sábado, 7 de noviembre de 2009

Vigilantes


Las emisoras de radio pagan a la SGAE cuando compran los CD de música para su programación; vuelven a pagar a la SGAE cuando la emiten; el que tiene un establecimiento (una tienda, una peluquería, etc.) paga a la SGAE cuando sintoniza una emisora de radio para escuchar música y hacer más agradable la visita de sus clientes.

Mientras les paguen, ellos seguirán cobrando. Y los ministros de cultura del gobierno de turno, les seguirán justificando y apoyando.

Y pedirán más y más.

Es posible que lleguen a cobrarnos un canon por silbar o canturrear alguna canción.

Es posible que, ya puestos, nos quieran cobrar por pensar en alguna melodía…

Mientras tanto, la sociedad, aborregada por sus representantes políticos, defensores de los cobradores de las sociedades de gestión, paga sin rechistar.

¿Hasta cuándo?