sicarios del poder financiero al que sirven con la misma devoción que vosotros a ellos. Ya sé que lo tuyo no es pensar, pero piensa por un momento que si la muchedumbre de ayer hubiera ido con ganas de bronca, probablemente no habrías salido tan bien parado. A veces me pregunto cómo será eso de llegar a casa con el deber cumplido cuando tu deber consiste en agarrar del cuello a una mujer, en abrirle la cabeza a un señor indefenso, en reventar a palos a un joven tirado en el suelo. Ya sé que te pagan a tanto por hostia y a doble por cabeza abierta, pero te advierto que la gente se está empezando a hartar de que la traten como a ganado, de que la ordeñen cada cuatro años y la aporreen siempre que les apetezca.

Que duermas bien, machote.

jueves, 29 de marzo de 2012

Quedada bibliotecaria en Madrid para la manifestación de la huelga general



Los bibliotecarios van a volver a sacar a relucir sus camisetas amarillas en las manifestaciones -que se espera serán impresionantes- del día 29M, el de la huelga general.

En Madrid, en concreto, Bibliotecaria Sin Tijeras ha quedado para ir a la manifestación con todas sus compañeras y compañeros bibliotecarios a las 17.30 en la estatua de Velázquez del Museo del Prado.

Todos aquellos bibliotecarios, archiveros, documentalistas y demás serán bienvenidos. Los que tengan camisetas amarillas y los que no. Los que hayan hecho huelga y los que no hayan podido o hayan querido hacerla. Todos juntos volveremos a luchar contra la Reforma Laboral y los recortes que tanto están afectando a nuestros centros.

Por lo pronto BST está afinando su voz para volver a gritar los eslóganes que ya son clásicos en estas ocasiones:

“¡Espe, cateta, visita una biblioteca!”

“¡Menos voluntarios y más bibliotecarios!”

“Botella, voluntario ni a una paella”

(Y con la música de la cucaracha):

“La biblioteca, la biblioteca…

ya no puede funcionar

porque le faltan, porque le faltan…

bibliotecarios de verdad”

[+ info]










jueves, 13 de octubre de 2011

¡¡¡Indignados de todos los países, uníos!!!

El 15 de Octubre los pueblos del mundo nos unimos en la lucha




De la misma forma que se unen los depredadores del sistema financiero y se coordinan las estrategias de quienes controlan los hilos de la política, así tendremos que unirnos las personas.

El movimiento de indignados e indignadas se rebela y se extiende por el mundo porque hemos tomado conciencia de lo común de las agresiones que recibimos. Ya se han sumado más de 350 ciudades en 45 países. NO ESTAMOS SOLOS EN NUESTROS PROBLEMAS.

Este sistema lleva al planeta al desastre ecológico, mantiene a millones de seres humanos en la miseria, y provoca crisis cíclicas. En ésta muestran su verdadera cara. Unos pocos se quieren repartir lo de todos y todas. No sólo nuestro dinero, sino también nuestros derechos y nuestro patrimonio público, acumulado gracias al esfuerzo de generaciones.

Para que no tomemos conciencia de esto, necesitan una democracia raquítica, que sea dócil al poder económico, principalmente el financiero. Necesitan del engaño. El primer gran engaño hoy es convencernos de que si nos imponen sacrificios es porque son necesarios. ES FALSO.



Porque estás hart@. Llevamos tres años encarando cada día una mala noticia que a la mañana siguiente es peor. Los ‘gurús’ financieros dicen que en 2012 es posible una nueva recesión. ¿Quién puede creer, entonces, que todos los recortes que llevan aplicando funcionan?

Tenemos motivos para hacer del 15-O una jornada histórica. ¿Cuáles son los tuyos?



Porque quieres trabajo, no caridad. El trabajo es un derecho. En España hay 4.226.744 de personas desempleadas; en el mundo, 205 millones. Con un ejército de parados y paradas, las empresas aprovechan la situación para pagar menos y ofrecer peores condiciones laborales.

Porque te están explotando. El 25,4% de las personas que trabajan sufren precariedad. Más de dos millones sufren acoso en sus puestos y un total de 737 fallecieron en accidente laboral en 2010.

Porque tendrás que cerrar tu negocio. Sólo las grandes empresas reciben financiación, mientras se cierran los créditos a las PYMES. Más de 200.000 PYMES han cerrado y 350.000 autónomos han cesado su actividad desde que comenzó la crisis.

