miércoles, 18 de junio de 2008

Ningún ser humano es ilegal

La Europa del capital continúa su ofensiva. Ahora le toca el turno a los inmigrantes, a los pobres, claro está, a los que huyen del hambre o de la guerra en sus países y no pueden conseguir papeles para trabajar en Europa.
La vieja Europa ya no recuerda cuando tuvo que exiliarse huyendo de la guerra y el fascismo. Ahora condena a prisión un año y medio a un inmigrante aunque no haya cometido delito alguno. Esto recuerda mucho al Guantánamo de los norteamericanos que tanto criticamos.
No se pueden poner muros al hambre. Ni cárcel tampoco.