Mostrando entradas con la etiqueta Plataforma de Ciudadanos por la República. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Plataforma de Ciudadanos por la República. Mostrar todas las entradas

jueves, 18 de febrero de 2010

Homenaje a Miguel Hernández en Coslada

De izquierda a derecha, Mirta Núñez, Yara Rodríguez, Sandra Hernampérez y Laura García




El pasado viernes se celebró en el Centro Cultural Margarita Nelken de Coslada un acto homenaje a Miguel Hernández.

Organizado por la Agrupación Republicana de Coslada, la Asociación Cultural La Aldea y la Plataforma Ciudadanos por la República, los asistentes al homenaje pudieron disfrutar de los versos del poeta del pueblo, en un acto más del Centenario de Miguel Hernández que se celebrará a lo largo de 2010.

La presentación corrió a cargo de Sandra Hernampérez que estuvo acompañada en la mesa por Laura García, Yara Rodríguez y Mirta Núñez, profesora titular del Departamento de Historia de la Comunicación Social en la UCM y experta en la represión franquista.

Laura García leyó una emotiva carta de Pablo Neruda a la viuda de Miguel Hernández.

Yara Rodríguez emocionó a los asistentes, entre los que había numerosos jóvenes, con algunos de los poemas por los que el poeta fue condenado a muerte. Entre ellos “El niño yuntero” y “Canción del esposo soldado”.

Mirta Núñez, en su conferencia, relató los antecedentes políticos y sociales del poeta y cómo tomó partido por las clases desfavorecidas; él era “hijo de la pobreza”.

Miguel Hernández se involucró desde muy joven en políticas del lado de la República, participando en dos periódicos de la época, Al ataque y Altavoz del frente.

Mirta Núñez relató cómo fue detenido, al finalizar la guerra, en un intento desesperado por pasar a Portugal, en Huelva, cerca de la frontera.

En la cárcel, Miguel Hernández enfermó de tuberculosis, enfermedad que sus carceleros no curaron, no le proporcionaron medicinas, entre otras cosas, porque la Iglesia católica utilizaba esto para presionar a la familia y a los presos. Los que volvían al seno de la religión católica, pidiendo perdón, casándose por la iglesia o bautizando a los hijos, es posible que tuvieran remedio para sus enfermedades. En aquellos años la iglesia católica, aliados y cómplices de los golpistas, tenía mucho poder.

Ni Miguel Hernández ni su familia cedieron a este terrible chantaje de la Iglesia y los franquistas. Murió en la enfermería de la prisión de Alicante en 1942, a los 31 años de edad.

La ocultación de todo lo relativo al gobierno de la República se llevó a cabo también durante la Transición, aparte de la dictadura, y aún actualmente en los planes sucesivos de estudios, donde se da una mezcla de manipulación y ocultación de los hechos más importantes de aquellos años.

La alfabetización fue una de las banderas más importantes de la República.

Hay que seguir luchado por lo evidente, concluía su conferencia la doctora Núñez, contra la desmemoria.

jueves, 11 de febrero de 2010

Acto homenaje a Miguel Hernández en Coslada


Este año se celebra el Centenario de Miguel Hernández (1910-1942). Durante todo 2010 hay programados innumerables actos de homenaje al poeta.

Si el próximo viernes estáis cerca de Coslada, en Madrid, no dejéis de pasaros por el Centro Cultural Margarita Nelken para ver el acto homenaje que organiza la Agrupación Republicana de Coslada (ARCO), la Asociación Cultural La Aldea y la Plataforma de Ciudadanos por la República.

Viernes, 12 de febrero a las 19:00 h., Centro Cultural Margarita Nelken, Coslada (Madrid)

EL NIÑO YUNTERO

Carne de yugo, ha nacido
más humillado que bello,
con el cuello perseguido
por el yugo para el cuello.

Nace, como la herramienta,
a los golpes destinado,
de una tierra descontenta
y un insatisfecho arado.

Entre estiércol puro y vivo
de vacas, trae a la vida
un alma color de olivo
vieja ya y encallecida.

Empieza a vivir, y empieza
a morir de punta a punta
levantando la corteza
de su madre con la yunta.

Empieza a sentir, y siente
la vida como una guerra
y a dar fatigosamente
en los huesos de la tierra.

Contar sus años no sabe,
y ya sabe que el sudor
es una corona grave
de sal para el labrador.

Trabaja, y mientras trabaja
masculinamente serio,
se unge de lluvia y se alhaja
de carne de cementerio.

A fuerza de golpes, fuerte,
y a fuerza de sol, bruñido,
con una ambición de muerte
despedaza un pan reñido.

Cada nuevo día es
más raíz, menos criatura,
que escucha bajo sus pies
la voz de la sepultura.

Y como raíz se hunde
en la tierra lentamente
para que la tierra inunde
de paz y panes su frente.

Me duele este niño hambriento
como una grandiosa espina,
y su vivir ceniciento
resuelve mi alma de encina.

Lo veo arar los rastrojos,
y devorar un mendrugo,
y declarar con los ojos
que por qué es carne de yugo.

Me da su arado en el pecho,
y su vida en la garganta,
y sufro viendo el barbecho
tan grande bajo su planta.

¿Quién salvará a este chiquillo
menor que un grano de avena?
¿De dónde saldrá el martillo
verdugo de esta cadena?

Que salga del corazón
de los hombres jornaleros,
que antes de ser hombres son
y han sido niños yunteros.