Porque no estudias para esto. Más de 136.000 personas cualificadas han tenido que emigrar ante la imposibilidad de encontrar trabajo. El 46,5% de las menores de 25 años se encuentra en el paro. ¡Nos están quitando las expectativas de futuro!

Porque la salud no es un negocio. Los recortes han comenzado. En Cataluña, un 30% menos de camas y un 40% menos de quirófanos. Consecuencia: suben las listas de espera en un 23%. Hay más de 200.000 personas sin cobertura sanitaria. El sistema público es bueno y cuesta menos que los privados de otros países. ¡Fuera los mercaderes de los hospitales!

Porque la educación es la mejor inversión. Los recortes en educación les gustan, porque los pueblos ignorantes consumen más y cuestionan menos. Este año escolar, Madrid: 2.500 profesores menos y 14.000 alumnos más.

Porque una familia necesita una casa. En propiedad o en alquiler. Más de 350.000 familias han sido desahuciadas desde que comenzó la crisis, pero tendrán que seguir pagando su hipoteca. Empresas y bancos especulan con la vivienda, que ya no es un derecho, sino un negocio. En el mundo existen 100 millones de personas sin hogar.

Porque la Banca Siempre Gana. Se llevan a precios de saldo las Cajas de Ahorro después de que se han inyectado más de 20.000 millones de todos los españoles. Nos meten en la crisis, reciben dinero barato y ayudas públicas y se reparten beneficios y retribuciones escandalosas.

Rodrigo Rato ganará 10,15 millones al año como ejecutivo de Bankia.

Porque tu pensión no es millonaria. Mientras los gestores de los bancos y cajas causantes de la crisis se aseguran pensiones millonarias, aprueban una reforma para que el resto trabajemos más años y cobremos menos. Mediante falsas alarmas sobre la sostenibilidad del sistema de pensiones se incentiva completar la jubilación con planes privados (gestionados por ‘los mismos’ que nos han arruinado). No caigas en la trampa.

Porque los ricos no contribuyen. Las leyes les favorecen y, aun así, defraudan y se llevan su dinero a paraísos fiscales, no contribuyendo a los ingresos del Estado. El fraude y la evasión suponen, como mínimo, 80.000 millones de euros menos para las arcas públicas. La familia Botín tenía en Suiza 2.000 millones.

Porque viniste para mejorar tu vida. Pero más del 40% de las personas inmigrantes que trabajan lo hacen sin Seguridad Social y mal remuneradas.

El 42% de los controles policiales vigilados se realizan para detener a personas por sus rasgos faciales y color de piel. Más de 16.500 personas son encarceladas cada año en los Centros de Internamiento para Extranjeros sin haber cometido ningún delito, muchas de las cuales sufren malos tratos.

Porque usarán tu sed para forrarse. El Canal de Isabel II es un monopolio sin riesgo, sin competencia, con beneficios y con liquidez inmediata, no permitas que te lo privaticen. Hoy el agua es buena y barata. La experiencia mundial de otra privatizaciones nos indica que será peor y más cara.

Porque robaron tus sueños. El suicidio se ha convertido en la primera causa de muerte no natural en España, por encima de los accidentes de tráfico.

Más 150 millones de personas padecen depresión; tres millones sólo en nuestro país.

El 64% de la población activa declara no estar contenta en su trabajo.

Porque la dignidad no se compra. Todos los seres humanos nacemos libres e iguales en dignidad y derechos. No somos mercancía en poder de los mercados financieros. No sucumbamos al consumismo y a la distracción mediática mientras nos recortan la vida. Nosotros y nosotras somos quienes creamos la riqueza.

Porque queremos recuperar nuestra soberanía. Los poderes financieros provocan la crisis de la que están obteniendo espectaculares beneficios. Esos poderes marcan la hoja de ruta de los gobernantes para imponernos recortes. En España, nuestros responsables políticos han reformado la Constitución, con urgencia y sin transparencia, en un bochornoso ejemplo de sumisión.

Exigimos participación ciudadana, satisfacción de necesidades esenciales y garantía efectiva de derechos fundamentales.

Porque un sistema injusto no se sostiene. El 2% de la población mundial posee más de la mitad de la riqueza global mientras un tercio de la población vive con 0,93 euros al día. Mil millones de personas padecen desnutrición, en su mayoría mujeres y niños. 884 millones de personas viven sin agua potable en el mundo y 2600 millones no cuentan con los servicios mínimos de saneamiento. 1,3 millones de personas fallecen cada año por la contaminación atmosférica.



¡Esto no funciona!

