lunes, 3 de octubre de 2011

Rebelión en las aulas: el derecho a protestar.

Marisa Peña


“Verdaderamente, vivo en tiempos sombríos” B.Bretch

Como docente que soy, verdaderamente vivo en tiempos sombríos. Ojalá los padres y todos los ciudadanos que creen en la necesidad de los servicios públicos dejen de criminalizarnos, porque para la gran mayoría del profesorado enseñar es una vocación, una apuesta por el futuro de las generaciones venideras, que nos llena de orgullo y de satisfacciones, y por cuya dignidad merece la pena luchar.Los que hablan tan mal de los docentes, desde el odio, la rabia, la envidia y la difamación, han debido tener una pésima experiencia, lo lamento de verdad.


Aunque muchos se empeñen en defender lo contrario, los profesores sí estamos argumentando, explicando e informando.Y los recortes existen, porque ocho profesores menos por centro es recortar,y hacer de lo que era una excepción una generalidad (dar afines, no tener horas para extraescolares, ni para biblioteca,ni para guardias…) es recortar. Todavía hay gente que cree que hacemos huelga porque nos aumentan dos horas lectivas…pues si son tan zafios e ignorantes se merecen la educación que les quieren poner…¿a sus hijos, o a los hijos de los demás? Yo me quedo con los que han entendido, y saben las verdaderas razones.


Y por si alguien duda de que este descontento no está manipulado por ningún sindicato y nace directamente de razones objetivas y es perfectamente legítimo,no una rabieta de consentidos privilegiados, aquí dejo el comunicado emitido por la asociación de directores de la Comunidad de Madrid, todos ellos de diferentes ideologías movidos por un interés común: la educación pública y el buen funcionamiento de los centros. Los centros escolares no son oficinas, ni fábricas, ni grandes almacenes, y no puede aplicarse a su organización la mentalidad mercantilista ni los principios que mueven la gestión de empresas. El derecho a reaccionar cuando algo es inaceptable es incuestionable. ¿Que deberíamos haber reaccionado antes? Seguramente…Pero las revueltas no piden fecha ni hora en el calendario de la historia, ocurren cuando diferentes malestares concurren en un único punto y todo estalla. Este comunicado lo explica perfectamente y quien no quiera entender que no entienda. Que hay otros peor no es argumento: siempre habrá quien esté peor, pero no por ello debemos renunciar a reivindicar nuestros derechos. Que haya “x” millones de parados (una cifra siempre injusta ,siempre vergonzosa, siempre trágica en cada historia que encierra) no es razón para degradar los trabajos y aguantar cualquier condición con tal de mantenerlo. No vale todo, la dignidad y los derechos no pueden ser pisoteados con la excusa de la crisis y la austeridad.

Los que trabajamos en ella sabemos que la escuela pública tiene muchos retos que cumplir y mucho que mejorar, y algunos trabajamos para cumplirlos; pero también sabemos que con recortes de personal y de inversión no se facilita esta tarea. El debate sobre la educación debe abrirse ya y no cerrarse en falso; los profesionales estamos convencidos de que, si no se cuenta con nuestra opinión y nuestra experiencia, y no se valoran nuestras sugerencias ni se aceptan nuestras peticiones, la batalla está perdida y los grandes perdedores no somos nosotros, son los estudiantes que, por diferentes razones, optan por la pública para su formación. Vivir en sociedad precisa de un valor llamado solidaridad, y la justicia social nunca se conseguirá sin las prestaciones sociales básicas entre las que se encuentra la educación. El individualismo y el deseo de enriquecimiento personal como objetivo vital y muestra del éxito es la opción que mantienen muchos ciudadanos, esos mismos que consideran que la inversión pública es un gasto inútil e innecesario; pero olvidan que no están solos, y que sólo se sostienen porque otros, de momento, aguantan sin moverse el frágil castillo de naipes de esta economía basada en la desigualdad y el consumismo sin tregua. El descontento de los pueblos no es algo baladí, y se fragua lentamente… pero su estallido puede ser inmediato y de consecuencias imprevisibles. Protestar, pedir explicaciones, exigir que se nos escuche y se nos respete es un derecho que todos los ciudadanos deberíamos exigir siempre.Los profesores de la Comunidad de Madrid estamos ejerciendo ese derecho democrático que muchos de nuestros políticos se empeñan en no reconocer. De momento, y hasta que nos dejen (pues han empezado las amenazas, las coacciones y los expedientes)lo seguiremos haciendo. Le pese a quien le pese.