¡Sal a la calle! ¡Crea otro mundo!




domingo, 21 de agosto de 2011

Solo por informar


Daniel Nuevo

Vuelvo en el metro camino a casa. Hace diez minutos estaba en la calle Atocha tirado en el suelo recibiendo porrazos, puñetazos y patadas por parte de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. ¿Por insultar? ¿Por provocar? ¿Por arrojar objetos? Pues no. Solo por fotografiar una agresión policial a una chica que cometió el delito de pasar por allí y no llevar mochila del JMJ.

Tras la carga policial en la Calle Carretas, hubo una aparente calma. Vi a un grupo de 15 integrantes de las FCSE dirigirse por la calle Atocha en dirección a la parada de metro de Antón Martín. Un grupo de personas entre las que había peregrinos e integrantes de la concentración laica de Sol bajaba por la acera contraria. Decidí seguir la “expedición”. De entre el grupo se oyeron algunos insultos dirigidos a los policías. De repente, la policía cortó la calle. Interrumpieron el tráfico y crearon una barrera que impedía el paso. Iba a la altura de ellos y tras identificarme como fotógrafo me ordenaron situarme detrás de ellos.

Comenzaron a filtrar a la gente que podía pasar en función de la mochila que llevaban. La primera chica que no llevaba mochila de la JMJ fue inmediatamente identificada como la que les había insultado. Había más gente, pero él (en todo momento fue la persona que estaba al mando quién llevó la voz y mano cantante en las palizas) necesitaba su dosis de ostias. Primero fue un tortazo, después un porrazo tras otro. En ese momento comencé a hacer fotos, 2 exactamente. El flash me delató, y dirigió todas sus energías hacia mí. “La cámara, dame la puta cámara” fue lo que escuché inmediatamente antes del primer porrazo.

[+ Info]


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jueves, 18 de agosto de 2011

Los palos gratis de la poli

Lidia Ucher


Son las 2:36 de la madrugada del 18 de agosto. Todavía no sé qué me ha pasado hoy. Sólo sé que he sentido miedo y todavía tengo mucho miedo metido en el cuerpo. He sentido que mi suerte esta noche estaba en manos de quien debía protegerme como ciudadana, y me temí que no iba a ser la mejor de las suertes:

-¿A quién vas a denunciar, gilipollas, a la policía? Atrévete a decir que la policía te ha robado 6.000 euros esta noche, a ver si alguien te cree. No te atrevas a probar el asiento, no... al suelo!!!

Esa tarde salí a la calle sólo a manifestarme a favor de un Estado que respetara su ACONFESIONALIDAD, y que no diera privilegios a creyentes de una religión sobre ninguna otra creencia. Me han educado en el catolicismo, sí, y respeto, soy tolerante con todas las creencias. Porque yo creí hasta que dejé de creer, gracias en parte a mi educación, a mis lecturas de filosofía, a mi carrera universitaria de Periodismo. A mis viajes, a mis amigos y amigas de creencias musulmanas. Me hicieron ver que hay muchas maneras de tener fe, de ver el mundo, de vivir.

Esta tarde salí a la calle de forma pacífica, como siempre, sin ni siquiera, esta vez, hacer fotos ni publicar en las redes sociales. Quería estar allí, reunirme con mis amigas y amigos, con Carlos, con Yolanda, con María, con Jonás. A todos los pude encontrar en la plaza Jacinto Benavente. Estaba feliz de compartir con ellos una tarde de agosto en Madrid, mientras decido los siguientes pasos a dar.

Nos despedimos de parte del grupo en la misma plaza. Seguimos adelante hacia Sol, entramos en la plaza. Vuelvo a sentir la emoción de los primeros días de mayo. Nos quedamos en Puerta de Sol, hablando con gente, bailando con las batucadas, siguiendo a la policía a ritmo de Cunga cuando la vemos correr en fila y posicionarse en calle Montera. Todo en un ambiente festivo, pacífico. Subimos hacia Alcalá, divisamos Cibeles cuando nos topamos con la Policía. Sólo nos dejan pasar sin "cartelitos" del 15M. Están claramente protegiendo a los peregrinos que corean a gritos "Viva el Papa!" mientras cenan en el VIPS. Observamos a ciudadanos y ciudadanas indignados por no poder pasar sin el visto bueno de la policía. -"Cuidado porque los peregrinos estos saben que están protegidos y van provocando, pero si les respondes, te detendrán a ti, no a ellos", nos dice una mujer en la calle Alcalá.

Vamos a Tirso de Molina por donde buenamente podemos. En los cines Yelmo Ideal escuchamos que la Policía está cargando en Sol. Damos media vuelta y nos acercamos a calle Carretas. Por primera vez, me asusto al ver tan de cerca a la policía con porra desenfundada dispuesta a golpear. Vemos las lecheras en Jaciento Benavente cortando la calle desde arriba. -"Nos están encerrando", escuchamos. Retrocedo a la altura de calle Cádiz. -"No quiero ni un palo ni medio sobre mí", le digo a Jonás. Perdemos a Carlos. -"Me han encerrado en Sol", nos pone en whatsapp. Nos dirigimos a la calle Mayor. En calle del Correo vemos apostada a la policía. Nos dirigimos hacia las vallas. Preguntamos qué está pasando porque dejan vía libre a las filas indias de gente de amarillo y a nadie más. Nadie puede pasar si no va vestido de amarillo y en fila india. Una chica pregunta si puede pasar porque tiene su bici en Sol. Le prohíben el paso. Nos quedamos todos observando los movimientos totalmente arbitrarios de vallas según si vamos de amarillo o no. Jonás insiste en preguntar por qué no puede pasar el resto de la gente, la plaza está vacía y no parece que haya ningún peligro.

-"Tú, listo, como sigas molestando con tus preguntas, te enteras... de hecho, te vas a enterar".

No le dejan preguntar más. A la primera de cambio se lo llevan al lateral izquierdo de la furgoneta. Le interrogan, le registran, le piden documentación. Una chica me dice que lo que debe hacer él es pedirles la identificación. Le mando un whatsapp: "Pídeles tú la identificación". Nadie lo ve, no hay nadie alrededor ni nada que podamos hacer. Les pregunto a unos chicos con cámara si son periodistas. Me miran con cara de "a mí no me metas en líos". Pasan minutos. No sabemos qué le están pidiendo. Nos sentimos indefensos, impotentes, preocupados y nos entra rabia, ansiedad, muchos nervios.

Lanzo un tweet. "Están deteniendo a @jonascandalija". Me aseguro de que se envía, no había podido en toda la tarde. Tengo poca batería. Inmediatamente después veo con asombro y perplejidad infinita como una fila de peregrinos atraviesa las vallas y se mete en Puerta del Sol pasando por delante de la lechera donde tienen a Jonás retenido.

No doy crédito, ¿nadie ve lo que está pasando?¿de turismo por Puerta del Sol mientras la Poli actúa impunemente delante de las narices de los peregrinos? De un arrebato me cuelo en la fila.

-"Eh, eh, ehhhhhhhh, ¿dónde vas tú, dónde vas, dónde vaaaas?¿Qué no me oyes, o qué? Me agarra fuerte por el brazo y me para. Policía con perilla.

-"Quiero saber qué le estáis haciendo a mi compañero". "No, no puedes pasar, no puedes no puedes". Forcejeo.

-"Que quiero saberlooooooooooooooooooooooooo". Grito e intento escaparme. Me cogen por el cuello y la cabeza, me arrastran contra mi voluntad a la furgoneta policial, me hacen tirarme en el hueco entre el asiento trasero y el delantero.

-"Nada de asiento, al suelo, al sueloooo". Me encierran. Me registran. Me insultan.
-"Qué se ha creído esta pilingui. Registrarla ahora mismo, toda, si hace falta, que venga una mujer que la cachee por si lleva algo encima". Todo esto, a gritos, con insultos, desprecios y expresiones humillantes que me hacen sentir miedo atroz. "Estos, hoy, me matan y nadie se entera".

-"Os voy a denunciar por detención ilegal, ¿de qué se me acusa?". -No estás detenida, sólo estamos identificándote, danos tu DNI". Lo busco, les entrego mi carné profesional de prensa. -"Esto no nos sirve de nada, tu DNI". Me tiran a la cara mi acreditación. -"Soy periodista, que lo sepáis". Me retienen en la furgoneta sin más explicación. Miro a través de la luna izquierda como siguen interrogando a Jonás. Grito fuerte para que me oiga y me vea. Me hacen callar, me empujan y cierran la puerta.

Todo lo demás, pasa tan rápido y es tan humillante que apenas puedo aún dar crédito a lo que nos ha pasado, a todo lo que nos han hecho, nos han dicho, a todo el abuso de poder que han ejercido sobre nosotros. Me sacan y me llevan detrás de la furgona, intento que me vean y que alguien pueda hacer fotos.

No hay nadie mirando, sólo algunos peregrinos pasando por allí. Incluso un grupo está atendiendo las indicaciones de un policía justo enfrente de mí pero ni se inmutan. Puedo ver a una colega de RNE micro en mano entrevistando a otros peregrinos. Intento que me devuelva la mirada, no lo tiene difícil. Pero no hay manera. Me enseñan de malas maneras la supuesta denuncia contra mí.

-"Puedes firmarla o no, da igual". No la firmo, ni me la entregan, ni puedo leerla. -"Te va a costar esto... unos 4.000 euros, o de 4.000 a 600.000". Pienso que como no lo voy a poder pagar, ni me esfuerzo en recordar la cifra. Me dicen que me van a soltar en la calle Mayor.

-"A esta os la lleváis, bien lejos, y se acabó". Me lleno de rabia otra vez. Ni me leen derechos, ni me leen la denuncia, ni me dicen por qué me retienen, ni qué se supone que he hecho. Nada. "Esto no lo voy a dejar así", pienso. Me agarran por los brazos dos tipos y me llevan medio en volandas hacia las vallas de calle Mayor.

De camino les digo que me devuelvan mi turbante, que de un manotazo en la cabeza al meterme en la furgona, a empujones, me lo han quitado.

-"Volvéis a por él y me lo traéis", les digo con mucha rabia.
-"Que te crees tú eso, gilipollas". "Si me insultan impunemente, me amenazan, me humillan, me agreden, pues por lo menos les devuelvo el insulto", pienso.

Me tiran tras las vallas. Corro. Me tiran al suelo, tres o cuatro policías. Me cogen por el cuello, me fuerzan y me ponen los brazos tras la espalda, me ponen la cabeza contra el suelo.

-"Ahora sí que te vamos a detener y a llevar, por insultar a la policía". Me arrastran de nuevo desde esquina de calle Mayor con Sol hasta la furgona, que está a la altura de la calle Correo. Me quejo, me hacen daño, me fuerzan más, me insultan y me gritan.

-"Te duele, eh??, ahora sí que te vas a enterar..." Me hacen mucho daño. Me estampan la cabeza contra la puerta de la furgona, con las manos atrás. Hay otra mujer detenida junto a mí, sentada en el borde de la puerta. Me piden el DNI de nuevo.

-"El bolso se lo han robado sus amigos del 15M". -Posteriormente, mis amigos me confirman que le dijeron a la policía que lo tenían allí con ellos pero no les hicieron caso-.

No dejaron de repetirlo. -"Esos que son tus amiguitos del 15M, te han dejado sin bolso, luego dirás que somos nosotros los que robamos". Sin DNI ni nada, ni ninguna explicación, sólo siguen insultando y hablando entre ellos: "Pues parece que hemos vuelto a tomar la plaza"o "Ya os decía yo que iba a ganar la porra". Cosas así.

-"Luego dirás que nos hemos portado mal contigo, pero para que veas, puedes sentarte, incluso vamos a buscar tu turbante". Así me responden cuando les digo que me han insultado ellos primero y que no he hecho nada más que pedir mi turbante. Se acerca de nuevo el policía de la perilla:

-"Ahora la multa va a ser más gorda, ¿la quieres firmar?". -"No". -"Pues nos da igual otra vez, ahora te dejamos ir y cuidado con lo que dices". Algo así. Yo sólo quiero salir de allí, no puedo más con esa humillación por parte de los cuerpos de seguridad que se supone están para protegerme. Me siento fatal, decepcionada, castigada impunemente, humillada como nunca en mi puta vida.

Salgo de allí y veo a mi amiga Carlota con mi bolsa en la mano. Nos abrazamos. Siento la solidaridad de todo el mundo. Quieren ser testigos, me ayudan, me asesoran, me dan teléfonos, me animan a que denuncie, a que ponga un parte médico por lesiones, a identificar al poli que se ha ensañado bien conmigo. No lo logramos. Se han ido inmediatamente y son relevados por otros que se lavan las manos. Hablo con los compañeros por teléfono.

Gracias Juanlu, Merche, Yolanda, Carlota, Leila y toda la gente que de manera anónima, sin conocerme, me ha apoyado. Confío plenamente en las ciudadanas y ciudadanos que han sentido como yo las patadas morales y físicas de nuestro Estado, Gobierno y cuerpo de Policía. Esto va en serio. Y ahora me tienen plenamente enfrente. Lo juro por mi conciencia, que sigue intacta.